Han estado disparando láseres contra los valiosísimos especímenes de Charles Darwin, y ahora ya sabemos por qué

Científicos del Museo de Historia Natural de Londres utilizan espectroscopía láser para identificar los líquidos de los frascos de Darwin sin abrirlos, evitando así la pérdida de muestras históricas

Han estado disparando láseres contra los valiosísimos especímenes de Charles Darwin, y ahora ya sabemos por qué
La tecnología láser permite leer los compuestos químicos a través del cristal, revelando si los animales de Darwin siguen bien conservados en alcohol sin riesgo de que la muestra se evapore o contamine
Publicado en Ciencia
Por por Sergio Agudo

Científicos de Reino Unido han empezado a usar láseres para "mirar" dentro de los frascos de Charles Darwin sin abrirlos. Casi 200 años después de su viaje en el Beagle, estos recipientes de cristal siguen sellados para evitar que los ejemplares se estropeen. Ahora, una nueva tecnología permite saber exactamente qué líquidos los conservan sin poner en riesgo su integridad.

La información la firma ScienceAlert, donde explican que han utilizado una técnica llamada SORS para atravesar el vidrio. El sistema funciona disparando una luz láser que, al rebotar contra el líquido, devuelve una "huella digital" química. De esta forma, el equipo puede identificar el contenido sin tener que romper sellos de cera centenarios.

Una mirilla láser para el pasado

Lo más práctico de este avance es que permite conocer el estado de conservación de animales valiosísimos sin que el alcohol se evapore. Hasta la fecha, el miedo a contaminar las muestras impedía que los expertos supieran si el líquido seguía siendo efectivo. Con este escáner, se puede hacer un inventario químico de piezas históricas como peces, medusas o incluso mamíferos.

El funcionamiento de este láser se basa en tomar dos medidas distintas para descartar el brillo del propio cristal del frasco. Al cruzar los datos, los investigadores del Museo de Historia Natural separan la señal de la superficie de la del líquido interior. Es un sistema de análisis no invasivo, muy similar a cómo la ciencia moderna reinterpreta restos antiguos.

Antiguamente, los científicos usaban mezclas extrañas de alcohol, especias y químicos en proporciones que nadie anotó. Conocer esta "receta" es fundamental para que los museos sepan cómo cuidar sus colecciones hoy día. Esta herramienta permite gestionar millones de frascos globales con la misma precisión que otras tecnologías de vanguardia que parecen sacadas de una película.

Los datos del estudio son claros: han identificado con éxito el 80% de los líquidos analizados. Han descubierto que la mayoría de reptiles están en una mezcla de formol y alcohol, mientras que otros animales marinos flotan en sustancias más complejas para mantener sus tejidos. Esta información es oro puro para que futuras investigaciones genéticas no se encuentren con muestras inservibles.

Este uso del láser en Londres demuestra que se puede vigilar el pasado sin dañarlo lo más mínimo. Se ha logrado descifrar el interior de piezas inestimables sin tocar un solo tapón. El experimento ha puesto orden en los archivos de Darwin, garantizando que el legado de su expedición aguante otros dos siglos gracias a una gestión mucho más precisa.

La realidad es que el sistema SORS pone en jaque el mantenimiento tradicional de archivos biológicos. Se acabó el suponer qué hay dentro de los frascos; ahora la conservación se basa en datos y no en las recetas dudosas de los naturalistas victorianos. Y, además, permite obtener dichos datos de forma segura. Esta tecnología demuestra que la mejor forma de proteger el pasado es, precisamente, dejar de tocarlo.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!