Llevaba 7.000 años muerta, pero ahora ha vuelto a la vida para desbloquear lo que sabíamos sobre ella
Un equipo de científicos japoneses ha conseguido revivir microalgas de 830 años de antigüedad atrapadas en el hielo antártico, abriendo nuevas puertas para entender la resiliencia de la vida

La ciencia acaba de romper otro límite que creíamos infranqueable. Microalgas medievales conservadas en el hielo antártico desde el siglo XII han recuperado sus funciones vitales en el laboratorio. Este hallazgo modifica nuestra comprensión sobre la resistencia de la vida en condiciones extremas y plantea cuestiones sobre qué otros organismos podrían sobrevivir durante siglos bajo el hielo polar.
Tal y como recoge Interesting Engineering, científicos del National Institute of Polar Research de Tokio han logrado reactivar microalgas del género Stichococcus que permanecieron inactivas durante más de ocho siglos. Las muestras se extrajeron de testigos de hielo a 3,5 metros de profundidad en la costa de Sōya, en la Antártida oriental.
Un despertar celular tras siglos de letargo
Las microalgas Stichococcus son conocidas por su resistencia a condiciones adversas. Tras ser cultivadas con luz y nutrientes adecuados, estas células reanudaron la fotosíntesis y comenzaron a reproducirse, superando el anterior récord de reanimación de algas de aproximadamente 1.500 años en muestras de glaciares terrestres.
Los investigadores japoneses han constatado que el hielo marino ofrece condiciones más propicias para la preservación de células vivas que los glaciares continentales. Estas algas sobreviven a temperaturas de hasta -20°C, alta salinidad y oscuridad total gracias a la criptobiosis, un estado de suspensión metabólica casi completa.
El estudio plantea interrogantes sobre el deshielo polar actual. Las capas de hielo que se derriten podrían estar liberando microorganismos prehistóricos con potencial para interactuar y alterar los ecosistemas modernos, un fenómeno apenas considerado en los modelos climáticos actuales.
Los especialistas señalan que la investigación aporta datos valiosos para la astrobiología. Las condiciones de supervivencia de estas algas refuerzan hipótesis sobre la posible existencia de microorganismos en entornos helados extraterrestres, sin necesidad de especular sobre ubicaciones concretas.
El material genético de estas microalgas contiene información sobre el entorno terrestre de hace ocho siglos. Los mecanismos de supervivencia criogénica que han desarrollado podrían inspirar avances en la conservación de material biológico con aplicaciones en medicina y biotecnología.
La reactivación permite comparar estas algas con sus parientes actuales para estudiar su evolución y adaptaciones. Los científicos pueden analizar qué cambios genéticos les han permitido resistir en uno de los entornos más extremos del planeta durante períodos tan prolongados.
Este descubrimiento muestra que la vida encuentra formas de persistir en condiciones que considerábamos incompatibles con la supervivencia. El hielo antártico se revela como un archivo biológico que, al ser explorado, amplía nuestro conocimiento sobre los límites de la vida en la Tierra y posiblemente más allá.