Android P, impresiones tras un mes de uso: la clave está en los detalles

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Android P, imagen destacada

Mientras escribo estas líneas, el Pixel 2 XL que reposa sobre mi escritorio ejecuta una versión de Android experimental a la que Google se refiere como una alpha, que ni siquiera está pensada para ser usada en un dispositivo físico; Google, de hecho, anima a los desarrolladores a utilizar el emulador incluido en Android Studio para comenzar a hacer su magia y crear aplicaciones compatibles con esta versión del sistema. Sí, lo habéis adivinado, hablo de Android P.

Llevo utilizando la primera versión previa para desarrolladores de Android P en mi móvil personal prácticamente desde el día que Google decidió publicarla. Desde entonces, he tenido tiempo de probar a fondo cada novedad, y sufrir en mi propia piel los –pocos– errores obvios e inherentes de un software en una fase tan temprana de su desarrollo.

Mi primera conclusión tras haber pasado todo este tiempo con Android P, es que esta es la versión alpha para desarrolladores más estable que Google ha liberado en la historia de Android –lo cual dice mucho del nivel al que ha llegado el sistema operativo–. La segunda, es que a día de hoy ni me planteo regresar a Oreoversión que en su momento ya analizamos a fondo–, salvo que un grave error de funcionamiento frustrase mi experiencia por completo. Y para conocer el resto de conclusiones, tendréis que acompañarme a lo largo de las próximas líneas, en las que condensaré mi experiencia y os contaré todo lo que me he encontrado durante estos más de 30 días con Android P.

Estabilidad que sorprende

Como he dicho, una de las primeras conclusiones a las que he llegado al probar Android P durante este tiempo, es que sin duda esta es la versión alpha –es decir, la primera que se lanza tras presentar una nueva versión– más estable que Google ha lanzado desde que existen las Developer Previews. En el pasado, jamás hubiera optado por instalar una versión experimental de Android en mi teléfono personal; en todo caso, hubiera esperado a la segunda versión, la primera proporcionada a través de Android Beta Program.

Sin embargo, en Android P fue diferente. Tan buena fue la acogida por parte de la comunidad que, por algún motivo, deposité mi confianza en Google y procedí a realizar la instalación –completamente limpia, por supuesto–. ¿El resultado? Todo parecía igual de fluido, el 99% de las aplicaciones que uso funcionaban a la perfección –la única que fallaba era Telegram X, debido a una incompatibilidad en el sistema de notificaciones– y, en definitiva, no había ningún problema flagrante que me obligase a regresar a Android Oreo sin mirar atrás. Al menos en un principio.

Hay fallos, pero ninguno de ellos es, en mi opinión, lo suficientemente grave como para echar de menos Android Oreo.

Pero esto no significa que, si tienes la posibilidad, debas instalar Android P en tu móvil personal. Puede que, al contrario que yo, tú encuentres más fallos de los que voy a mencionar en este artículo –porque sí, los hay, aunque no sean demasiado graves–, o que las aplicaciones que utilizas normalmente muestren incompatibilidades que no estés dispuesto a pasar por alto. Dicho esto, llega el momento de adentrarse en las entrañas de Android P.

Asentando las bases de un nuevo diseño

Creo que está bastante claro que, desde un tiempo a esta parte, Google está trabajando en una evolución de sus líneas de diseño Material Design. En un principio todo comenzó en base a rumores que salían a la luz antes incluso de la llegada de Android P, y poco a poco vimos cómo Google iba redefiniendo los cimientos estéticos de algunas de sus aplicaciones de referencia. Maps fue de las primeras, para luego llegar a Google Play, y próximamente, Chrome y la propia app del buscador.

En cuanto Android P llegó a nuestras vidas, todo comenzó a cobrar sentido: el concepto Material Design 2 se materializaba en forma de una interfaz que, para bien o para mal, era diferente. En pocas palabras, todo es mucho más claro y redondeado, y esto es algo que puede no gustar a muchos usuarios, que ya lo consideran como un cambio a peor, o simplemente piensan que Google ha decidido cambiar el diseño de Android porque sí. Pero dejad que os diga una cosa: no es así.

En Android P, la interfaz es mucho más consistente a nivel de colores y estructuras que en anteriores versiones, aunque queda mucho por pulir.

