Por qué Apple no demanda a Xiaomi ni a otros fabricantes chinos por plagio

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Esta semana conocíamos el último episodio del que probablemente sea el juicio tecnológico más mediático de los últimos tiempos: Apple contra Samsung y su encarnizada batalla por una serie de patentes históricas. Por resumiros un poco la historia (aunque aquí puedes conocer el caso en detalle) desde los tiempos inmemoriales de Steve Jobs, Apple acusa a Samsung de plagiar el revolucionario diseño de smartphone que el iPhone aportó al mercado móvil hace una década.

Desde entonces, ha habido diferentes vistas, juicios y veredictos, y todos ellos se han saldado con el pago de millones de dólares por parte de Samsung. Y no, la cosa aún no ha terminado. A pesar de que el mes pasado un juez condenó (otra vez) a Samsung a pagar 538 millones de dólares (más) a Apple, la firma coreana anunció esta misma semana que recurrirá la sentencia a los tribunales (otra vez). Tened a mano las palomitas porque el culebrón acaba de ser renovado para otras tres temporadas.

Una lucha histórica de una década de duración que ahora nos parece absurda: a fin de cuentas todos los smartphones son idénticos a ese primitivo diseño de Apple, y no tanto por plagio, sino porque supone una evolución natural de las pantallas portátiles. Por eso mismo, resulta tan llamativo que Apple no haya reparado la más mínima importancia en que algo tan personal y a priori único como el diseño del iPhone X, haya sido replicado hasta la saciedad por más de una veintena de marcas y fabricantes Android.

Entonces, ¿por qué no demandarlos también?

El parecido es tan obvio o incluso más que en el caso del “plagio primitivo”. Y en lo que respecta a Xiaomi, lamentablemente las semejanzas son demasiado flagrantes, tal y como quedó al descubierto en la reciente presentación del Mi 8. Pongo el caso del Xiaomi Mi 8 porque, a pesar de que es un grandísimo terminal, negar que se parece al iPhone X sería ignorar lo obvio: notch, diseño de la parte trasera, características especiales, fondos de pantalla, imágenes promocionales… Hasta las diapositivas de la presentación eran idénticas a las que empleó Apple en su última keynote.

¿Cómo puede ser que Xiaomi no tenga miedo de tensar la cuerda hasta este punto? Mientras que Samsung tiene que “sacar la chequera”, las compañías chinas, en general, pueden hacer lo que quieran año tras año, ¿por qué? (Ojo, no digo que merezcan ser sancionadas).

La razón más elemental es que ni Xiaomi ni el resto de competidores chinos suponen (de momento) una competencia directa para Apple. Es decir, por muchos móviles que vendan Xiaomi, Ulefone o DOOGEE, nunca le estarán comiendo mercado a Apple. Esto no quiere decir que Xiaomi haga peores terminales que Apple, simplemente la visión y misión de las marcas son completamente diferentes. Hablamos de estrategias de marketing, psicología y capitalismo.

Xiaomi no ataca directamente al sector de los smartphones premium: aunque haya lanzado un puñado de terminales de gama alta, están lejos de competir con los iPhone a nivel de mercado. A pesar de que los móviles de Xiaomi son de primera categoría, su política de precios bajos está enfocada a un público el todo distinto, por lo que no supone una amenaza para Apple. En ese sentido, Apple, al ser una empresa que controla todos los procesos al 100% (diseño, software, fabricación, distribución, venta, márketing, etc.) tiene un margen de maniobra mucho mayor que el de otras compañías.

Por otra parte, Xiaomi es una marca joven, con escasa presencia en Estados Unidos y que a priori, prefiere meterse en los bolsillos de la gente (productos baratos, prácticos, amplia gama) antes que en sus cabezas (marca, diseño, imagen corporativa). Del mismo modo, la gran mayoría de marcas chinas apuntan hacia consumidores de mercados emergentes, y es que muchas veces nos olvidamos de que más de la mitad del mercado móvil mundial se encuentra en China e India, dos mercados en los que Apple tiene un crecimiento muy limitado, sobre todo porque la inmensa mayoría de sus potenciales compradores no puede permitirse un iPhone.

Tal vez, si el día de mañana Xiaomi o cualquier otra marca china subiera posiciones en el mercado estadounidense, Apple podría plantearse emprender acciones legales contra ellas. De momento, más allá del éxito del OnePlus 6 en tierras yanquis, el mercado móvil estadounidense pertenece a Apple mientras que Xiaomi ni siquiera tiene pensado vender el Mi 8 en Estados Unidos de forma oficial.

Además, hay que tener en cuenta toda una serie de cuestiones legales de difícil resolución a las que Apple se enfrentaría si decidiera demandar a una compañía como Xiaomi. La regulación de patentes en China es relativamente ambigua, por lo que en el sentido más práctico de la demanda, Apple tendría muchas posibilidades de pinchar hueso. Además, el Gobierno chino protege la innovación y el desarrollo tecnológico dentro de sus fronteras, por lo que Apple se encontraría con un poderoso enemigo.

Solamente Samsung osa alzarse contra la todopoderosa manzana, y por eso desde hace ya unos cuantos años, se ha convertido en el principal rival de Apple.

¿Por qué Samsung? Porque sus gama alta, los Samsung Galaxy S9, son los únicos terminales del mismo sector de mercado que los iPhone (gama alta-premium). Y no solo eso, a veces incluso logran superar en ventas a Apple. Además, Samsung es una marca coreana (que no china) con una sólida historia que la consolida como una empresa líder en diversas ramas de la electrónica de consumo, es decir, equipara su visión y misión de marca a la de Apple. Respecto a su famoso juicio, quédate con lo siguiente: Apple demanda a Samsung no solo por copiarles, sino también por solapar su mercado, algo que los clones chinos no hacen.

Por último y como bien apunta un usuario de Reddit, Apple también podría tener razones más oscuras para no detener el flujo constante de réplicas chinas del iPhone X.

Básicamente, toda la gama baja y media está inundada de estos terminales, haciendo que ese mercado esté directamente copado por clones del iPhone X, los cuales compiten directamente contra las marcas Android “de toda la vida”, entre ellas, la propia Samsung. ¿Veis por dónde van los tiros? Si Apple elimina a Xiaomi de la ecuación, se crearía un vacío en la gama baja y media que otros competidores podrían rellenar.

Es un hecho que gracias a la invasión del notch, Samsung lo tiene cada vez más difícil para diferenciarse entre los terminales chinos de gama media y baja, sobre todo cuando estos imponen a los competidores precios increíblemente bajos, extras innovadores fuera de lugar en un móvil básico y lo que es más importante: un notch que ha pasado de ser un simple factor diferencial a una moda consolidada. De repente, Samsung está vendiendo pantalones de campana terriblemente caros.

En resumen, podríamos decir que Apple gana más provocando indirectamente que Samsung venda muchos menos terminales en la gama media y baja, que no demandando a fabricantes chinos de segunda. Y no solo eso, Apple se asegura de que incluso en un mercado en el que no compite, la figura del iPhone X, y en esencia la marca Apple como objeto de deseo, estén presentes durante una buena temporada, algo que a la larga es susceptible de convertirse en más compradores para sus iPhone.

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Archivado en Apple, Apple iPhone X, Samsung, Samsung Galaxy S9, Samsung Galaxy S9+, Xiaomi, Xiaomi Mi 8
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