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HTC es una marca a la que guardo especial cariño. No he tenido demasiados terminales de la empresa con origen en Taiwan, todo sea dicho. Un HTC Desire, el HTC Nexus One y mi actual HTC One, tres terminales que sin embargo me han dejado gran sabor de boca.

Magníficos terminales los que, en líneas generales, fabrica HTC, pero cuya calidad no se refleja en unas cifras de ventas que no pasan de ser discretas, por no decir nefastas. HTC ha sido uno de los fabricantes que más se han devaluado en los últimos años, eso es algo que salta a la vista. Distintos factores han contribuido, ya sea falta de proveedores, una inoportuna estrategia de marketing, escaso apoyo de las operadoras, un catálogo sobredimensionado y poco diferenciado o problemas con las actualizaciones.

El año pasado intentaron corregir su trayectoria descendente con el lanzamiento de fantásticos teléfonos como el HTC One S o el HTC One X, pero los resultados siguieron sin acompañar. Ahora, tras una prolongada caída, HTC ha alcanzado los peores resultados en sus 16 años de historia. Se trata del sexto trimestre consecutivo en el que HTC sufre perdidas. Los resultados del primer trimestre arrojan una caída de los beneficios del 98% respecto al año pasado. HTC ha perdido en dos años dos terceras partes de su valor de mercado y las cifras de ventas son son un 50% inferiores a las reflejadas el año pasado.

Según las opiniones de los expertos, estas cifras se deben al retraso del HTC One, que aún no está disponible en casi ningún mercado, pero que sin embargo ha disparado los costes de producción. Y eso pese a que cuenta con unas cifras de pre reservas sobresalientes.

HTC ha depositado sus esperanzas en el HTC One, el cual pese a solo haber llegado a 3 de los 80 mercados en que estaba previsto para este trimestre, ha generado estupendas críticas. La competencia está más preparada que nunca, Samsung es el dominador absoluto, con Sony haciendo un gran trabajo y LG tratando de ponerse al nivel con grandes terminales.

HTC no tiene fácil el remontar el vuelo, pero la constancia y el crear grandes terminales son valores que tarde o temprano tienen que dar sus frutos. Sería una pena ver desaparecer a una empresa de tal calibre. Por ahora el futuro está en sus manos, y solo de ellos depende el salir adelante. Su esperanza el el HTC One, pero aún así el futuro pinta negro.

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