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Ya ha llegado el momento que tan lejano parecía en el tiempo y ya tenemos entre nosotros al flamante nuevo buque insignia de Samsung, el Samsung Galaxy S 4. Muchos eran los rumores que habían surgido hasta la fecha y una vez puestas todas las cartas sobre la mesa es hora de realizar una meditación para ver si supone una evolución con respecto al terminal anterior que suponga hacer interesante su compra.

Galaxy S IV ya presentado

Está claro que supone un paso adelante con respecto a lo que ya teníamos en el mercado, ¿pero hasta que punto vale la pena? Para los poseedores de un Samsung Galaxy S III no pasa de ser un capricho, pues lo único realmente destacable es la inclusión de 2 GB de RAM que si se notan efectivamente en el funcionamiento del terminal.

El paso de cuatro a ocho núcleos en su corazón (según países) no creo que a día de hoy suponga un gran avance. Y no quiero decir con ello que no valga la pena, sino que por ahora no hay aplicaciones que exijan tanto. En la actualidad los juegos que hay en el mercado se mueven a la perfección con procesadores de cuatro núcleos e incluso en algunos de dos. Además sería conveniente ver como el doblar el número de núcleos en el procesador puede afectar a la vida de nuestra batería en el día a a día, pues es este el apartado donde más deberían investigar las marcas y uno de los que tienen más arrinconado.

Por lo demás, si hablamos de hardware ahora disponemos de una pantalla Full HD con 1080p, que sí, se ve estupenda, pero que sigue ofreciendo un mal aprovechamiento del espacio, algo típico de Android, con iconos muy separados. Además, si con el inicio del Full HD en las televisiones y monitores nos afirmaban que por debajo de las 32 pulgadas no se distinguía entre 1080p y 720p, ¿como vamos a apreciar esa evolución en una pantalla de 5 pulgadas?

El Samsung Galaxy S 4 supone una continuidad, más que una ruptura con ya establecido. Más allá del innovador software que incorpora, que no podemos considerar como ruptura, pues el Samsung Galaxy S III ya nos trajo un buen puñado de novedades.

Si hablamos de líneas, sigue la estela generada por la anterior generación del fabricante coreano, dejando a un lado lo que parecían iban a ser unas formas más cuadradas y de las que se había hablado en las fechas previas al lanzamiento. Por lo demás más potencia, mejor pantalla, más grande y algunas novedades en cuanto a software.

¿Supone el Samsung Galaxy S 4 una evolución? Claramente sí... pero ¿supone una ruptura? No, y no lo será en tanto los fabricantes dejen de centrarse en la loca carrera en la que se ven inmersos, como ya en su día fueron los megapíxeles en las cámaras, y tiren por nuevos derroteros en los que afrontar nuevos retos e incluir novedades interesantes. Y esto lo escribo cuando estoy seguro que me compraré un Samsung Galaxy S 4.

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