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De Android a iOS: ¿podré sobrevivir a las cuatro pulgadas del iPhone SE?

Carlos Rubio Mazas

El tema Android vs iOS da para mucho juego, pero con este artículo no pretendo crear un innecesario debate para alimentar a los fanboys de cada ecosistema. Después de cinco maravillosos años disfrutando del que para mi es el mejor sistema operativo móvil del mundo, decidí cambiar de aires por un tiempo y probar la competencia, o lo que es lo mismo, usar una temporada iOS.

Para ello opté por el nuevo terminal de Apple, el iPhone SE, cuyo completo análisis lo realizaron nuestros compañeros de Ipadizaté. Un dispositivo que nada tiene que ver con la tendencia de los últimos años, ya que se trata de un terminal pequeño de cuatro pulgadas. ¿Podré sobrevivir al cambio de iOS más un terminal de cuatro pulgadas? ¿Echaré de menos Android y su libertad? Comprobémoslo.

Regreso al pasado, retorno a las cuatro pulgadas

Uno de los aspectos que más me hicieron dudar a la hora de elegir el iPhone SE fueron sus cuatro pulgadas. En un mercado en el que la tendencia son las pantallas cada vez más grandes y acostumbrado a los terminales de 5 pulgadas, optar por smartphone tan “pequeño” parecía una locura. La realidad es que uno se acostumbra enseguida.

Es como volver al pasado, igual que utilizar uno de los teléfonos más populares de Android, el Samsung Galaxy S, hecho que no tiene que ser malo. Eso si, tengo que reconocer que una pantalla de 4,5 pulgadas hubiera sido ideal. A pesar de todo, el cambio en este aspecto no ha sido tan terrible. Los teléfonos pequeños siguen siendo muy interesantes y por desgracia, Android no cubre este segmento con dispositivos atractivos –sólo Sony se ha atrevido–. Un usuario que quiera un terminal pequeño y compacto –que por lo visto son muchos más de los que se pensaba– lo tiene crudo si lo que quiere es disfrutar de la plataforma Android.

iOS y Android, dos sistemas cada vez más idénticos

He de reconocer que iOS me ha causado un buen sabor de boca. El paso de un sistema operativo a otro es muy sencillo e intuitivo, y eso sólo tiene una explicación. iOS y Android son cada vez más parecidos.

Tendré en cuenta Android en su versión nativa –no me gustan nada las capas de personalización–, debido a su facilidad de uso, su minimalismo y su buen rendimiento. Pues bien, contando que Google está haciendo cada vez su sistema operativo más cerrado y sabiendo que el root es cada vez menos útil y/o necesario, el usuario común prácticamente no encontrará diferencia alguna en usar uno u otro sistema operativo.

Ya sé que muchos de vosotros –entre los que me he incluido yo– tenéis vuestro smartphone rooteado, con Xposed, Gravity Box y mil de aplicaciones más de este tipo, pero por desgracia este perfil de usuario es un porcentaje muy pequeño. La mayoría de la gente quiere encender su móvil, instalar sus aplicaciones básicas y que el teléfono funcione. Y en este sentido Android se ha puesto a la altura de iOS. El usuario cada vez quiere tocar menos su teléfono, quiere que funcione, y en esto los dos sistemas operativos son básicamente idénticos.

Android y iOS, una guerra absurda, una rivalidad necesaria

Estas semanas utilizando el sistema operativo de Apple, me han hecho ver que las guerras y discusiones entre Android y iOS son absurdas. Cada vez son más las características que Android copia de iOS y cada vez son más las funciones que iOS copia de Android. Por este motivo se ha llegado a un momento en que elegir entre un sistema operativo u otro es cuestión de gustos personales.

En definitiva, ni el paso a las cuatro pulgadas ni el paso a iOS ha sido traumático. Los dos sistemas operativos tienen casi las mismas aplicaciones, los dos funcionan extraordinariamente bien y los dos tienen mucho que aprender el uno del otro. Ahora bien, Android está un paso por delante en cuanto a libertad –nosotros decidimos si queremos un Android más personalizado o no— mientras que iOS puede que esté algo más optimizado.

La verdad es que probar en profundidad un iPhone me ha permitido abrir más la mente y desechar la idea de que se trata de un sistema operativo de postureo y sobrevalorado. Que los dos sistemas tengan una sana competencia y evolucionen a mejor es lo que mejor puede pasar en el mundo de la tecnología móvil. Cuanto mejor sea uno, mejor será el otro; por lo que de esta “guerra” sólo saldrá un vencedor, el usuario.