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Si os digo: “teléfono móvil construido sobre una plataforma informática móvil, con una mayor capacidad de computación y conectividad que un teléfono móvil convencional donde el soporte para correo electrónico es casi indispensable“, pueden pasar dos cosas, una podría ser que penséis que me he convertido en un clon geek de Jordi Hurtado (nada más lejos de la realidad) y otra, que hayáis descifrado la parte por el todo y os deis cuenta de que hablo de nuestros queridos smartphone, tirando de Wikipedia. Pero tranquilos, aún sigo cuerdo a pesar de este pequeño “momento Miliki” que acabáis de presenciar. Y os preguntaréis, ¿a qué viene todo esto Echedey? Pues nada más y nada menos que al último experimento que hemos llevado a cabo, que como habréis adivinado por el título del artículo, consiste en desprender a este humilde editor de su teléfono móvil durante casi dos semanas.

Crónica de un editor sin móvil

Y es que, ¿qué mejor forma de darnos cuenta de cómo influyen nuestros queridos terminales en nuestras vidas, que apartándonos de ellos durante unos días? Si queréis conocer la experiencia, sensaciones y conclusiones de lo que ha significado pasar más de diez días apartado de Android, Google y cía (al menos en cuanto al móvil se refiere), toma asiento porque ¡comenzamos con la primera parte!

Poniéndonos en situación

Aún recuerdo cómo hace algunos años la mayoría de nosotros usaba su teléfono básicamente para dos cosas: llamar y enviar sms. Bueno sí, por qué no decirlo, también para jugar al Snake. Pero de pronto empezaron a aparecer terminales cada vez más potentes, con Nokia y su viejo Symbian a la cabeza, ofreciéndonos grandes terminales como fueron por ejemplo los de la mítica serie N, con los que podíamos usar emuladores, jugar a títulos interesantes, sacar “grandes” fotografías, navegar por internet con cierta decencia, etc. Pero entonces llegó iPhone para abrir nuestra mente y tiempo después Android, barriendo totalmente con lo visto hasta el momento. Poco a poco los nuevos teléfonos inteligentes comenzaron a abrirse paso en las vidas de la gente, a base de ofrecernos posibilidades cada vez más útiles e interesantes. Todavía recuerdo la primera vez que hice Pinch to zoom en mi vieja HTC Tattoo…

Y claro, el tiempo pasa, el mercado y las costumbres evolucionan y nos encontramos hoy con una sociedad en la que dar con alguien que no tenga un smartphone por la calle es como buscar una aguja en un pajar. No hay más que tomar como ejemplo el crecimiento exponencial que ha sufrido la cifra de activaciones de terminales Android, que actualmente supera el millón diario. Lo repito, un millón de activaciones diarias…

Dispositivos electrónicos en la sociedad

La prueba la tenemos en nuestro día a día, solo hemos de reflexionar brevemente al respecto para darnos cuenta de la presencia que estos pequeños ordenadores tienen en nuestra rutina. A continuación, me gustaría enumerar una serie de situaciones curiosas y sensaciones que he ido encontrando a lo largo de mi “abstinencia tecnológica”, estoy seguro de que más de uno se sentirá identificado con algunas de ellas.

¡Anda, pero si hay vida más allá de mi mano!

Es cierto y lo he comprobado, donde antes había un móvil ahora hay una mano vacía, encontrándose con un mundo que en ocasiones pierde protagonismo tras poco más de cuatro pulgadas de plástico:

  • La vida sin notificaciones: he de reconocer que los primeros días fueron duros, en seguida me embargó una profunda sensación de desactualización, desinformación y de estrés al pensar en todo lo que estaría pasando, de lo cual no me estaba enterando y en lo agobiante que me iba a resultar recibir luego toda la información de golpe. Pero poco a poco todas estas sensaciones dieron paso a una especie de resignación y tranquilidad, momento en el cual comienzas a disfrutar por no tener que estar pendiente al móvil por si te han llamado, whatsappeado o cualquier otra cosa. Ahora retomas viejas costumbres como la de ser una persona más organizada, quedar a una hora determinada con tu pareja, familia o amigos, planificando con más previsión el día para evitar imprevistos de última ya que al no tener teléfono, tus posibilidades de avisar o salir del paso son reducidas.
  • Estar informado se complica: me gusta estar al día de todas las noticias ya sean tecnológicas o no, echar un ojo rápido a mis widgets informativos y a mi correo. Y es que mi fuente principal de información es mi smartphone, el cual puedo consultar en cualquier momento y que gracias a aplicaciones como News Republic o Appy Geek me permite estar al día de todas la actualidad de una forma extremadamente cómoda y atractiva. Ahora tanto para eso, como para cosas tan rutinarias hoy día como actualizar tus redes sociales, el PC se vuelve tu compañero fiel y protagonista de nuevo.

Continuará…

Esto ha sido todo por hoy, si te ha gustado la primera parte del experimento no dudes visitar la segunda entrega que publicaremos mañana mismo, en la que continuaremos describiendo las sensaciones obtenidas a lo largo de los días y haremos balance entre los aspectos positivos y negativos de apartar nuestro teléfono de nuestra rutina diaria. Para terminar, compartiremos con todos vosotros algunas conclusiones y os pasaremos la pelota proponiendo un “pequeño reto”. Ya sabéis, todo eso será mañana, en Andro4all.

¿Qué os ha parecido esta primera parte? ¿Consideráis interesante este tipo de experimentos? ¿Se os ocurre alguno que os gustaría que realizáramos? ¿Pasarías tú dos semanas apartado de tu smartphone?

No te cortes, llegó la hora de participar.

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