He vuelto a jugar a Pokémon GO y reconozco que me he enganchado por esto

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He vuelto a jugar a Pokémon GO y reconozco que me he enganchado por esto

Juré por activa y por pasiva que no me volvería a enganchar a Pokémon GO después de pasar el verano de 2016 corriendo de un lado para otro capturando Pokémon a las cuatro de la mañana, pero he recaído. Pokémon GO me ha vuelto a enganchar, algo de lo que no me arrepiento ya que, al menos, me sirve de excusa para salir a correr por las tardes o para dar un paseo cuando termino de trabajar. El juego no ha cambiado demasiado y la mecánica sigue siendo la misma, pero hay un elemento que ha hecho que vuelva a jugar con la misma pasión que el principio: ahora es un juego social que sí merece la pena.

Recuerdo que, cuando salió el juego, miles de jugadores se amontonaban en las calles acompañados de su móvil y su batería externa para corretear y dar tumbos en busca de Pokémon poderosos (hablo en tercera persona pero yo estaba entre ellos). Es verdad que iban en grupo, quedaban por las tardes para jugar y echaban el rato de una forma sana y divertida, pero más allá de eso, el juego no ofrecía un elemento verdaderamente social, no permitía la colaboración entre jugadores y no permitía hacer todo lo que siempre ha caracterizado a Pokémon. Ahora sí, y mola muchísimo.

El Pokémon GO de 2018 es lo que tuvo que haber sido en 2016

He vuelto a jugar a Pokémon GO y reconozco que me he enganchado por esto

Además de que ahora hay muchos más Pokémon que capturar (por lo que salen menos Rattata, algo que se agradece), lo realmente interesante es que, por fin, sientes que estás colaborando con el resto de jugadores para conseguir un objetivo común. En ese sentido, una de las cosas que más me gustan son las incursiones. Me encanta la idea de atacar un gimnasio acompañado de mis amigos, atacar todos a la vez, seguir una estrategia y que cada uno aporte su granito de arena a la batalla. Sientes que colaboras, que todos vais a una, y eso es genial, o al menos lo es para mí.

Otro punto interesante son los regalos, que ayudan a premiar a aquellos jugadores o amigos que se han comportado bien en una incursión, por ejemplo.

Por otro lado, los intercambios. Toda la comunidad de jugadores se echó encima de Nintendo y Niantic cuando la primera versión del juego no incluía los intercambios, algo que iba contra la propia idiosincrasia de la saga original. Ahora puedes cambiar criaturas con tus amigos y lo mejor es que debes estar cerca de ellos para poder hacerlo, lo que te obliga a quedar en persona y jugar juntos (a no ser que seáis vecinos y podáis hacerlo desde la comodidad del sofá, claro). Es una forma más fácil de completar la Pokédex con Pokémon que nunca podrías conseguir por vivir donde vives. Se echaba en falta, sin duda.

Pokémon GO es, por fin, un juego social, y es ahora cuando merece la pena jugar. Si te gustaba el juego, ahora te gustará todavía más, por lo que aprovecha que llega el verano y dale una oportunidad. Te sorprenderá la cantidad de cosas que puedes hacer y los muchos Pokémon nuevos que hay. ¡Nos vemos en los gimnasios (siempre que no sean del equipo Sabiduría, en cuyo caso nos tendremos que enfrentar)!

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Archivado en Juegos Android, Opinión, Pokémon GO
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