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Que lejos parece quedar ya el invento de Apple al que los chicos de Cupertino llamaron Retina Display. Una novedosa pantalla introducida en el mercado por el iPhone 4 y que elevaba la capacidad de píxeles por pulgada hasta los 326. Una pantalla de 3,5 pulgadas que hacía que el ojo humano no fuese capaz de distinguir los píxeles, algo imposible si sobrepasamos la barrera de los 300 ppp.

Presentación de la pantalla ultradelgada de LG

Ese hecho tuvo lugar en el año 2010 y hoy, tres años más tarde, con pantallas Full HD de 6,44 pulgadas conocemos que Samsung estaría preparando pantallas AMOLED de 556 ppp.

Para lograr semejantes números en Samsung estarían haciendo pruebas con pantallas de un tamaño cercano a las 5 pulgadas, un estándar en la gama alta actual, pero con una resolución muy superior a lo que podemos encontrar hoy día, con unas cifras de vértigo cómo son los 2560 x 1440 píxeles y que se igualan con la lograda por algunas tabletas.

¿Tiene sentido tanta resolución en una pantalla de móvil?

Si nos fijamos, un teléfono de ultima generación con una pantalla de gran calidad cómo el Google Nexus 5 que ofrece una resolución de 1080×1920 con 445 ppp, ya genera un rendimiento sobresaliente. Pero llegar a esa resolución cuando nuestra vista no va a ser capaz de percibirla, ¿tiene sentido? En pantallas destinadas a monitores o televisores el hecho de tener más resolución es sinónimo de calidad, pese a que igualmente no seamos capaces de percibir la diferencia, pero en pantallas de cinco pulgadas esta carrera comienza a rallar lo absurdo.

Algunas voces ya tildan esta escalada en la resolución de las pantallas cómo la nueva batalla que nos espera. Superados en parte ya los megapixeles en las cámaras y centrados en los procesadores ahora las pantallas quieren su cuota de protagonismo. Y en esa lucha tiene un papel importante LG, la otra gran empresa que ya en agosto anunció la primera pantalla de resolución 2560 x 1440 píxeles que “solo” alcanzaba los 538 ppp.

Se trataría por lo tanto de una batalla similar a la experimentada por ser el primer fabricante que ofrece una pantalla flexible en el caso de los Samsung Galaxy Round o LG G Flex, pero ahora referida a los paneles.

Este incremento de las pantallas a su vez obliga a al uso de mayores baterías por un mayor consumo, por lo que y si tenemos en cuenta que no vamos a percibir diferencias por pura fisionomía humana, no se puede decir que supongan un gran salto. ¿Tiene sentido cuando podrían investigar en mejorar en otros aspectos cómo la batería? Esta sería una decisión lógica, pero tanto la pantalla, cómo la cámara son aspectos que venden mejor de cara al comprador final, al menos en la generalidad de los casos.

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