Tu WiFi se corta con las paredes, este láser no: usan luz ultravioleta invisible para transmitir datos rebotando en la propia atmósfera
Un equipo de científicos desarrolla una tecnología capaz de enviar información sin necesidad de línea de visión directa, aprovechando la dispersión de la luz ultravioleta en el aire
Es uno de los problemas más antiguos de la tecnología inalámbrica moderna: los obstáculos. Ya sea tu router WiFi luchando por llegar a la habitación del fondo o una conexión Bluetooth que se corta si te alejas demasiado, las comunicaciones tradicionales sufren cuando no hay una línea de visión directa o cuando hay muros de por medio.
Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Nottingham y el Imperial College de Londres parece haber dado con una solución que suena a ciencia ficción: utilizar láseres de luz ultravioleta (UV-C) que no necesitan "ver" al receptor, ya que pueden transmitir la información rebotando en las propias partículas del aire.
Comunicación a la velocidad del femtosegundo
El estudio, publicado recientemente en Light: Science & Applications, detalla el desarrollo de una nueva plataforma capaz de generar y detectar pulsos de láser UV-C extremadamente cortos. Y cuando decimos cortos, hablamos de femtosegundos (menos de una billonésima parte de un segundo).
La clave de esta tecnología reside en las propiedades únicas de la luz UV-C (en el rango de 100-280 nm). A diferencia de otras ondas que intentan atravesar objetos, la luz UV-C se dispersa fuertemente en la atmósfera. Lejos de ser un inconveniente, los científicos han utilizado esta propiedad a su favor para lograr lo que denominan comunicación sin línea de visión (NLOS).
Básicamente, el sistema utiliza la atmósfera como un espejo gigante. La señal se emite, rebota y se dispersa en el aire, y es captada por el receptor incluso si hay objetos bloqueando el camino directo entre ambos puntos.
Sensores 2D "atónomamente delgados"
Para lograr esto, no ha bastado con un láser cualquiera. El equipo liderado por los profesores Amalia Patané y John W. G. Tisch ha tenido que combinar una fuente de láser ultrarrápida con unos detectores increíblemente sensibles.
Estos nuevos sensores están fabricados con semiconductores bidimensionales (2D), específicamente de seleniuro de galio (GaSe), que son atómicamente delgados. Según explican los investigadores, el rendimiento de estos sensores ha sido "inesperado", mostrando una respuesta muy superior a lo habitual ante la energía de los pulsos.
Ben Dewes, coautor del estudio, señala que estamos ante una tecnología que aún está "en su infancia", pero que ya ha demostrado que es posible codificar información en estos pulsos de luz invisibles y recuperarla con éxito al otro lado.
¿El futuro de las comunicaciones seguras?
Aunque de momento es un avance de laboratorio, las implicaciones son enormes. Al ser componentes compatibles con métodos de fabricación escalables, podríamos ver en el futuro sistemas integrados en robótica o dispositivos autónomos que se comuniquen entre sí en entornos abarrotados o complejos donde el WiFi o el 5G fallarían.
Imagina drones comunicándose dentro de un edificio en ruinas o robots industriales coordinándose en una fábrica llena de obstáculos metálicos, todo ello mediante destellos de luz invisible que rebotan en el aire a velocidades imposibles de percibir para el ojo humano.