Ni trucos de cine ni magia: la ingeniería confirma cómo estos dinosaurios gigantes podían ponerse de pie

Modelos biomecánicos confirman que algunos saurópodos sudamericanos podían erguirse sobre sus patas traseras gracias a una estructura ósea más eficiente

Ni trucos de cine ni magia: la ingeniería confirma cómo estos dinosaurios gigantes podían ponerse de pie
Estos dinosaurios se ponían de pie para alimentarse de hojas situadas en las copas de los árboles, así como también para intimidar a los depredadores
Publicado en Ciencia

Durante años, la imagen de un saurópodo (dinosaurio de gran tamaño) levantándose sobre sus patas traseras parecía reservada a documentales espectaculares o a recreaciones cinematográficas. Sin embargo, un nuevo estudio científico demuestra que esta postura no solo era posible, sino relativamente común en determinadas especies. La realidad es que no hay nada de fantasía en ello: la clave está en la biomecánica y en cómo estos animales distribuían su peso.

Dos saurópodos sudamericanos con una ventaja inesperada

La investigación se ha centrado en Uberabatitan, descubierto en Brasil, y Neuquensaurus, hallado en Argentina. Aunque pertenecen al grupo de los grandes saurópodos de cuello largo, ambos eran más pequeños que otros gigantes de su familia, con un tamaño similar al de un elefante actual.

Esa diferencia fue crucial. Al no alcanzar las dimensiones extremas de otros saurópodos, estos dinosaurios contaban con una estructura ósea que les permitía levantarse sobre las patas traseras con mayor estabilidad, sobre todo durante su etapa juvenil.

Ingeniería moderna para entender huesos de hace 66 millones de años

Para comprobarlo, los científicos no se limitaron a observar fósiles. Utilizaron técnicas habituales en ingeniería (acompañadas de diversos modelos de IA), creando modelos digitales de los fémures de distintas especies y sometiéndolos a simulaciones por ordenador.

Mediante análisis de elementos finitos, calcularon el estrés que soportaban los huesos al adoptar una postura bípeda. Es la misma metodología que se emplea para evaluar la resistencia de puentes o edificios, aplicada en este caso a dinosaurios prehistóricos.

Los resultados fueron claros. Uberabatitan y Neuquensaurus mostraban niveles de estrés significativamente más bajos en los fémures que otros saurópodos de mayor tamaño. Sus huesos eran más robustos y eficientes a la hora de disipar fuerzas.

Eso sí, esto no implica que los saurópodos gigantes no pudieran levantarse, sino que hacerlo les resultaba mucho más exigente y probablemente incómodo, especialmente en la edad adulta. Los individuos jóvenes, en cambio, tenían más margen para mantener esa postura durante más tiempo.

Una postura útil para alimentarse, defenderse y reproducirse

Poder ponerse de pie ofrecía varias ventajas. La más evidente era alcanzar hojas situadas en las zonas más altas de los árboles, algo fundamental para animales herbívoros. También podía servir como estrategia defensiva, al aumentar visualmente su tamaño frente a posibles depredadores.

Además, los investigadores no descartan que esta postura se utilizara en contextos reproductivos, ya fuera para facilitar el apareamiento o como parte de exhibiciones destinadas a atraer pareja.

Lo que todavía no se puede simular con exactitud

El estudio, publicado en la revista Palaeontology, reconoce ciertas limitaciones. Las simulaciones no tuvieron en cuenta el cartílago ni el papel de la cola como tercer punto de apoyo, factores que podrían reducir aún más el estrés real en los huesos.

De igual manera, y según lo que se puede observar en el estudio, los autores coinciden en que el enfoque comparativo permite reconstruir con bastante precisión cómo se movían estos animales hace millones de años. Es sin lugar a dudas un descubrimiento más que interesante, pues los resultados del mismo abren las puertas a otros estudios relacionados con el mundo de los dinosaurios.

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