Encuentran una extraña anomalía en el corazón de Australia que ha sorprendido a los geólogos
Una asombrosa coincidencia geológica muestra cómo las rocas del pasado remoto han calcado la forma del mapa actual
Bajo el suelo Australia, un equipo de geólogos ha tropezado con un hallazgo que roza lo surrealista: una anomalía magnética cuya forma es, prácticamente, un calco del propio país. El mapa magnético muestra una réplica subterránea con su propia península al norte y esa silueta tan característica que se ensancha en el centro y termina en dos puntas hacia el sur. Es como si el mapa de Australia tuviera un "doble" magnético escondido a cientos de metros bajo sus pies.
Para dar con este hallazgo, los investigadores realizaron un rastreo exhaustivo desde el aire. Una avioneta equipada con magnetómetros sobrevoló la zona en pasadas constantes, separadas por apenas 400 metros, barriendo el terreno para captar señales que el ojo humano jamás podría ver. Vía ScienceAlert vemos que lo que detectaron es lo que en geología se llama magnetización remanente. Básicamente, las rocas funcionan como cápsulas del tiempo: cuando se forman, los minerales magnéticos en su interior se alinean con el campo terrestre y se quedan, por así decirlo, congelados para siempre.
Un avance que ayuda a entender cómo se movieron los continentes

Imagen de la anomalía magnética
Como el campo magnético de nuestro planeta no es estático, ya que los polos se desplazan e incluso se invierten cada ciertos cientos de miles de años, estas rocas guardan un registro histórico de dónde estaba el norte en el momento de su nacimiento. Clive Foss, geocientífico de la agencia nacional CSIRO, señala que estos datos permiten ver a través del suelo y entender una arquitectura geológica que, de otra forma, sería un misterio total. En este caso concreto, la imagen proviene de rocas volcánicas y sedimentos fluviales de hace más de 1.500 millones de años que, tras eones de presiones y movimientos tectónicos, terminaron plegándose hasta adoptar esa curiosa forma continental.
Lograr una imagen tan nítida no fue solo cuestión de volar muchas horas sobre Australia, sino de pura innovación matemática. Un nuevo algoritmo desarrollado por el Dr. Aaron Davis permitió limpiar el ruido de los datos recopilados, eliminando inconsistencias y ofreciendo un mapa mucho más detallado de lo que se había logrado hasta ahora. Más allá de la anécdota visual, este avance tiene un valor práctico enorme. La información se ha publicado en una base de datos abierta para que científicos de todo el mundo puedan estudiarla, facilitando no solo la comprensión de cómo se movieron los continentes en el pasado remoto, sino también la búsqueda de nuevos yacimientos minerales que permanecen ocultos.