Unos científicos encontraron restos de un asteroide, al estudiarlos descubrieron pruebas que confirman el origen de la vida en la tierra
El análisis de muestras prístinas del asteroide Bennu revela la presencia de triptófano, un aminoácido esencial nunca antes detectado en material extraterrestre
Científicos de la NASA han confirmado el hallazgo de triptófano, uno de los aminoácidos más complejos y esenciales para la vida en la tierra, en muestras del asteroide Bennu, este descubrimiento se ha materializado gracias a la misión OSIRIS-REx, que trajo 121,6 gramos de material del asteroide a la Tierra en 2023, y eleva a 15 el número de aminoácidos formadores de proteínas identificados en este cuerpo celeste.
El triptófano, hasta ahora nunca detectado en meteoritos u otras muestras espaciales, representa una pieza crucial del rompecabezas que explica cómo los componentes básicos de la vida pudieron haber llegado a nuestro planeta.
Una cápsula del tiempo de hace más de 4.500 millones de años
Según declaró José Aponte, astroquímico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y coautor del estudio publicado en la revista PNAS, explicó en una pieza de la CNN: "encontrar triptófano en el asteroide Bennu es algo importante, porque es uno de los aminoácidos más complejos, y hasta ahora nunca se había detectado en ningún meteorito o muestra espacial".
Este descubrimiento amplía lo que los científicos denominan el "alfabeto de los aminoácidos", hasta la fecha, se han identificado un total de 33 aminoácidos diferentes en las muestras de Bennu, 15 de los cuales son utilizados por los organismos terrestres para construir proteínas. El triptófano pertenece al grupo de aminoácidos esenciales, aquellos que el cuerpo humano no puede producir y debe obtener mediante la dieta, lo que subraya su importancia fundamental para la vida tal como la conocemos.
Bennu no es un asteroide cualquiera, con aproximadamente medio kilómetro de ancho, esta roca espacial es, muy posiblemente, un fragmento de un asteroide mucho más grande que se desprendió del cuerpo principal hace entre 2.000 y 700 millones de años, su verdadero valor, sin embargo, radica en su composición química, que, según la NASA, refleja el estado de nuestro sistema solar hace unos 4.500 millones de años.
A diferencia de los meteoritos, que llegan a la Tierra de forma natural y se "contaminan" al atravesar nuestra atmósfera, las muestras de Bennu fueron recolectadas directamente en el espacio por la sonda OSIRIS-REx y devueltas a la Tierra en condiciones controladas, lo cual las convierte en una "cápsula del tiempo" muy fiable para estudiar la composición del sistema solar primitivo.
BREAKING 🚨: 🧬 This find indicates that Earth was seeded with life’s ingredients from beyond.
— All day Astronomy (@forallcurious) November 5, 2025
A 2-billion-year-old asteroid sample is reviving one of the most provocative ideas in science: that life on Earth may have come from space.
Source: NASA "NASA’s Bennu Samples Reveal… pic.twitter.com/JMQQWPZsgg
Este hecho, que esencialmente confirma que asteroides como Bennu contienen componentes orgánicos complejos y necesarios para la configuración de la vida tal y como la conocemos, abre la puerta al razonamiento de que, si estos recursos químicos llegaron a la tierra desde el espacio, podrían haber aterrizado también en otros planetas similares al nuestro, quizás este sea un paso crucial hacia el descubrimiento de que, efectivamente, no estamos del todo solos en el universo.