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Mi historia con Android (X)


Hoy, día 3 de Enero de este joven 2012, quiero aprovechar para mandar un mensaje. Desde Andro4all se me ha dado una oportunidad, la de que estas líneas sean leídas por miles de usuarios. Pues bien, deben saber que me declaro con todas y cada una de las letras: Usuario Android de Serie. ¿Qué significa esto? Muy sencillo. Me apasiona el mundo Android, sus terminales, sus posibilidades, su manejo, su personalización, su libertad…pero de serie. Es decir, me gusta disfrutar de mi teléfono sin rootearlo, ni flashearlo, sin meterle ROMs, sin acceder como Super Usuario o cualquiera de las mil formas que existen. ¿Estoy en contra de ello? Ni mucho menos, considero que la comunidad Android hace un grandísimo trabajo y que, sin ellos, Android no sería lo que es ahora. 

Sin embargo, el mundo Android llega mucho más lejos. Cada vez son más los usuarios en todo el mundo, con terminales gama baja, media, media-alta o alta, y que no tienen absolutamente ni idea de lo que es Cyanogen ni nada por el estilo. Considero que hoy en día más que nunca debemos tener en cuenta a este tipo de usuario. Debemos ABRIR el mundo Android. No hay que ser ingeniero, ni informático, ni técnico en circuitos ni nada de nada para disfrutar de tu Android al máximo. Desde aquí mi apoyo incondicional a todas estas personas que se quedan ojipláticos cuando escuchan: “versión del kernel, del firmware o de banda base”. 

Y sin más dilación os contaré mi historia con Android. Desde siempre he sentido atracción por las novedades tecnológicas, los avances y las mejoras. En especial mi atención se ha centrado en el mundo de la comunicación móvil. Por supuesto, tanto hace diez años como ahora, este mundo tiene unas normas rígidas, que impiden disfrutar al máximo de lo que nos gusta. Una es el precio prohibitivo de algunos terminales, y la otra es que casi todos estamos atados a las “fantásticas” operadoras de telefonía.



Mi historia con Android (X)

Así pues, mi fiebre por el concepto de smartphone, o “móvil con más funciones que la de llamar” empezó hace ya varios años, concretamente con la salida al mercado del Nokia N-Gage (2003-2004, aunque yo lo compré a finales de 2005). Si lo recordáis era una especie de Xperia Play de ahora. Ahorré todo lo que pude y me hice con él de forma libre. Me duro dos años durante los cuáles fui absolutamente feliz con el. Lamentablemente desde mediados de 2007 a principios de 2010 estuve dando tumbos por las operadoras atado a permanencias interminables con modelos irrisorios, intentando probar los primeros móviles táctiles, todos ellos con resultado lamentable. 

Mi historia con Android (X)

Durante esta etapa, la manzana lanzó al mercado su iPhone, y recuerdo como un amigo bien afortunado se hizo con uno. Me quedé fascinado. Sin embargo, para cuando pude rasgarme las ataduras de mi operador, ya tenía el dichoso iPhone tan visto que me aburría soberanamente (véase que desde el iPhone 2G hasta el actual 4S no ha cambiado en absoluto…). Así que decidí lanzarme y obtener un terminal con ese sistema nuevo que nadie conocía: Android. Por aquél entonces no tenía ni idea de versiones ni de los terminales que existían, así que busqué en el catálogo de mi operador los teléfonos Android que disponían. Sólo había dos: HTC Hero y el novísimo Sony-Ericsson Xperia X10. Me lancé a la piscina y obtuve mi primer robotito verde. 

El X10 me dejó maravillado los dos primeros meses…luego empecé a bucear en internet y descubrí que casi todos disfrutaban de versiones más actualizadas del sistema y con muchísimas más opciones. Cada vez mi curiosidad por el sistema era mayor. Páginas y páginas y más páginas leídas acerca del sistema, de todas sus posibilidades, los nuevos terminales que salían al mercado y un largo etcétera de puntos que me han traído hasta donde estoy hoy. Lógicamente el X10 me desesperaba continuamente (bien Sony-Ericsson rectificando con el tema de las actualizaciones), pero le debo el cariño tan especial de iniciarme en este fantástico mundo. 

Mi historia con Android (X)

Esa desesperación me hizo investigar muchísimo todas las formas de personalizar o “cambiar” mi móvil. Me declaro fan absoluto de los “Launchers alternativos”. A pesar de mi interminable permanencia con el X10 (acabó el 22 de diciembre), mi curiosidad por el mundo Android me llevó a adquirir mi primera tablet. Me decanté por la Acer Iconia Tab A500 principalmente por dos motivos: el precio y Honeycomb. Y no puedo estar más satisfecho con mi compra. Se perfectamente que es de las peores tablets con Honeycomb, si no la peor. Pero funciona perfecta en todos los aspectos: actualizaciones al día, entrada USB para pendrives, salida HDMI, compatibilidad total con prácticamente todos los juegos del mercado (recientemente descargado GranTheftAuto 3)…pero pesa como un muerto y además es la tablet más fea que he visto en mi vida…XD. 

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Por suerte en mi actual trabajo me regalaron un estupendo Sony-Ericsson Xperia Arc S. Lo he disfrutado de veras, es un terminal muy equilibrado con un diseño sin igual y con una fluidez exquisita. Sin embargo, como bien sabéis, una vez dentro de este mundo ya no se puede salir. Así que aproveché el fin de mi permanencia con el X10 para hacer portabilidad y adquirir el que, sin duda ninguna es el mejor teléfono del momento. Si amigos, mi historia con Android acaba con un Samsung Galaxy Nexus (aún estoy esperando a que me lo entreguen). Ya os diré qué tal me va, pero una cosa quiero dejar clara: espero de todo corazón que tengáis un gran año 2012, y que Android esté muy presente en vuestras vidas.

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