Investigadores creen tener la respuesta a por qué este misterioso parece fluir hacia arriba
Este enigma geológico de siglo y medio encuentra por fin su respuesta
Podría haberse resuelto un misterio que llevaba más de 150 años trayendo de cabeza a los geólogos: el extraño comportamiento del río Green en las montañas Uinta, en Utah, Estados Unidos. La lógica nos dice que el agua siempre busca el camino que ofrece menor resistencia, pero este río parece ignorar las reglas, atravesando una imponente cordillera de 4.000 metros de altura en lugar de rodearla, como si la gravedad no fuera con él. El gran rompecabezas siempre fue el tiempo: Las montañas ya llevaban ahí 50 millones de años cuando el río decidió seguir su curso actual, hace menos de ocho millones. Las cuentas no salían. Era imposible explicar cómo el agua pudo excavar un cañón de 700 metros de profundidad en una muralla de roca que ya existía muchísimo antes de que apareciera el primer caudal.
La respuesta que nos dan ahora desde las universidades de Glasgow y Utah es fascinante y tiene que ver con algo llamado goteo litosférico, un fenómeno que explican en National Geographic España. Suena técnico, pero el concepto es visual: imagina que bajo la corteza terrestre se acumulan minerales pesados hasta formar una masa tan densa que, por pura gravedad, se desprende y se hunde en el manto terrestre. Al caer esa "gota" gigante, arrastró consigo el terreno de la superficie, haciendo que las montañas se hundieran temporalmente. Ese fue el momento clave: la bajada de cota permitió que el agua invadiera una zona que antes era un muro infranqueable. Cuando la corteza volvió a subir, el río ya había cavado su trinchera y se quedó atrapado en el curso que vemos hoy.
Una anomalía profunda

El río Green recorre unos parajes espectaculares
Para no quedarse en meras suposiciones, los investigadores hicieron una especie de radiografía del planeta usando imágenes sísmicas avanzadas. Y ahí estaba la prueba: detectaron una anomalía profunda, una masa fría y circular de hasta 100 kilómetros de ancho flotando a 200 kilómetros bajo la superficie. Es, literalmente, el fragmento de corteza que se soltó hace unos pocos millones de años. Su desprendimiento provocó un movimiento de tierra brutal, con oscilaciones de más de 400 metros de altura, dejando en el paisaje de Utah una huella en forma de diana que confirma toda la historia.
Sin duda, la naturaleza nunca dejará de sorprenderos. Lo que ha pasado en este río es increíble. Estamos seguros de que, en todo el planeta, hay muchos misterios como este que aún están por resolverse. Sin ir más lejos, hace casi 10 años se resolvió, una vez más, el misterio del Triángulo de las Bermundas.