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Para muchos ciudadanos de a pie la compra de un smartphone no es algo que se pueda tomar a la ligera, pues requiere de un desembolso económico considerable, más aún, en períodos en los que toca apretarse el cinturón.

Android

Como bien sabemos, actualmente las posibilidades de conseguir un smartphone son varias:

  • Por un lado, existe la posibilidad de adquirir por cuenta propia un terminal libre y, posteriormente, realizar un alta o portabilidad a alguna OMV (Operador Móvil Virtual) como pueda ser Pepephone o Symio, cuyas tarifas tienden a ser considerablemente más asequibles que en otras operadoras.
  • Por otro lado, podemos optar por tramitar un alta o una portabilidad a una operadora que subvencione estos terminales como pueden ser Orange o Vodafone y conseguir un móvil a un precio considerablemente menor que si lo comprásemos libre en el mercado. En este caso, el gasto en tarifas de internet+voz puede ser algo elevado y, a largo plazo, la inversión puede ser incluso mayor aún habiendo conseguido un smartphone considerablemente más barato. Debemos tener en cuenta también que los contratos que debemos cerrar con nuestras operadoras pueden llegar a la friolera de 24 meses, es decir, que durante dos años debemos mantener nuestro tan preciado terminal.

Bien es cierto que para los más interesados en el sistema operativo Android, la decisión de conseguir un smartphone va un paso mas allá. Así es, como bien estáis pensando, me refiero a las actualizaciones de sistema que tantos quebraderos de cabeza están dando. Que duda cabe que es un tema a la orden del día, pues cada vez oímos más aquello de, ¿ y tú que versión llevas?.

Por tanto, si queremos conseguir un móvil de última generación de manera que sea compatible con nuestro presupuesto, pero además queremos que nuestro futuro smartphone tenga un margen de tiempo durante el cual pueda seguir recibiendo soporte en forma de nuevas versiones de Android, la cosa empieza a ponerse peliaguda.

Operadoras móviles

Antes que nada, hagamos un muy breve repaso al proceso previo a la llegada de una actualización de Android a nuestros smartphones:

  • En primer lugar, tras un período de pruebas, Google presenta una novedosa actualización de software como por ejemplo, Android Jelly Bean.
  • Posteriormente, los diferentes fabricantes de móviles adaptan esa nueva actualización procedente de Google a sus interfaces de usuario propias (Touchwiz de Samsung, Sense de HTC, Motoblur de Motorola,etc.). En este punto, cada fabricante otorga diferentes grados de prioridad atendiendo a la antigüedad o a la comercialización de un modelo u otro. Por ello debemos pensar que si nuestro terminal lleva ya un tiempo en el mercado, la prioridad que tenga la empresa sobre dicho dispositivo será menor que sobre un terminal que acaba de ver la luz.
  • En último lugar, las operadoras una vez han recibido el software de la empresa, y dan el visto bueno a la nueva versión , se ponen manos a la obra para incluir software adicional con su huella.

Es en este último paso en el que debemos hacer hincapié pues, ojeando en los diferentes foros de las grandes operadoras, podemos encontrar una buena cantidad de usuarios que critican la actuación de dichas operadoras ya que las actualizaciones, una vez han sido distribuídas por el propio fabricante, llegan incluso a demorarse meses. Un ejemplo claro de esta política es el del Sony Xperia S, uno de los terminales más punteros de la firma nipona que recibió su actualización a Android Ice Cream Sandiwch por parte de Sony a finales de junio pero cuya actualización no ha llegado aún a muchos poseedores de este dispositivo por la simple razón de tener móviles anclados a operadoras.

Por tanto, para aquellos que no dispongan de un terminal Nexus , los cuales reciben soporte directo de Google (aunque hay alguna versión que recibe soporte de Samsung), la espera puede ser muy larga.

¿Queremos un terminal la mar de puntero en el mercado y subvencionado pero que, debido en gran parte a la intromisión de las operadoras, quede “desactualizado”?

¿Debemos optar por hacer un desembolso mayor por terminales libres que no sufran de la intromisión de estas operadoras y reciban actualizaciones directas de fabricantes o simplemente comprarnos un terminal Nexus?

Para aquellos que las actualizaciones de sus terminales les sea indiferente o para los que desembolsar cifras importantes cada 18-24 meses no sea un problema este artículo quizás cobre menos importancia, pero para los usuarios que no dispongan de un presupuesto como para tirar cohetes y que además sean conscientes del problema de fragmentación de Android, la idea de analizar todo al más mínimo detalle no les parecerá tan descabellada.

Y vosotros, ¿qué opinas al respecto? ¿Creéis que es importante tener en cuenta las modificaciones que implementan las operadoras y lo que ello supone en la llegada de las actualizaciones o conseguir un terminal mucho más barato ya es causa suficiente para cumplir un contrato multianual?

Temas relacionados: Google Nexus, Operadoras

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