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Lo cierto es que muchos pedimos y exigimos actualizaciones rápidas y un soporte duradero, pero quizás ni nosotros mismos somos capaces de llegar a un acuerdo común y ofrecer una respuesta exacta sobre cuántas deberían ser. A la vez que exigimos actualizaciones también pedimos cambios, queremos novedades y funciones en cada nueva versión del sistema, muchas de las cuales cada vez son más complejas y requieren de más recursos.

Como bien comentamos en la pregunta de la semana, es lógico que los fabricantes busquen llenar sus arcas, y para ello no dudan en ofrecernos renovados y más caros productos en un espacio cada vez más corto de tiempo. El negocio es así, ellos crean la necesidad, y nosotros lo aceptamos como lo más normal del mundo, cuando la realidad es que en la gran mayoría de casos, no necesitamos el nuevo producto. Hablando claro, todos sabemos que móviles de hace un año y más, véase el Samsung Galaxy S III o muchos otros, funcionan sin ningún tipo de problema con cualquier juego o aplicación.

Primer plano de las figuras de las versiones de Android

Entonces, ¿por qué comprar algo más nuevo y a su vez más caro si me va a valer para "prácticamente" lo mismo? Los desarrolladores nos hacen creer que lo necesitamos, incluyen un par de funciones nuevas por aquí, un par de cambios estéticos por allá, un nuevo nombre que nos acabamos de inventar para una tecnología que ya existía, y listo, producto "nuevo" para vender por cientos de euros otra vez. Utilizan de forma sabia ese "prácticamente" para vendernos lo que desean.

A partir de aquí es cuando vuelve a entrar a debate la seria controversia con las actualizaciones. Si una compañía gana, por ejemplo, 300 euros por el nuevo teléfono que está vendiendo, y por el teléfono que vendía el año pasado solo está ganando 100 euros o incluso ya ha dejado de ganar, ¿por qué mantenerlo con vida? ¿No sería mejor dejarlo poco a poco de lado, y centrar todos los esfuerzos en la nueva gallina de los huevos de oro?

Este es uno de los motivos por los que las empresas dejan en la estacada a dispositivos prácticamente nuevos. Evidentemente, si por el móvil de hace un año la empresa ganara más que por el nuevo, tened claro que las actualizaciones llegarían antes al producto "antiguo", convirtiéndose automáticamente en el "nuevo", y dejando, si fuera necesario, al otro abandonado. Pero esto, en nuestra sociedad de consumismo, es algo impensable, los fabricantes lo saben, y evidentemente juegan con ello. No son muchos los que, pudiendo comprar las novedades del mercado, se decantan por las novedades de hace unos años.

Google y su estrategia

Lógicamente, y a la vista de todos está, mención a parte merece Google como "fabricante". Mientras unos prefieren sacar cada año, o menos, nuevos productos que se solapan entre sí, con precios que llegan y sobrepasan los 600 euros, los de Mountain View prefieren jugar a otra cosa. Como todos sabemos, lo que ellos hacen es lanzar al año un nuevo terminal estrella, o varios, cada uno dentro de su sector. Los precios, como también sabemos, no llegan a ser ni mucho menos tan prohibitivos como los de las demás empresas, y sin embargo pueden ofrecer igualmente productos que compiten perfectamente de tú a tú con sus rivales directos, normalmente con precios de unos cuantos euros por encima.

Presentacion Google Nexus 7

Y ahora es cuando nos preguntamos, ¿Google gana menos dinero que los demás? La respuesta es NO. Con esta estrategia, Google, además de ofrecer buenos precios, ofrece algo que las demás, de momento, no aseguran. Una persona que compra un producto Google Nexus se está asegurando una media de 2 años de actualizaciones, además de una espera nula para recibirlas. Así, los productos no se solapan de un años para otro, son perfectamente compatibles, y lo que se consigue es afianzar cada vez más compradores y clientes potenciales, ya que cada día son más los usuarios que están cambiando su tendencia y empiezan a ver a la familia Nexus como lo más rentable relación precio-durabilidad.

Así, un producto de un año de antigüedad puede llegar a ser más nuevo que uno que acaba de salir, simplemente porque uno está actualizado a la última versión del sistema, con todas sus nuevas funciones, novedades, etc. y otro no. Un año de antigüedad no convierte a algo en viejo, pero un año sin soporte puede convertir al producto, según qué ojos lo miren, en algo obsoleto. Y sí, es cierto que muchas compañías, prácticamente todas, deben cambiar su política de actualizaciones, pero quizás nosotros los usuarios también debamos cambiar algo antes de exigir, cambiar nuestra mentalidad a la hora de comprar y no comprar sí o sí lo último de lo último sin una necesidad real.

Después de esta reflexión, continuamos sin una respuesta común a la pregunta planteada. Ahora es tu turno de opinión, que con tus comentarios puedes plasmar, por lo que no podemos dejar de preguntarte, ¿cuántas actualizaciones debería recibir un dispositivo Android de forma oficial?

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