El Galaxy S7 sigue siendo un móvil competente en pleno 2020, y he pasado una semana con él para demostrártelo

Así es vivir con el Samsung Galaxy S7, cuatro años después de su lanzamiento.

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Nos centramos tanto en los lanzamientos de nuevos smartphones, las filtraciones que desvelan detalles –por pequeños que sean– de los futuros productos de las grandes marcas y, en definitiva, de la evolución de la industria telefónica, que en ocasiones olvidamos que una gran parte de los usuarios de móviles alrededor del mundo continúa usando móviles relativamente antiguos, y muchos ni siquiera tienen planes de desprenderse de ellos a corto plazo.

Precisamente ese es el motivo que hoy nos lleva a salirnos de la tónica habitual, de la lluvia de información sobre nuevos smartphones o de si el 5G realmente ha llegado para cambiar nuestras vidas. En su lugar, decidimos echar la vista cuatro años atrás y probar por nosotros mismos cómo es convivir en pleno 2020 con un móvil que, si bien en su momento fue capaz de marcar un antes y un después, hoy por hoy no es más que un modelo antiguo y olvidado entre el inmenso catálogo de móviles de la mayor compañía telefónica a nivel global, pero que aún así sigue estando presente para muchos usuarios de dispositivos móviles alrededor del planeta: el Samsung Galaxy S7.

Samsung Galaxy S7

Parte frontal del Samsung Galaxy S7

Por qué el Galaxy S7

Elegir el Samsung Galaxy S7 para realizar este “experimento” fue una decisión fácil. La primera razón es el hecho de tratarse del último móvil Android de la historia en superar la cifra de 50 millones de unidades vendidas en todo el mundo, alcanzando un total de 55 millones de unidades enviadas, y colocándose así en la tercera posición del top de móviles Android más vendidos, superado solo por los Galaxy S4 y SIII, en ese orden.

Más allá de eso, es innegable que el Galaxy S7 fue uno de los últimos dispositivos capaces de marcar un antes y un después en la evolución de Samsung como fabricante de smartphones. En su momento, muchos lo consideraron una evolución descafeinada del Galaxy S6, pero la realidad es que eso era todo lo necesario para conquistar un segmento en el que muy pocos modelos eran capaces de ofrecer todo lo que aportaba el Galaxy S7, desde una de las mejores cámaras de su categoría, hasta rasgos que desde ese momento se convertirían en esenciales para los futuros modelos de la marca, como la protección IP68, la ampliación de almacenamiento por microSD o el hecho de introducir un sensor fotográfico más luminoso y con píxeles más grandes.

Finalmente, es necesario mencionar que, pese a tener ya cuatro años a sus espaldas y haber dejado de recibir actualizaciones del sistema tras su aterrizaje en Android 8 Oreo, a día de hoy Samsung sigue actualizando el Galaxy S7 con parches de seguridad, algo que puede sumar algún punto de cara a una posible compra.

Viviendo con el Galaxy S7

Parte trasera del Samsung Galaxy S7 negro

El Galaxy S7 tiene uno de los diseños que mejor ha envejecido con el paso de los años

Una de las primeras sorpresas encontradas al comenzar a usar el Galaxy S7 viene al ver lo bien que ha envejecido el diseño del teléfono durante casi un lustro. Su cuerpo compacto de vidrio y aluminio sigue siendo sumamente agradable a la mano, sobre todo después de utilizar móviles gigantescos del nivel del Galaxy S20 Ultra. Incluso el Galaxy S20 parece enorme a su lado.

Como es lógico, se nota que estamos ante un móvil de hace cuatro años, y basta con echar un vistazo a los enormes marcos que rodean su pantalla para darse cuenta de ello. No obstante, esto trae consigo algunas ventajas como el hecho de poder contar con el tradicional botón home físico, con un lector de huellas integrado que, por cierto, no difiere mucho en cuanto a velocidad y precisión del de los últimos modelos de Samsung con lector de huellas en pantalla.

También salta a la vista el hecho de que algunos rasgos del diseño de este móvil han sido heredados por nuevas generaciones de la serie Galaxy S, como el cuerpo ligeramente ovalado, la curvatura del cristal de la parte trasera o la posición de la cámara trasera, que se mantuvo hasta la llegada de los Galaxy S10.

Tampoco ha variado en exceso la pantalla, al menos en lo relativo a sus datos técnicos. Aún hoy en día, el Galaxy S7 tiene una pantalla muy superior a la de los móviles de gama media más recientes, gracias al uso de un fantástico panel Super AMOLED firmado por Samsung con resolución Quad HD+, que arroja una densidad de píxeles de 577 ppi gracias a su tamaño de 5,1 pulgadas de diagonal. Hoy en día, solo teléfonos como el iPhone SE 2020 ofrecen unas dimensiones similares a las del S7, pero ni siquiera el modelo de Apple se acerca al S7 en cuanto a densidad de píxeles con una diagonal de pantalla semejante.

