Se acerca San Valentín y la ciencia cuestiona el efecto de las apps de citas en la salud mental
San Valentín dispara el uso de apps de citas, pero los expertos advierten de un aumento en los cuadros de ansiedad y agotamiento emocional entre los usuarios
Estamos a las puertas de San Valentín, y la ciencia ha aprovechado para poner el foco sobre el impacto psicológico que las apps de citas tienen sobre nosotros. Varios estudios advierten que la presión por encontrar pareja en estos ecosistemas está agravando síntomas de ansiedad y depresión, evidenciando un vínculo entre el uso problemático de estas plataformas y el agotamiento emocional.
Los datos nos llegan desde una investigación de la Flinders University, en Australia, donde se señala que los usuarios de estas herramientas presentan un bienestar psicológico menor frente a quienes no las utilizan. No se trata de una confirmación de causalidad directa —el marketing del miedo suele simplificar estos procesos—, sino de una correlación estadística preocupante.
El algoritmo del rechazo y la fatiga digital

Las personas que ven tu perfil no indagan demasiado en tu biografía, solo deciden si te dan like o no basándose en la primera foto que ven
Estas investigaciones subrayan cómo el uso obsesivo altera la conducta humana. Según datos publicados en el British Medical Journal (BMJ), el 75% de los usuarios borran y reinstalan estas aplicaciones de forma repetida. Esta impulsividad se traduce en una preocupación intrusiva que nos obliga a consultar el teléfono compulsivamente buscando una validación que no siempre llega.
Este fenómeno de consumo rápido, similar a una fatiga digital constante, se ve alimentado por dinámicas de recompensa aleatoria. Al igual que ocurre con los problemas que generan las redes sociales, las plataformas de citas utilizan notificaciones y métricas para retener la atención, favoreciendo situaciones de dependencia emocional y la aparición de comportamientos destructivos como el ghosting.
Para muchos jóvenes, la experiencia se traduce en una baja autoestima derivada del rechazo sistemático. Expertos de la clínica Flow Neuroscience señalan que la presión social por no estar soltero en fechas señaladas intensifica esta búsqueda desesperada. En Estados Unidos, el 50% de los adultos jóvenes reconoce haber caído en una "situationship" o relación ambigua sin futuro.
El riesgo no es solo emocional, sino que puede alcanzar niveles críticos. Estudios sobre el riesgo de suicidio en torno a festividades románticas indican que las mujeres solteras tienen una presión añadida por las narrativas sociales. Este escenario es comparable a la situación de las grandes tecnológicas demandadas por el daño que sus algoritmos causan.
Conviene mantener cierto escepticismo ante soluciones que parecen aprovechar este contexto. Empresas como Flow Neuroscience proponen terapias de estimulación cerebral para tratar la depresión, vinculando el problema con su tecnología. Aunque sus dispositivos están aprobados, hay un posible conflicto de interés comercial al simplificar crisis tan complejas bajo un discurso de venta terapéutica.
No se indica cómo de grande es el grupo de usuarios en los que se ha hecho el estudio, pero la tendencia es clara. El uso obsesivo de apps no se mide por la cantidad de deslizamientos, sino por la necesidad emocional que cubren. La autoestima no debería depender de una métrica digital, aunque el diseño de estas plataformas esté precisamente orientado a que creamos lo contrario.
Si bien estas apps pueden ser una forma de conocer personas para quienes no tienen la facilidad o el tiempo para hacerlo, el bienestar sentimental no puede estar condicionado por un "match", sino de conexiones reales y del autocuidado. Es necesario recordar que la tecnología para conectar a menudo acaba aislándonos del entorno. Los datos invitan a una reflexión profunda sobre cómo estas herramientas moldean nuestra percepción del valor personal y social.