Cinco razones para no comprar un navegador GPS

Cinco razones para no comprar un navegador GPS

Por si no os habéis dado cuenta es verano, y es probable que muchos estéis leyendo esta página desde el móvil en una hamaca en la piscina o en la toalla en la playa. Lo que está más o menos claro es que habréis viajado, y como siempre que se viaja cuanto más controlada tengamos la ruta y sus posibles variantes --si somos nosotros los conductores-- mucho mejor. Por ello en primer lugar os recomiendo que os leáis el siguiente artículo con las mejores aplicaciones de viajes si es que no lo habéis hecho ya.

En la época en la que vivimos en la que el uso de mapas se reduce a unos pocos nostálgicos, es muy probable que en algún momento de vuestra vida como poseedores de carnet de conducir os hayáis hecho la siguiente pregunta: ¿Necesito comprarme un GPS o con el del móvil me vale? En este artículo vamos a daros cinco razones para no comprar un navegador GPS.

Tengo que puntualizar que este artículo se centra en la comparativa de los navegadores que ofrecen los móviles de la gama alta o de la gama media-alta frente a navegadores GPS promedio que ofrece el mercado, por lo tanto, no se considera el rendimiento como un elemento diferenciador.

  1. Economía: Muchos estaréis pensando que esta no es una razón a favor del móvil, de hecho pocos navegadores GPS se acercan al precio de cualquier smartphone --medianamente bueno-- actual. Bien, eso es verdad; la principal diferencia es que un móvil (sobre todo si estáis leyendo estas páginas) tenéis ya seguro, un navegador es una compra que tenéis que hacer, o podéis ahorrárosla...
  2. Comodidad: Aludiendo al punto anterior, como casi todos tenéis un móvil imagino que la gran mayoría lo llevareis siempre encima. Sin embargo, es menos probable que llevéis un navegador externo siempre con vosotros. Uno nunca sabe con certeza lo que le deparará el día, por suerte, nuestros móviles vienen equipados con cientos de herramientas que nos pueden ayudar en las cosas no planeadas que nos suceden en el día a día.
  3. Actualizaciones: Seguro que muchos habéis "discutido" con vuestro navegador porque os enviaba por una carretera en obras, por una calle en prohibido, o por una autopista que antes no era de peaje. Las carreteras cambian constantemente, por ello aplicaciones como Google Maps se actualizan casi mensualmente. Los navegadores es cierto que también se actualizan a buen ritmo pero... ¿Cuántos os acordáis de actualizarle?
  4. Diversidad: A la hora de comprar un navegador externo tenemos cientos de modelos con diferentes características para elegir, pero una vez comprado --evidentemente-- ya no puedes cambiar de navegador a no ser que te compres otro. Es otra gran ventaja que ofrecen los smartphones hoy en día, hay aplicaciones para todos los gustos y las destinadas al coche no iban a ser una excepción.
  5. Personalización: Muy en relación con el apartado anterior. Además de decidir que aplicación usar como navegador ésta --normalmente-- podrás personalizarla y adaptarla a tus gustos o a tu situación geográfica. Existen aplicaciones en las cuales nos podemos descargar mapas de una determinada zona geográfica y poder usarlos para hacer senderismo, pasear con la bici, correr... Ajustar el navegador con aplicaciones que te avisen de buenos sitios para comer en la carretera, donde está un radar o qué gasolinera es más barata en tu zona. En definitiva que el navegador se adapte a ti y no tú a él.

Hasta aquí mis cinco razones. Muchos estaréis pensando --estando de acuerdo o no-- que también hay muchas ventajas del lado de los GPS externos: normalmente se ven mejor, incluyen enganche para el coche (aunque yo llevo un enganche para el móvil que funciona perfectamente), son más precisos generalmente... Todo esto es cierto, sin embargo, la pregunta que os hago y que quiero dejar en el aire es la siguiente:

¿Merece la pena comprarse un navegador externo con todo lo que el GPS de nuestro móvil nos puede ofrecer?

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