Pantalla del Samsung Galaxy S7

La pantalla del Galaxy S7 fue uno de sus puntos fuertes, y hoy por hoy sigue dando ejemplo

La cámara que llevó a Samsung a lo más alto

Sin modo retrato, “IA”, ni modo nocturno, la experiencia con la cámara del Galaxy S7 era muy distinta a lo que lo es con los móviles de hoy en día. Y sin embargo, el modelo estrella de la firma surcoreana lanzado en 2016 fue uno de los últimos capaces de ofrecer un sistema fotográfico de referencia, capaz de superar al de cualquier otro móvil disponible en el mercado —el Google Pixel original no llegaría hasta varios meses después del lanzamiento del S7–.

Una de las razones que llevaron a la cámara del Galaxy S7 a ser tan buena –para su época– fue la decisión de Samsung de detener la escalada de megapíxeles que había dado comienzo con el Galaxy S4 y su cámara de 13 megapíxeles, hasta llegar a los 16 megapíxeles del Galaxy S6. En su lugar, la coreana decidió dotar al S7 de un sensor de menor resolución, pero más luminoso y con un tamaño de pixel mayor, sumado al sistema Dual Pixel que hacía que su sistema de enfoque automático fuera uno de los más veloces de su categoría.

Galaxy S7, camara

La cámara del Galaxy S7 se sigue comportando como la de un gama alta, incluso hoy

Es cierto que la cámara del S7 pecaba –y peca– de los defectos ya famosos del procesado de los móviles de la compañía, como un balance de blancos que tiende al lado más cálido con demasiada frecuencia, o cierta tendencia a la sobreexposición. No obstante, este teléfono fue el encargado de subir el nivel de la fotografía en el catálogo de Samsung, y asentar los cimientos que los futuros modelos tomarían como base.

Incluso hoy, cuando Samsung hace tiempo que dejó de ser la referencia en cuanto a fotografía móvil al perder la partida frente a Apple, Google y Huawei, la cámara del Galaxy S7 es capaz de ofrecer resultados de muy buena calidad, comparables a los de modelos de gama media actuales. Al menos en lo que a fotografía diurna se refiere.

Un hardware más que capacitado, de la mano de un software anticuado

Aún habiendo pasado dos años desde que el Galaxy S7 recibió la última versión del sistema operativo que pasaría por su interior, la realidad es que Android no ha cambiado demasiado en todo ese tiempo. Samsung Experience 9.0 era una capa repleta de funciones y características que, de un modo u otro, han ido llegando a la versión stock de Android, de modo que no me he encontrado en la situación de echar en falta demasiadas herramientas concretas de las últimas ediciones de la plataforma.

Además de eso, por suerte el hecho de contar con una versión de Android relativamente reciente hace que sea compatible con la mayoría de juegos y apps lanzados recientemente, y la incompatibilidad no debería ser un problema, al menos hasta que los desarrolladores se vean forzados a retirar el soporte para anteriores versiones del sistema en sus aplicaciones. Hoy por hoy, títulos como Fortnite o Call of Duty Mobile funcionan sin problemas en el Galaxy S7.

También ayuda que el procesador Exynos 8890, sumado a 4 GB de RAM, siga siendo capaz de ofrecer un muy buen desempeño a nivel general, si bien los 32 GB de almacenamiento pueden quedarse algo cortos teniendo en cuenta el aumento en el peso de las aplicaciones y los juegos que ha sucedido a lo largo de los últimos años.

La cosa cambia al hablar de su autonomía. Los 3.000 mAh de su batería fueron uno de sus puntos débiles en el momento de su lanzamiento, y lo sigue siendo cuatro años después. Además, no contamos coni USB Tipo C ni su carga rápida está al nivel de las tecnologías más actuales, aunque sí está presente la carga inalámbrica Qi.

En definitiva, a pesar de ser capaz de defenderse bien y no tener problemas de compatibilidad con los juegos y las aplicaciones más recientes, el hecho de haber sido abandonado con Android 8.0, sin ni siquiera recibir la actualización a One UI da la sensación de que el hardware del Galaxy S7 queda totalmente desaprovechado teniendo en cuenta su potencial. Al menos es posible recurrir a las ROMs de terceros para disfrutar de las últimas novedades del sistema operativo.

Samsung Galaxy S7 en 2020, ¿merece la pena?

Probablemente no, salvo que no te importe lo más mínimo vivir con una versión de Android anticuada, y saber que más pronto que tarde tu móvil dejará de recibir actualizaciones de seguridad para siempre.

Y, lo cierto es que es una verdadera pena que la situación de Android como plataforma móvil y las políticas de soporte de Samsung no hayan dado a este teléfono la posibilidad de vivir más allá de Android 8 Oreo, pues está bastante claro que su hardware sigue siendo competente a día de hoy, y aspectos como su cámara lo harían un móvil interesante para aquellos que buscan un teléfono potente y compacto, de esos que ya casi no quedan.

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Archivado en Análisis de móviles, Opinión, Samsung
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