Mi primer Android: recuerdos y sensaciones con un Samsung Galaxy SCL

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Samsung Galaxy SCL

Otra semana más os traemos un nuevo artículo de la sección Mi primer Android, sección en la que los editores de Andro4all os contamos todo sobre nuestra entrada en el maravilloso mundo de los smartphones Android. Si la semana pasada fue nuestro compañero Agustín quién nos habló sobre su Motorola Defy, hoy es mi turno con el Samsung Galaxy SCL, i9003 o Galaxy SL como se le conoció internacionalmente.

Mis comienzos

Todo comenzó hace unos tres años. Los teléfonos Android no tenían la presencia que tienen ahora, sino que las BlackBerry 8520 inundaban los bolsillos de los jóvenes –y no tan jóvenes–, sobre todo gracias a las operadoras telefónicas y sus permanencias.

Por aquél entonces, yo tenía un LG G290, un teléfono táctil bastante limitado y que nada tenía que ver con lo de hoy en día. Por lo menos cumplía su función, que era la de llamar y poder mandar mensajes de texto –aunque su pantalla táctil algo mala dificultaba un poco su uso– y es que mis aspiraciones en el mundo de la telefonía móvil no eran muy altas por aquella época.

Lg GS290

Todo cambió cuando un amigo me mostró un teléfono de cuatro pulgadas y que corría bajo un sistema operativo llamado Android. Con dicho teléfono podía mandar mensajes gratis a otras personas con un programa llamado WhatsApp y jugar a un juego muy divertido llamado Angry Birds –no os podéis imaginar la de horas que nos echamos jugando en la cafetería de la universidad–, era el Samsung Galaxy S –mismo teléfono que tuvo nuestro compañero Raúl y cuya experiencia comenta aquí–.

Y como todos decíamos por aquella época, yo también quería un Galaxy –ni idea de lo que era Android–. Tras una larga pelea con diferentes operadoras y una serie de amagos, Movistar me ofreció un Samsung Galaxy SCL con una rica permanencia de 24 meses con la excusa de que era igual que el S salvo que tenía la mitad de memoria de almacenamiento.

Aunque con el paso del tiempo descubrí que mi teléfono distaba mucho de su hermano mayor –eso sí, era mil veces mejor que el horroroso Galaxy Ace–, dicho terminal me abrió las puertas a una de mis mayores pasiones a día de hoy, los smartphones.

Un mundo lleno de posibilidades

Con el Galaxy SCL en mi poder, un teléfono de cuatro pulgadas, pantalla de 480 x 800 píxeles TFT SuperClear LCD –que por cierto se veía muy bien–, batería de 1650 mAh y procesador de un núcleo a 1000Mhz, decidí aprovecharlo al máximo. Me empapé de todo lo que Android podía dar de sí, leí infinidad de foros y experimenté todo lo que se puede experimentar con un teléfono Android –incluso a riesgo de romperlo–.

Root, flasheos, kernels, decidí experimentar con todo. Además de esto, Android era un sistema operativo increíble gracias a su multitud de aplicaciones. Productividad, juegos, personalización, todo el control de mi vida lo podía tener en la palma de mi mano, y enseguida empecé a usar mi teléfono para organizarme en mi día a día.

Por desgracia, con la salida del Galaxy S II, Samsung se olvidó de sus modelos anteriores, dejando a mi querido SCL bajo la versión 2.3.6. Mientras que la vida útil del Galaxy S aumentó considerablemente gracias a las roms de los cocineros, el SCL por diversos motivos –hay que recordar que el SCL y el S se diferenciaban mucho en sus componentes–, fue incapaz de tener una rom estable 4.0 o superior con una duración de batería superior a las ocho horas. Teléfono que por cierto tenía características suficientes para mover cualquier versión de Android superior a Gingerbread. Pero todos conocemos a Samsung…

Samsung Galaxy SCL

En la actualidad

En la actualidad, por mis manos han pasado multitud de teléfonos diferentes tales como Sony Xperia Tipo, Xperia U, Nexus 5, Motorola G o Galaxy S II entre otros. Todos ellos ya fueran para ser arreglados, rooteados o para cambiarles de roms. Gracias a esto he adquirido grandes conocimientos técnicos de diferentes marcas además de poder probar muchísimos modelos.

Ahora mismo poseo un exótico Mlais MX 58 air, un MediaTek 6589 que conseguí a muy buen precio en China. Aún con sus limitaciones, su pantalla de cinco pulgadas HD es muy superior a la de teléfonos con precios bastante más elevados, además de que cubre todas mis necesidades más básicas.

¿Mi futuro? Lo tengo claro, Google puro, ya sea un Motorola o el próximo Nexus. La experiencia me ha demostrado que son los que mejor soporte tienen y los primeros en tener las actualizaciones, además de que sus precios son los más razonables del mercado.

Como siempre en Andro4all nos gustaría saber vuestra opinión. ¿Alguno de vosotros tuvo este teléfono? ¿Qué opinión tuvisteis de él?

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