La inteligencia artificial es el futuro. Hace meses, años incluso, que el mercado de la tecnología en movilidad entona ese mantra, extendido ya a toda la electrónica de consumo en una feria IFA 2018 que ha dejado muy pocas dudas: la IA estará presente en todo tipo de dispositivos a medio plazo, y eso incluye también a tu nevera, por ejemplo, a o tu televisor…

No en vano, Google quiere que su Assistant centre la experiencia de uso de Android y de wearables o vehículos con Android Auto; y entre asistentes virtuales, altavoces inteligentes, iluminación conectada y un sinfín más de dispositivos variopintos, lo cierto es que los grandes fabricantes de smartphones también ha querido llevar la IA a sus teléfonos para que la IA esté presente en tu día a día tal y como lo hace en el prometedor Huawei P20 Pro.

Y lo mejor es que no todo en esta tecnología es estético ni comercial, y es que implementar la IA en tu smartphone hace que tu teléfono aprenda de ti en una revolución inteligente que te permitirá mejorar el rendimiento, la autonomía o la fotografía de forma silenciosa, simplemente esperando que el dispositivo se anticipe a lo que necesitas en cada situación.

IBM comenzaba la carrera en 1996 con Deep Blue, una supercomputadora para su época capaz de ganar al genio Kasparov en su terreno, el ajedrez, y aunque la verdad es que la IA nos ha acompañado en los últimos 80 años de historia forma incansable, creciendo sin prisa pero sin pausa, no ha sido hasta la irrupción de Siri, Cortana, Alexa o Google Assistant en nuestros teléfonos y gadgets cuando hemos empezado a creernos eso de que la inteligencia artificial ha llegado para quedarse en nuestras vidas.

Pero no nos quedemos aquí, la inteligencia artificial es mucho más que un asistente virtual que puede hablar con nosotros para realizar funciones en un teléfono o altavoz, así que repasemos la historia que no conocías de la IA.

Alan Turing y la semilla del ordenador “inteligente”

Seguramente te parezca extraño pensar que en la década de los 50 del siglo pasado algunos eruditos como Alan Turing ya fantaseaban con la idea de la inteligencia artificial, o al menos con los primeros pasos de un computador inteligente que el propio Turing describía en su “Computing Machinery and Intelligence”, un artículo académico publicado en la revista Mind en el año 1950.

En dicho artículo se exponía la idea de una máquina inteligente, y se describía por primera vez un test para determinar si una computadora es realmente inteligente o no lo es, el famoso Test de Turing que el cine ha retratado en numerosas ocasiones.

A partir de ahí, muchos han sido los avances de una tecnología que puede describirse como la capacidad de un sistema electrónico de emular y simular el comportamiento humano, así como de aprender tal y como lo haría una inteligencia humana. A esto último es a lo que se refiere el manido deep learning o machine learning.

2013 y el punto de inflexión del programa ‘Eugene’

Desde las primeras proto-IA descritas por Turing la historia de la inteligencia artificial se puede definir alrededor de una línea de evolución constante, oficialmente iniciada en 1956 con la primera acuñación del término “inteligencia artificial” en una conferencia científica en la Universidad de Dartmouth.

No fue sin embargo hasta el año 1987 cuando se definieron los atributos de un computador inteligente, abriendo las puertas a una carrera en los años noventa donde vimos a los primeros “agentes inteligentes” como el proyecto A.L.I.C.E. -Artificial Linguistic Internet Computer Entity-, un programa de conversación inteligente capaz de mantener chats reales con humanos que difícilmente identificarán a su robótico interlocutor.

El nuevo siglo y la evolución imparable del hardware ha permitido que la innovación en inteligencia artificial se haya disparado, con bots inteligentes capaces de realizar infinidad de funciones en infinidad de campos.

Seguramente la máquina Watson de IBM sea el mejor ejemplo, sabiendo que se trata de un sistema informático inteligente capaz de responder preguntas formuladas en lenguaje natural, y de ganar a contendientes humanos en el concurso de televisión Jeopardy! por ejemplo.

Sea como fuere, 2013 marcó el punto de inflexión en el desarrollo de la IA con la primera máquina capaz de vencer al Test de Turing en un concurso de la británica Universidad de Reading, donde la máquina Eugene desarrollada en Rusia consiguió engañar a su entrevistador humano haciéndose pasar por un niño de 13 años.

Smartphones, chips con NPU y la explosión de la IA

Han revolucionado nuestra forma de vida, así que obviamente no podían ser otros sino los smartphones los que hiciesen explotar definitivamente a la inteligencia artificial, creando nuevas formas de interactuar con esos ordenadores de bolsillo convertidos ya en parte esencial de nuestras vidas.

Era cuestión de tiempo que un ordenador que llevamos siempre encima aprendiese de nosotros para facilitarnos el acceso a la información y las comunicaciones, así que no es de extrañar que hayan sido los smartphones los primeros en instalar chipsets con unidades de procesamiento neuronal como las del HiSilicon Kirin 970 desarrollado por Huawei.

Estas NPU se integran en el corazón del smartphone para llevarse la mayor parte del trabajo de procesado relacionado con inteligencia artificial, permitiendo que el propio teléfono pueda “pensar” como un humano, al menos en cierto modo… y hablando a grandes rasgos.

Un teléfono de última generación equipado con una NPU, como el Huawei P20 Pro con su Kirin 970, puede aprender de nosotros y de lo que hacemos para optimizar el rendimiento del smartphone y ahorrar energía, subir al máximo la potencia del procesador cuando jugamos, o ayudarnos a la hora de tomar la mejor fotografía analizando la escena, el enfoque y un buen número de parámetros previamente, ajustando automáticamente la cámara.

Y además, lo hace de una forma trasparente a nosotros y mucho más eficiente, hasta 50 por ciento según datos de Huawei gracias al hardware específico implementado y al motor “Mobile-AI” desarrollado por el gigante chino.

Mucho recorrido hasta nuestros días para una inteligencia artificial condenada a quedarse en favor de nuestra satisfacción y nuestra experiencia de uso con los smartphones, que pronto serán como un asistente inteligente completo y casi independiente en nuestros bolsillos. Que tu teléfono reserve él solito un restaurante, o que optimice los recursos para cuando los necesitas de forma automática, es sólo cuestión de tiempo…

Más en IA HUAWEI | Las mejores apps para medir la IA en tu móvil: AI Benchmark y AImark