Partiendo desde la base de que estamos hablando de la primera Developer Preview, y que por tanto es posible que veamos un gran número de cambios a nivel estético en futuras versiones, creo que es adecuado asegurar que, a día de hoy, Android P en su primera versión preliminar es una de las ediciones de Android más coherentes y consistentes a nivel de diseño. Todo tiene sentido: animaciones, colores, menús… Es cierto que algunas aplicaciones adoptan el blanco como tono predominante y dicen adiós a su color característico, lo cual puede dar cierta sensación de monotonía o igualdad excesiva –de ahí el arcoiris de colores en la app de ajustes–, pero si el objetivo es conseguir un sistema operativo coherente a nivel visual, esta es una pérdida que debemos tolerar.

Ajustes rapidos en Android P

Pero entremos en materia: ¿qué ha cambiado a nivel visual con respecto a Android 8? La principal novedad, y de la que los usuarios se darán cuenta en primer lugar, es el nuevo panel de ajustes rápidos. Todas las figuras pasan a ser redondeadas –afines a los iconos del launcher y del sistema, y al resto de esquinas redondeadas que inundan la nueva interfaz–, con el color de acento azul característico de Android –mejor dicho, de los Pixel–, y encontramos una redistribución que no gustará a todos, ya que, entre otras cosas, el acceso directo a los ajustes del sistema ya no será accesible desde el primer panel, sino que habrá que desplegar los ajustes rápidos para poder ver el icono del engranaje y así acceder a la configuración.

Por otro lado, la interfaz al completo se inunda de la tipografía Product Sans, que Google lleva utilizando varios años en algunos de sus productos y servicios, y que ahora llega para reemplazar a la ya clásica Roboto en ciertos puntos de la interfaz. Aunque este es un cambio al que los poseedores de un Pixel estarán habituados, el resto se lo encontrarán como algo totalmente nuevo.

También volvemos a encontrarnos con uno de los cambios con mejor acogida de Android 8.1, como lo es el cambio de tema automático dependiendo del fondo de pantalla. El funcionamiento es sencillo: si el fondo de pantalla es claro, el tema será el original, mientras que si se utiliza un fondo algo más oscuro o negro, algunos componentes de la interfaz de usuario pasan a ser de un gris muy oscuro. Es cierto que no es el tema oscuro o modo nocturno que los usuarios de Android llevamos pidiendo desde hace años, pero es un comienzo, y es posible que gracias a Material Design 2, esta anhelada opción esté más cerca de hacerse realidad.

Claro que no todos los cambios son positivos. Durante estos más de 30 días con Android P, también he podido habituarme a algunos de los detalles menos agradables a nivel visual de Android P. El primero, y probablemente el más criticado desde que existe la nueva versión de Android, es el cambio de posición del reloj en la barra de estado, que ahora pasa a ubicarse en la izquierda. ¿Por qué, Google?

Por otro lado, aunque es de agradecer que Google ofrezca la posibilidad de habilitar un modo oscuro según el fondo de pantalla utilizado, éste se antoja algo escaso. Me explico: al activarse, solamente el cajón de aplicaciones del launcher, los menús de encendido y volumen, y el panel de ajustes rápidos cambian de color. Los ajustes del sistema, el feed de noticias del Pixel Launcher, las notificaciones, y la mayoría de apps de Google, mantienen su fondo blanco cegador con la única misión de derretir tus tus córneas cuando llegas a ellos desde la pantalla de inicio.

Pequeños detalles que se convierten en grandes aliados

Os lo he dicho en el título de este artículo, y os lo vuelvo a repetir: la esencia de Android P está en los detalles. Puede que nada más instalar la nueva versión no encuentres demasiados cambios útiles que vayan a cambiarte la vida, pero conforme pasan los días y te habitúas a las nuevas opciones, puedes llegar a preguntarte cómo has podido vivir durante tanto tiempo sin ellas.

Comenzaré por la primera, y la más evidente. En Android P, al rotar el dispositivo de vertical a horizontal o viceversa, cuando la rotación automática está desactivada, en la barra de navegación virtual aparecerá un icono que te permite rotar el contenido de la pantalla de forma manual.

Rotacion manual en Android P

Tampoco me puedo olvidar de uno de los añadidos que los usuarios llevaban tiempo pidiendo, pero que por algún motivo aún no existía en Android: su nombre es ‘Markup’, y se trata de un editor de capturas de pantalla nativo, que permite dibujar, rotar o recortar las capturas antes de compartirlas con otras personas.

