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Después de ver el vídeo, que por cierto nos ha resultado bastante doloroso, toca comentar los resultados y analizar las conclusiones. Cómo bien habéis podido ver en el vídeo, el valiente de Darcy LaCouvee ha simulado tres de las caídas más comunes que le pueden pasar a nuestro terminal en el día a día. En el primer test vemos que ningún terminal sufre daños importantes cuándo caen desde una pequeña altura, solamente se aprecian unos pequeños rasguños. Sin embargo, es a partir del segundo drop test cuándo el Samsung Galaxy S III comienza a sufrir. Mientras que en el iPhone 5 solo podemos ver un pequeño daño en un borde, el terminal estrella de Samsung sufre ya una rotura seria en el borde superior izquierdo, que se extiende también a la pantalla. Llegamos al último test, dónde el iPhone 5 (que solo presenta rasguños en las esquinas) vuelve a situarse mucho mejor parado que el Samsung Galaxy S III, que incluso llega a perder la carcasa trasera.

A modo de conclusión, decir que una vez más podemos apreciar la gran diferencia que existe en la dureza de los materiales que utilizan ambos terminales: el aluminio del iPhone 5 frente al plástico del Samsung Galaxy S III. A pesar de que estos test nunca sean totalmente válidos, el de hoy nos sirve perfectamente para comprobar que el iPhone 5 es un hueso duro de roer, sobre todo en comparación con el Samsung Galaxy S III.

Temas relacionados: iPhone, Samsung Galaxy

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