Cosas de móviles que solo entenderán los que crecieron en los 90

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Cosas de móviles que solo entenderán los que crecieron en los 90

El mundo de la telefonía móvil ha evolucionado muchísimo con el paso de los años. Parece que fue ayer cuando los cajones de las habitaciones estaban llenos de cargadores Nokia y los teléfonos pesaban medio kilo. Hoy tenemos pantallas táctiles enormes, cámaras de fotos con una calidad excelente y todo un centro multimedia en el bolsillo, pero eso no siempre ha sido así. Los que somos millenials y nacimos en la época de los 90 hemos vivido una enorme cantidad de cosas, que solo nosotros entendemos.

Antes de la llegada del iPhone, los teléfonos eran un mundo completamente distinto. De hecho, antes del iPhone, las empresas aspiraban a hacer los teléfonos lo más pequeños posibles. Eso ha cambiado, pero seguro que más de uno echa de menos los teléfonos antiguos –ahora llamados vintage–. Si eres de esos apasionados, prepárate, porque aquí tienes una buena dosis de nostalgia.

Cargar la batería una vez a la semana

Cargador Nokia

Si por algo se caracterizaban los teléfonos antiguos era por la batería. Cuando tu cargabas un Nokia 3310, que tardaba una barbaridad, sabías que no tenías que volver a enchufarlo en un buen tiempo. A fin de cuentas, no existía la conexión de datos ni el WiFI, por lo que solo se usaba el teléfono para llamar y mandar SMS. Tampoco había apps sincronizándose en segundo plano ni notificaciones push constantes, por lo que batería duraba muchísimo.

¿Y cómo se medía la batería? ¿Con un porcentaje? No, para nada. La batería se medía en “rayitas”. Por lo general, los teléfonos tenían entre 3 y 5 rayitas. Cuando te quedaba una, sabías que esa noche tocaba cargar el teléfono, pero no era un problema, porque al día siguiente tendrías rayitas para usar el teléfono durante una semana.

Enviar canciones por infrarrojos

Teléfonos con infrarrojos

Lo que requería de, al menos, 15-20 minutos de tiempo. Si alguno tenía una canción o una foto que tú querías, la única solución era conectar tu teléfono con otro por infrarrojos y dejarlos pegados el uno al otro durante muchísimo tiempo. Y que ni se te ocurriese moverlos, porque entonces se cortaba la conexión y había que volver a empezar. Ahora os puede parecer de broma, pero la llegada del Bluetooth fue todo un puntazo para la gente de mi época.

Los Motorola Razr V3

Motorola Razr V3

Seguro que habéis tenido uno de estos terminales, o conocéis a alguien que haya tenido uno. Los Motorola V3 fueron todo un boom en el mundo de los teléfonos tipo concha, y es que tenía retroiluminación en el teclado y unos sonidos muy molones. Pero vamos más allá, porque no era cuestión de tener un Motorola V3, sino que los chicos tenían el V3 Ferrari Edition y las chicas tenían la versión en rosa. Eso era una norma no escrita.

Tenía una pantalla de resolución 176 x 220 píxeles y una cámara de 0,3 megapíxeles VGA. Su almacenamiento interno era de 0.0055 GB y, por decir algo más, tenía reproductor MP3 y 24 politonos preinstalados. Ojo, que esto era lo más de lo más en 2004.

El Nokia 3220, alias “La discoteca andante”

El mejor teléfono que nos ha dejado la época de los 90 sin lugar a dudas. El Nokia 3220 contaba con cuatro luces a los laterales que se encendían cual discoteca para notificarnos de las llamadas o de los SMS. El problema es que era muy, muy escandaloso. Llevarlo a una reunión era imposible, y si lo dejabas encima de la mesa la gente se llegaba hasta a reír del terminal. Su precio era de 414 euros, así que no era precisamente barato.

Jugar al Space Impact

Quien no ha jugado a este juego alguna vez en su vida es que no ha tenido infancia. Punto y pelota. Cuando te comprabas un móvil nuevo y tenía el Space Impact instalado sabías que ibas a tener horas y horas de diversión asegurada. Para los mortales que no habéis jugado a Space Impact, seguramente lo conozcáis como “El juego ese de las navecitas”.

El Space Impact es un juego en el que manejabas una nave que se movía de arriba a abajo y hacia los lados. Tu misión era acabar con todos los alienígenas y matar a todos los jefes finales, algo realmente complicado. El juego no era nada fácil, aunque había personas que tenían un vicio tremendo. A día de hoy se pueden encontrar ports y versiones en Google Play y online, y merece la pena jugarlos.

La media hora diaria para responder SMS y toques

SMS recibidos

Antes o después de comer. Ese era el momento elegido para responder a todos tus SMS, que por lo general acababan con un “jaja cnt xfa” –traducido vendría a ser “Jajaja, contesta, por favor”–. No os quiero ni contar lo que eso significaba para tu factura mensual. Cuando llegaron las tarifas con 100 SMS gratis y cosas así, la gente de mi quinta se volvió loca. Aquí, seguramente, empezó el auge de la moda de llevar el teléfono en silencio.

Luego estaban los toques, que consistían en llamar a un contacto y, cuando se oía el primer pitido, colgar. De esa forma le llegaba el aviso. Él que recibía el toque tenía que devolverlo. ¿Cuál era el objetivo? Pues desde ligar con la chica o chico que te gustaba a molestar a tu mejor amigo. Motivos había miles. Los toques, también llamados “llama-cuelga” marcaron un antes y un después en nuestra vida.

¿Qué otras cosas del mundo de la telefonía marcaron tu infancia?

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