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A parte de esto, y lo más importante, la taiwanesa comenzaba a trabajar en el ambicioso proyecto que daría lugar a su actual buque insignia, el HTC One, que prometían como el mejor teléfono que jamás habían creado (algo que han conseguido, aparentemente).

Así, con la intención de revertir la negativa situación, la empresa se ponía como objetivo algo que quizás nunca había hecho hasta el momento: atender a su HTC One, a su teléfono estrella, como nunca antes con ningún otro producto. ¿Esto en qué se traduce? Pues en un terminal que sería el tope de gama para todo el año, o al menos hasta finales del mismo, sin versiones ampliadas o mejoradas, como ocurría por ejemplo con el HTC One X y su hermano, el HTC One X+, con lo que ello implica en cuanto a actualizaciones y demás soporte por parte de sus padres.

HTC One

Hasta este punto todo pintaba de maravilla, pero los problemas, una vez más, no tardarían en llegar. La novedosa cámara UltraPixel de HTC, además de opiniones de todos los colores, sufriría un inconveniente: algunos de sus componentes no llegaban a tiempo. Por culpa de esto, HTC se veía obligada a retrasar considerablemente la salida al mercado de su nueva joya en casi todos los países, pasando desde la previsión de mediados de marzo, hasta, como mínimo, el mes de abril.

Hoy, a día 3 de mayo, sabemos que ese "mínimo" era más real que nunca, y de hecho el terminal no empezará a venderse de forma continuada y lejos --esperemos-- de problemas hasta la semana que viene.

Con toda esta faena encima, para resumir la situación actual de la compañía después del primer trimestre del ejercicio actual, nos viene de perlas recoger la palabra "desastroso" de la que hacíamos antes. Los datos fiscales revelados indican que los beneficios han sido de unos pobres 2,8 millones de dólares (sí, a estos niveles esta cifra es una miseria), lo que significa un contundente 98% de bajada respecto al mismo período del año pasado, cuyas ganancias alcanzaban los 152 millones de dólares (cuando la empresa todavía reportaba beneficios dignos).

Ahora, situándonos en el presente y mirando al futuro más cercano, la pregunta es: ¿podrá el HTC One solucionar al menos una parte importante de este largo descalabro? Pues veremos si lo consigue. Al menos la firma, después de sus estudios correspondientes, sí espera ver luz al final de esta pesadilla, y es que esperan aumentar sus arcas en un 63,3% respecto a este mal comienzo de año. Lógicamente esto no se conseguirá sin sacrificios, y mucho menos sin llevar a cabo lo prometido. Si para prestar la máxima atención posible a su tope de gama tienen que dejar de fabricar otros dispositivos o no centrar tantos esfuerzos en ellos, que así sea.

Por nuestra parte, una vez más os dejamos con nuestra particular videoreview del HTC One, la posible solución a los males de la compañía, y personalmente les deseo suerte para que puedan continuar fabricando dispositivos como este:

Y a ti, querido lector, ¿qué opinión te merece toda esta situación por la que está pasando la compañía? ¿Crees que es merecido? ¿Los ves con posibilidades de remontar el vuelo?

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