Boeing se quiere comer a SpaceX y lo hará con una actualización de su lanzadera

Boeing modifica la Starliner para realizar una misión de carga en 2026, buscando certificar su tecnología y disputar el monopolio de transporte a SpaceX

Boeing se quiere comer a SpaceX y lo hará con una actualización de su lanzadera
La próxima misión de la Starliner volará sin astronautas para validar los arreglos en los propulsores y asegurar su puesto en la rotación de la NASA
Publicado en Tecnología
Por por Sergio Agudo

Boeing se ha cansado de ver cómo SpaceX se lleva todos los contratos y ha decidido mover ficha para recuperar su trozo del pastel. La compañía ha acordado con la NASA una actualización radical: la próxima misión de la Starliner no llevará tripulación, sino que volará como carguero automatizado para validar su tecnología sin riesgos.

La información llega desde New Atlas, donde confirman que esta modificación es el paso necesario para limpiar la imagen de la nave. Tras el bochorno de ver cómo SpaceX tenía que salir al rescate de sus astronautas atrapados, Boeing necesita un éxito rotundo. Convertir el vuelo en carga permite probar los sistemas al límite sin poner en peligro a nadie.

Un rediseño para dejar de depender de Musk

¿Por qué este cambio? Para entenderlo hay que mirar a los propulsores. En el último vuelo, los pequeños cohetes de maniobra se sobrecalentaron y fallaron al intentar aparcar. Al eliminar el factor humano en 2026, los ingenieros podrán forzar la máquina y asegurar que los arreglos funcionan sin miedo a dejar a nadie tirado.

La NASA apoya esto porque necesita desesperadamente un "Plan B". Ahora mismo dependen totalmente de la Crew Dragon, la cápsula de SpaceX que lleva años transportando astronautas sin fallos. Si esa nave fallara, Estados Unidos se quedaría en tierra. Aunque se dice que los problemas de SpaceX podrían lastrar a la agencia, la realidad es que Boeing debe funcionar para garantizar el acceso al espacio pase lo que pase.

La distancia entre ambas empresas es abismal. Mientras Boeing pelea para que su nave sea segura, su competencia ya se permite diseñar trajes para turistas espaciales. Boeing quiere usar esta pausa técnica para cerrar esa brecha, demostrando que la vieja guardia aeroespacial todavía es capaz de fabricar hardware fiable que no se rompa.

El calendario marca 2026 como la fecha clave. Si Boeing consigue que su lanzadera complete la misión de carga y vuelva de una pieza, habrá salvado un programa que ya le ha costado 2.000 millones en pérdidas. Es su última oportunidad para demostrar que su tecnología es válida y empezar a disputar los contratos.

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