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Desde que tengo uso de razón he sido un aficionado a la tecnología y a los smartphones en particular. Cada vez que un amigo se compraba uno nuevo intentaba convencerlo de que Android era un sistema operativo con muchísimo potencial y, aunque al principio de los tiempos no era el más rápido y estable que había en el mercado, si que empezaba a ofrecer algunas cosas en las que cojeaban otros como Windows Mobile o Symbian.

Samsung Galaxy SIII Como cada domingo, os traemos una sección en la que los editores de Andro4all nos sinceramos con los lectores y os contamos cómo fue nuestro salto a la plataforma del androide verde y cuáles fueron nuestras impresiones con nuestro primer smartphone Android.

De dónde venía

Nokia 6710 NavigatorPese a que siempre fui un amante de la tecnología móvil, hubo un tiempo en el que me encontré cómodo con mi teléfono y no lo cambié ya que a velocidad con el teclado alfanumérico no había quién me ganara y porque me proporcionaba las características que únicamente me eran imprescindibles como WhatsApp y una buena batería. Estoy hablando del Nokia 6710 Navigator, un teléfono con Symbian que cumplía sin problemas con lo que yo necesitaba pero que en ocasiones se volvía bastante tedioso al hacer tareas cotidianas e importantes.

Me frustraba al hacer cosas simples como tomar una fotografía o ver la pantalla con luz directa del Sol. Además, el poder ver documentos en la pantalla y navegar por Internet se había convertido en un problema bastante importante y al igual que nos contó nuestro compañero Jose García en la sección de Mi Primer Android, el mensaje persistente de “No hay espacio. Cerrando aplicación” fue la gota que colmó mi paciencia con Symbian y me hicieron dar el salto a una nueva generación de teléfonos móviles.

El inicio

Tras un breve tiempo barajando posibilidades y estudiando el mercado Android, me decidí por un nuevo y flamante Samsung Galaxy SIII que compré libre en The Phone House gracias a una promoción en la que me descontaban el IVA. Cuando retiré el precinto de la caja y lo saqué con cuidado, la emoción me embargó por completo ya que era mi primer smartphone y además el tope de gama Samsung que había en ese momento.

Mis inicios en Android fueron no hace demasiado tiempo, concretamente hace escasos dos años. Con un procesador de cuatro núcleos a 1,4 Ghz, 1 GB de RAM, 16 GB de memoria interna más tarjetas micro SD, NFC, pantalla HD, cámara de 8 megapíxeles con HDR y mil cosas más; consideré esa la mejor opción posible para iniciarme a lo grande ya que sabía que ese smartphone sería para mucho tiempo y además, aunque fuera mi primer Android, estaba más que acostumbrado a ver las reviews de nuestros compañeros Carlos y Jaume.

El final

En la actualidad me considero un digno poseedor de este Galaxy SIII que tan buenos resultados me ha dado, ya que a pesar de parecer todo un veterano del mundo de la tecnología, los geeks como yo sabemos sacar el máximo partido a los recursos de los que disponemos y es por eso que lo tengo rooteado desde hace mucho tiempo y actualizado a la última versión de Android 4.4.3 KitKat gracias a la ROM de Cyanogenmod 11. Samsung Galaxy SIIIDe momento, y si la Fuerza de la Gravedad u otras acciones ajenas a mi control lo permiten, seguiré con mi estupendo Samsung Galaxy SIII por un tiempo más. Está claro que con las aplicaciones más exigentes como juegos de gráficos espectaculares, el rendimiento de este smartphone se ve mermado aunque para tareas cotidianas es más que suficiente. ¿Qué opináis de alargar la vida útil de un smartphone instalando ROMs personalizadas? Contádnoslo en los comentarios y si habéis tenido un Galaxy SIII, contadnos también vuestras anécdotas con él.

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