La música generada por IA invade YouTube Music y desata el clamor de los usuarios
YouTube Music se enfrenta a una oleada de temas sintéticos que inundan las radios de los usuarios premium, quienes denuncian que los botones de bloqueo no sirven para nada
YouTube Music atraviesa una crisis de confianza entre sus suscriptores de pago por la proliferación de contenido sintético en sus algoritmos. El sistema prioriza pistas generadas por inteligencia artificial que, a pesar de los bloqueos manuales, reaparecen de forma sistemática en las mezclas automáticas. Esta saturación de canciones genéricas compromete la experiencia de descubrimiento y anula la personalización del servicio, además de que apoyan a artistas que no son reales.
Tal y como detallan en Android Authority, el problema reside en que las herramientas de "No me interesa" solo eliminan el archivo específico, pero no al artista ni al patrón de datos. Mientras la plataforma promociona modelos conversacionales para diseñar listas a la carta, su software es incapaz de distinguir la calidad artística del subproducto algorítmico.
La ceguera algorítmica frente al contenido sintético

Quejas en Reddit sobre el funcionamiento del filtrado de contenido generado por IA
Esta inundación de audio artificial nace de la facilidad para publicar temas mediante herramientas como Suno, que ya funcionan desde el móvil. Estos sistemas permiten cargar miles de canciones que cumplen las normas técnicas de Google pero carecen de autoría humana real. La plataforma impulsó este escenario al dejar que los usuarios generaran portadas y listas mediante comandos de texto, descuidando el etiquetado de procedencia.
La ineficacia de los filtros de YouTube Music ha quedado completamente en entredicho. Servicios como Deezer ya etiquetan los archivos sintéticos para aislarlos, e incluso Spotify —convertida hoy en el estándar de facto de lo que no hay que hacer— se ha puesto firme en este asunto eliminando millones de temas generados artificialmente. El software de Google parece diseñado para maximizar el tiempo de reproducción sin importar si la fuente es un músico o un algoritmo.
El enfado de la base de usuarios de pago no viene tanto de que su suscripción sirva para sustentar a música hecha por máquinas —que también—, sino que el algoritmo de YouTube Music ignora sus órdenes de exclusión. Hay dudas sobre si el sistema favorece estos contenidos para reducir el pago de derechos de autor a artistas reales. A estas alturas y viendo cómo trata a los artistas independientes la maquinaria del streaming, no sería de extrañar.
El futuro de la plataforma depende de una actualización que separe el grano de la paja algorítmica mediante identificadores obligatorios. Sin un bloqueo real por origen de producción, YouTube Music se arriesga a una pérdida de reputación importante. El problema de fondo es que la basura generada por IA está en todas partes, con las distintas plataformas musicales tratando el asunto a su manera. Lo que sí es seguro es que el valor del servicio se desploma si su software prioriza el relleno sobre la música hecha por humanos.