Comprar un smartphone nuevo es peor que arreglar el que ya tienes

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Reciclar móviles

A todos nos ha pasado: se nos rompe el móvil y, en lugar de arreglarlo, buscamos una alternativa para aprovechar la ocasión y renovar el equipo. Es un comportamiento normal y me atrevería a decir que estandarizado en gran parte de la sociedad, pero desgraciadamente conlleva unos problemas bastante importantes de cara al medioambiente. Parece que la afirmación “comprar un smartphone nuevo es peor que arreglar el que ya tienes” es obvia, pero lo que no es tan obvio es la huella* que estamos dejando por culpa de un gesto tan sencillo como cambiar de móvil.

Han sido los investigadores Lotfi Belkhir y Ahmed Elmeligi, de la Universidad McMaster, los que, en un estudio publicado en la Journal of Cleaner Production, han determinado que comprar un smartphone nuevo consume tanta energía como usar tu teléfono existente durante una década. Para el estudio se analizó el impacto del carbono de toda la industria de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) desde 2010 hasta 2020, incluyendo aquel producido por los ordenadores (sobremesa y portátiles), monitores, smartphones y servidores web. Los datos son demoledores.

Los smartphones son especialmente peligrosos por su corta vida

Móviles rotos

Si le preguntas a cualquier persona cada cuánto cree que se debe cambiar de móvil, posiblemente te diga que cada dos años. Ha llegado un punto en el que dos años de vida nos parecen un eternidad, y que un móvil los alcance todo un hito. Sin embargo, un ciclo de vida de dos años es muy bajo, hasta el punto de que los smartphones se podrían considerar “consumibles desechables”.

Este corto ciclo de vida, unido a la obsolescencia programada, genera una necesidad imperiosa de fabricar más y más dispositivos conforme pasa el tiempo. El problema es que fabricar nuevos móviles es muy costoso en términos medioambientales. La principal culpable de esto es la extracción de los materiales que se usan en la producción de sus componentes internos —seguramente te suene el coltán–. Esta extracción supone entre un 85 y un 95% de las emisiones totales de CO2 del dispositivo durante sus dos años de vida.

Móviles antiguos

Otro dato curioso que revelan los investigadores es que los smartphones con pantallas más grandes tiene una huella de carbono considerablemente mayor que los antiguos modelos, cuyas pantallas eran más pequeñas. En Co.Design ponen el ejemplo del iPhone 6S y iPhone 7 Plus. Apple reconoció que construir un iPhone 7 Plus genera un 10% más de CO2 que un iPhone 6S. A su vez, otros estudios advierten que, por su parte, el iPhone 6S generó un 57% más de CO2 que el 4S.

Cambiar de móvil supone consumir tanta energía como reparar y usar un smartphone durante toda una década

Un dato preocupante es que, según Logit Belkhir, autor principal del estudio, solo un 1% de los smartphones se reciclan. Esto choca de frente con las numerosas propuestas de reciclaje que muchas firmas han lanzado a lo largo de estos últimos años. Lo peor de todo es que el propio autor reconoce que han sido conservadores en las conclusiones de su investigación, lo que significa que estas cifras podrían ser mucho peores.

Más smartphones, más servidores, más contaminación

Móviles con la pantalla rota

Según Co.Design, “los smartphones representan un segmento de TIC de rápido crecimiento, pero el mayor culpable de emisiones de CO2 pertenece a los propios servidores y centros de datos, que representarán el 45% de las emisiones de TIC para 2020”. Esto se debe a que todo lo que hacemos con nuestros smartphones debe pasar por unos servidores. Conforme más usuarios tengan un smartphone, más apps y servicios usarán, más potencia de procesamiento se necesitará, ergo más servidores y más contaminación. Y ojo, que el Internet de las Cosas todavía no ha despegado.

Belkhir afirma que los gobiernos, a través de políticas e impuestos, deberían hacer lo necesario para que las empresas usen fuentes de energías renovables. Google, Facebook y Apple ya se han comprometido a ello, pero solo Apple ha conseguido, por ahora, que todos sus servidores funcionan con energías verdes. Esto, según el autor del estudio, “es alentador” aunque no cree que cambie demasiado las cosas.

En pocas palabras, la próxima vez que vayas a cambiar de móvil a la ligera, lo mismo te interesa pasarte por el servicio técnico, repararlo y seguir exprimiéndolo un poco más. No por ti, sino por el planeta.

*Huella de carbono: totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto.

Fuente: Fast Co.Design, Science Direct, The Guardian

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Archivado en estudios, Smartphones Android, Smartphones reacondicionados
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