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Por qué he desinstalado Pokémon GO

Carlos Rubio Mazas

Allá por el año 1999, llegó a España uno de los mayores fenómenos mundiales. Los Pokémon llegaron a todas las casas de aquellos niños –y no tan niños– a los que no les importaban los gráficos ni los 60 frames por segundo. Con tan solo una Game Boy, aquellos niños, entre los que yo me incluyo, comenzaron un largo viaje para convertirse en maestro Pokémon.

Así pues, cuando salió Pokémon GO a la luz, no es de extrañar que millones de jugadores por todo el mundo volvieran a sus orígenes. El poder hacerse con los Pokémon de la primera generación desde tu móvil, evolucionarlos y luchar con ellos, solo podía significar una cosa, un autentico éxito.

Y sin ningún tipo de duda así ha sido. Pokémon GO ha roto todos los récords y se ha convertido sin discusión alguna, en el juego para móviles más descargado y jugado de la historia, y todo ello en apenas unas pocas semanas. Y como todo hijo de vecino, yo también me lo descargué, ya sea por nostalgia o por probar el juego que estaba en boca de todos, Pokémon GO se ha mantenido en la memoria interna de mi teléfono móvil hasta el día de hoy. Desinstalado o borrado, y es que el juego de Niantic no ha conseguido causarme las mismas sensaciones que hicieron los Pokémon de Game Boy.

Pokémon GO, un juego para el que tenga mucho tiempo libre

Como casi siempre hago cuando empiezo un juego y más si es multijugador, comencé a leer guías, conocer estadísticas y a aprender las mecánicas del juego. Mas allá de saber cuando un Pokémon es perfecto o no –esto te lo dicen aplicaciones, por lo que no hay que estudiar mucho–, el juego no requiere apenas de habilidad ninguna.

Pokémon Go está diseñado para personas con mucho tiempo libre que se dedican a caminar durante varias horas para capturar estos entrañables monstruos de nuestra infancia. Nada de habilidad por parte del jugador, tan solo recorrer tu ciudad, capturar todo lo que te encuentres, evolucionar y abrir huevos.

Todo ello muy interesante… para quien tenga mucho tiempo libre. Porque el que trabaje y llegue a casa tarde, no va a salir a capturar Pokémon, por lo que este jugador se encontrará en poco tiempo muy por debajo del resto de jugadores. Que un simple Magikarp evolucione mediante 400 caramelos no está al alcance de todos, solo para los más tenaces o los que no tengan que hacer nada este verano –afortunados por cierto–.

Así que muy a mi pesar, he tenido que borrar Pokémon GO. En primer lugar porque no tengo el tiempo necesario para caminar durante todo el día. En segundo lugar porque al juego se le nota mucho el free to play, haciendo que los jugadores que compren incubadoras y huevos suerte tengan bastante ventaja. Y por último, porque al juego le falta todavía mucho contenido como los intercambios o los combates entre entrenadores, aunque esto es entendible teniendo la consideración de que apenas cuenta con unas pocas semanas de vida. Por supuesto no me olvidó de otro aspecto muy importante, y es la necesidad de tener que ir con el móvil encendido continuamente.

Pokémon GO, ¿nos volveremos a ver?

Es muy difícil por mi parte. Pokémon GO tiene muchas ideas buenas, pero premia al jugador que tiene más tiempo libre que al habilidoso. Pokémon GO prefiere al jugador que se pasa horas y horas caminando que al que sabe jugar, y esto nunca es bueno en un videojuego que pretende ser “competitivo”.

Así pues, disfrutad. Mi vida personal no me permite exprimir el juego como yo querría, y el hecho de tener otros compromisos me impide disfrutar del juego tal y como Niantic lo ha planteado. Por mi parte, introduciré ese cartucho con un Charizard dibujado en mi Game Boy Color y comenzaré un largo viaje desde pueblo Paleta para ser el mejor maestro Pokémon. Todo sea para sentirme como cuando tenía 11 años.