Qué es ARM y por qué es vital para los procesadores de Huawei

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El futuro de la división móvil de Huawei pinta peor cada día que pasa. Desde la tarde del pasado domingo, cuando Google confirmaba haber roto sus relaciones con la compañía truncando así el futuro de la marca como fabricante de smartphones al no poder acceder a nuevas versiones de Android ni a las propias apps de Google, los acontecimientos sucedidos han ido colocando a Huawei en una situación cada vez más difícil. No obstante, la firma parecía tener planes para paliar –o al menos reducir significativamente– los daños causados por las decisiones tomadas por las compañías estadounidenses tras el “Trumpazo”.

Pero el futuro de Huawei como fabricante de smartphones corre hoy más peligro que nunca. A través de un comunicado interno enviado a sus empleados, ARM, una de las principales compañías de semiconductores del planeta, ha anunciado el cese de su colaboración con la marca china, bloqueando así el acceso así a sus tecnologías de procesadores, y por tanto impidiendo que los futuros procesadores Kirin de Huawei vayan a poder tomar como base la arquitectura ARM.

Pero, ¿es esta decisión más importante aún que el veto impuesto por Google? Analistas y expertos en la materia aseguran que, efectivamente, esta decisión podría ser la que marque el fin de Huawei como fabricante de smartphones, y para comprender mejor el porqué, queremos responder algunas de las dudas más extendidas al respecto.

Antes de nada, ¿qué es ARM y por qué es tan importante?

ARM

Para entender por qué el veto por parte de ARM hacia Huawei es tan importante, debemos remontarnos al principio: ARM –Advanced RISC Machines– fue una empresa fundada en el año 1990 con sede en la ciudad inglesa de Cambridge, que desde sus inicios se ha enfocado en el diseño de semiconductores y microprocesadores, siendo la encargada de dar vida a la arquitectura ARM, y a otras tecnologías como Cortex, utilizadas hoy en día en la gran mayoría de los procesadores que dan vida a dispositivos tales como smartphones, tablets u ordenadores.

Esta arquitectura se basa en instrucciones de 32 y 64 bits, que posteriormente es licenciada y ofrecida a fabricantes como Qualcomm o –hasta ahora– HiSilicon, la división de chips de Huawei, y estos la utilizan como base para sus propios diseños de procesadores, añadiendo todas las modificaciones que crean necesarias.

Y es precisamente ahí donde radica el problema: tras la decisión tomada por ARM, Huawei no tendrá acceso a las tecnologías y arquitecturas de ARM, de modo que la división de procesadores HiSilicon no podrá continuar tomando como base estos sistemas para el desarrollo de los nuevos miembros de la serie Kirin.

Kirin

Pero, ¿por qué ARM ha decidido sumarse al bloqueo de las empresa estadounidenses siendo una compañía de Reino Unido? Lo cierto es que buena parte del diseño y el desarrollo de los procesadores de ARM se lleva a cabo en Texas, California, Washington y otras varias ciudades de Estados Unidos, y la sede fiscal de la compañía también se encuentra en EE.UU, de modo que ARM se acoge a las regulaciones del país. Esas que Huawei, a ojos del Gobierno de Estados Unidos, habría incumplido.

No obstante, hay una razón por la que esta es un golpe aún más devastador para Huawei que el propio veto impuesto por Google: el monopolio que ARM ejerce sobre la industria de los semiconductores. Hoy por hoy, tan solo Intel sería capaz de plantar cara a ARM en términos de tecnología y arquitecturas de microprocesadores, pero al igual que ARM, Intel, como otras empresas estadounidenses, se ha sumado al bloqueo en contra de Huawei, de modo que la compañía se queda prácticamente sin alternativas a la hora de seguir desarrollando procesadores.

¿Qué alternativas existen?

Kirin 970 en Huawei Nova 3

Como decía, Intel sería la alternativa más lógica en la que apoyarse si la intención de Huawei es seguir desarrollando sus propios procesadores. Pero dado que la compañía estadounidense también ha decidido cortar por lo sano sus relaciones con la marca, me temo que el mayor fabricante de circuitos integrados del mundo se cae de la lista de candidatos de Huawei.

Existen también otras compañías especializadas en el diseño de microprocesadores como MIPS, SuperH o RISC-V, siendo esta última open source y con Huawei como miembro de la fundación que le da vida, pero ninguna de ellas se acerca al nivel de ARM en lo que a la versatilidad y extensión se refiere. No es por nada que más del 98% de los smartphones y tablets del planeta llevan procesadores basdados en ARM.

Pero existen aún más problemas: dado que hoy por hoy, Android únicamente cuenta con soporte para las arquitecturas ARM e Intel x86, en caso de que Huawei lograse dar con una alternativa, tendría que solicitar a Google la adaptación del sistema operativo para ofrecer compatibilidad con la nueva arquitectura. Eso, siempre y cuando la firma china tuviera intención de seguir usando Android como plataforma base de su nuevo sistema operativo.

En definitiva, hoy por hoy el escenario más probable es que Huawei tenga que dejar de crear sus propios procesadores Kirin, pues mucho me temo que la firma no cuenta con los recursos ni las capacidades necesarias para el desarrollo de su propia arquitectura de microprocesadores, o al menos no para crear una alternativa lo suficientemente competitiva para llegar a plantar cara a las tecnologías de Intel y ARM. La compañía, eso sí, podría apoyarse en otros fabricantes de procesadores ajenos a los Estados Unidos como MediaTek o Exynos –también basados en la arquitectura ARM–.

¿Afectará esta decisión a mi actual móvil Huawei?

Huawei P30 Lite, parte trasera en color azul

Es evidente que estamos ante uno de los golpes más duros de la historia de Huawei como fabricante de dispositivos móviles y microprocesadores. Ahora bien, si ya tienes un móvil Huawei, esta noticia no debería preocuparte mucho más que la decisión de Google de dejar a Huawei sin acceso a nuevas versiones de Android.

¿Y a los nuevos modelos?

Huawei Mate 30 render

Lo que no está tan claro, es el futuro del catálogo de móviles de la compañía. Dado que Huawei tendrá cerca de 90 días para aprovisionarse de los suministros y el equipamiento necesario para seguir operando, todo apunta a que la firma contará con los componentes necesarios para seguir produciendo dispositivos durante cerca de un año.

Por otro lado, la marca podrá seguir construyendo aquellos chips basados en diseños actuales como los procesadores Kirin 980 o 710, y es más que probable que el desarrollo del nuevo Kirin 985 haya finalizado, de modo que futuros teléfonos como los Huawei Mate 30 o P40 tendrían una plataforma en la que basarse, y quizá también un sistema operativo alternativo a Android que corra por sus circuitos.

Habrá un momento, eso sí, en el que la compañía se quede sin suministros suficientes, y no tendrá tampoco la capacidad de desarrollar nuevos procesadores Kirin con los que dar vida a sus teléfonos. Esperemos que Huawei logre encontrar una solución antes de que esa situación llegue a darse.

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