Parecen tatuajes, pero van a revolucionar la forma en que analizamos nuestro cerebro
Nuevos electrodos en spray permiten monitorizar la actividad cerebral sin las molestias de los sistemas tradicionales
Los científicos acaban de dar un paso revolucionario en la forma de estudiar nuestro cerebro. Un equipo de investigadores ha desarrollado unos innovadores tatuajes electrónicos que se aplican mediante spray directamente sobre el cuero cabelludo y permiten realizar electroencefalogramas (EEG) de forma más cómoda y precisa. Esta tecnología supera las limitaciones actuales y promete transformar el diagnóstico neurológico.
Según revelan los investigadores de la Universidad de Texas en Austin en una noticia recogida por Science News, estos tatuajes electrónicos se imprimen con precisión milimétrica utilizando una impresora especial. El sistema permite una monitorización más duradera que los métodos tradicionales, manteniendo su eficacia incluso después de seis horas de uso, cuando los electrodos convencionales ya muestran degradación en sus lecturas.
Una nueva era en el diagnóstico neurológico
Esta innovación podría marcar el comienzo de una revolución más amplia en la medicina. Al igual que la nueva IA de Google promete descubrir secretos biológicos, estos tatuajes electrónicos representan un avance significativo en cómo monitorizamos y entendemos nuestro cuerpo.
El funcionamiento es sorprendentemente simple: el dispositivo utiliza un polímero líquido conductor que se adapta naturalmente al cuero cabelludo, sorteando el cabello para hacer contacto directo con la piel. Una vez seco, el tatuaje actúa como un sensor ultrasensible que capta la actividad eléctrica cerebral con la misma precisión que los sistemas tradicionales, pero sin sus inconvenientes.
La tecnología resuelve varios problemas persistentes en la realización de EEG. Los sistemas actuales dependen de electrodos pegados al cuero cabelludo con gel conductor, que puede secarse con el tiempo. Además, los cables y gorros tradicionales resultan incómodos y pueden interferir con las mediciones, especialmente en personas con cabello grueso o rizado.
Las aplicaciones potenciales van más allá del cerebro. Los investigadores sugieren que esta tecnología podría adaptarse para monitorizar la actividad eléctrica del corazón, músculos y huesos. En un momento en que la innovación científica busca soluciones sostenibles, estos avances podrían transformar nuestra comprensión del cuerpo humano.
El siguiente paso será probar el sistema en personas con diferentes tipos de cabello para garantizar su eficacia universal. Los investigadores también están explorando cómo esta tecnología podría facilitar interfaces más naturales entre el cerebro y las computadoras, abriendo nuevas posibilidades en la medicina del futuro.