Y hablando de compartir con otras personas, es necesario comentar uno de los cambios que, a pesar de no funcionar del todo bien en esta primera edición, está ahí, y en poco tiempo será una de las características a copiar por el resto de plataformas. Hablo, por supuesto, de las respuestas inteligentes en las notificaciones de las apps de mensajería, que al estilo de Gmail, Inbox o Mensajes de Android, muestra diferentes respuestas predefinidas basadas en el contexto, con las que responder a los mensajes directamente desde el panel de notificaciones.

Lockdown Android P

Las novedades no acaban aún, ni mucho menos. Al subir o bajar el volumen por primera vez en Android P, veréis que todo ha cambiado. Por defecto, el volumen que se modifica a través de los botones es el multimedia, y no el de llamadas o notificaciones. Además, justo debajo del deslizador de volumen –que aparece desde el lateral en el que se encuentran los botones físicos, con una animación muy cuidada–, aparecerá un botón que permite conmutar entre los diferentes modos –sonar, vibrar o silenciar– a través de un solo toque. También se ha añadido la posibilidad de cambiar la salida multimedia a través de la que se transmite el audio, en caso de que haya varias conectadas al teléfono.

Android P incluye más novedades de las que parece a simple vista, pero están tan bien integradas en el sistema que solo recuerdas que están ahí cuando necesitas utilizarlas.

Muy similar en cuanto apariencia al menú de volumen es el panel que alberga las opciones de apagar o reiniciar el dispositivo. En él, se ha añadido la posibilidad de realizar una captura de pantalla rápidamente, además de un nuevo sistema –escondido en los ajustes– que permite deshabilitar temporalmente el método de desbloqueo por huella, y obliga a introducir el PIN o la contraseña configurada como método de seguridad.

Este tipo de pequeños añadidos van más allá, y por mucho que me esfuerce en recordarlos todos, es probable que me deje alguno en el tintero, ya que la mayoría pasan desapercibidos hasta que necesitas utilizarlos, y te llevas una agradable sorpresa al ver que están ahí. Entre ellos, podría destacar la ampliación automática de texto al realizar una pulsación larga sobre una palabra o frase, el brillo automático mejorado, la posibilidad de añadir alarmas desde el panel de ajustes rápidos, un modo Ambient Display rediseñado que ahora muestra en primer plano el contenido de las notificaciones, la aparición del nivel de batería en el modo Always on Display, las nuevas animaciones y mucho, mucho más.

Recuerda: esto es solo una ‘alpha’

Actualmente, y según el calendario oficial, estamos a poco más de tres semanas de que el I/O 2018 abra sus puertas, y Google decida liberar la segunda edición previa para desarrolladores, y primera versión beta de Android P. Esta edición será proporcionada a través de Android Beta Program, y está previsto que solucione la gran mayoría de errores que se encuentran en la actual versión. Además, incorporará cambios cada vez más importantes a nivel de diseño, y añadidos como la navegación por gestos.

Calendario Android P

Y es que, aunque mis impresiones hayan sido generalmente buenas, los errores están ahí. No son demasiado graves, y creo que cualquier persona podría aprender a vivir con ellos –sabiendo, evidentemente, que serán solucionados tarde o temprano–, pero es lógico que haya quien no esté dispuesto a sufrir drenajes en su batería –aunque yo he tenido suerte en este aspecto–, ver cómo el modo Always on Display se activa o desactiva solo cuando quiere, o que la estimación de la duración de batería sea, simplemente, inútil:

Bug en batería en Android P

Por eso, si tienes un Pixel, ya sea de primera o segunda generación, a estas alturas yo, personalmente, no recomendaría instalar Android P DP 1 en un teléfono que se utilice a diario. No por los problemas que pudieran aparecer, sino porque falta muy poco tiempo hasta que Google decida abrir el programa Android Beta, y en ese momento ni siquiera será necesario desbloquear el bootloader para cambiar de versión, además de saber que la mayoría de errores estarán subsanados. Si no quieres esperar, y deseas con todas tus ganas probar las novedades de Android P, lo más recomendable a día de hoy es instalar Android Studio con el SDK de Android P, y comenzar a experimentar con el emulador.

Pero pese a esto, creo que está claro que mi experiencia con Android P ha sido más que positiva. Hacía tiempo que una nueva versión del sistema no me creaba tantas expectativas como esta novena edición, y es que solo unos días con una versión experimental, son más que suficientes para darse cuenta de que el futuro de Android promete, y mucho.

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Archivado en Actualizaciones Android, Android P, Opinión, Sistemas operativos
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