He probado el monitor 6K de LG que Apple debería haber fabricado: ahora mi pantalla 4K parece de juguete
Tras un mes trabajando con el LG UltraFine evo 6K y un Mac mini, tengo una buena y una mala noticia. La buena es que macOS se ve por fin como debe verse. La mala es que no vas a querer volver a mirar otro monitor
Encontrar el monitor perfecto para usar con un Mac es, históricamente, un dolor de muelas. Si vienes del ecosistema Apple, sabes de lo que hablo: o te gastas 1.800 euros en un Studio Display (que empieza a pedir una renovación), o te vas a monitores 4K de terceros y te peleas con el escalado de macOS, perdiendo rendimiento o nitidez por el camino.
Durante los últimos años, mi ventana al mundo digital, y una de mis herramientas de trabajo favoritas ha sido un HUAWEI MateView de 28 pulgadas. Un monitor 4K con relación de aspecto 3:2 que adoraba por su formato, pero que siempre me dejó con la espinita de no ofrecer esa nitidez "Retina" nativa.
Hace unas semanas, LG me propuso probar su nueva bestia: el UltraFine evo 6K (32U990A). Un monitor que promete ser la tierra prometida para los usuarios de la manzana. Y tras usarlo intensivamente conectado a mi Mac mini M2 a través de Thunderbolt 4 (aunque el monitor soporta Thunderbolt 5), la conclusión es clara: una vez pruebas el 6K, el 4K te parece tecnología del pasado.
Pero ojo, porque no todo es perfecto en el paraíso de los píxeles.
Precio del LG UltraFine evo 6K y dónde comprarlo
En España, el LG UltraFine evo 6K tiene un precio oficial de 2.027,89 euros. Se puede comprar a través de la tienda online oficial de LG, así como a través de otros canales de distribución autorizados, como PCComponentes.
Ficha técnica del LG UltraFine evo 6K
| Característica | LG UltraFine evo 6K (32U990A) |
| Panel | 31,5 pulgadas IPS (Nano IPS Black) |
| Resolución | 6K (6.144 x 3.456 píxeles) |
| Brillo | 600 nits (Pico) / DisplayHDR 600 |
| Color | 99% DCI-P3 / 99,5% Adobe RGB |
| Tasa de refresco | 60 Hz |
| Conectividad | Thunderbolt 5 (hasta 120 Gbps), Thunderbolt 4 compatible, USB-C, DisplayPort |
| Sonido | Altavoces estéreo integrados |
| Cámara | Webcam 4K desmontable |
| Otros | Sensor de auto-calibración, KVM Switch, Daisy Chain |
Diseño: un "Studio Display" con personalidad (y algún defecto)

Parte trasera de la peana, con un acabado de color azul / Fotografía de Christian Collado
Sacas el monitor de la caja y la referencia es inevitable: se parece mucho, muchísimo, a un Apple Studio Display. Y eso es un halago. LG ha construido una pieza de hardware que no desentona en un espacio de trabajo minimalista.
La base es de aluminio sólido, pesado y frío al tacto. La parte trasera, sin embargo, es de plástico. Aquí LG ha querido darle un toque distintivo con una textura de "olas" en un color azul muy oscuro casi negro en la parte posterior del pilar de la peana. Personalmente, me encanta; le da un carácter que lo aleja del aburrido plástico negro de oficina o del gris espacial monótono.
Una de mis grandes quejas con mi antiguo HUAWEI MateView era que "bailaba" al teclear fuerte o al subir mi escritorio elevable para trabajar de pie. El LG UltraFine evo es una roca. La peana es dura, muy dura. El monitor no se mueve ni un milímetro si tú no quieres.
El problema es que esa rigidez juega en su contra: echo en falta más rango de movimiento, especialmente en el ajuste de altura. Además, inexplicablemente en un monitor de este precio y gama, no hay gestión de cables. No hay un agujero en la peana ni una guía. Los cables cuelgan detrás, rompiendo la estética limpia que busca el frontal.

Detalle del panel de la base, construido en aluminio / Fotografía de Christian Collado
Hablemos del elefante en la habitación: la fuente de alimentación. Es externa, es blanca y es gigantesca. Con 360 vatios de potencia, es el "ladrillo" más grande que he visto jamás para un monitor. Si tienes un escritorio elevable o poco espacio, esconder ese bloque va a ser tu misión imposible particular.
Respecto a los puertos, están situados en una franja vertical trasera. Son suficientes en número, pero su orientación horizontal me preocupa. Al conectar los cables, estos ejercen palanca hacia abajo por la gravedad, lo que a la larga puede dañar los conectores, algo que Apple soluciona poniéndolos en vertical. Además, si tienes el monitor cerca de la pared, conectar algo al tacto es un suplicio.
Calidad de imagen: la nitidez absoluta tiene un enemigo

El recubrimiento antirreflejos le resta parte de la nitidez / Fotografía de Christian Collado
Llegamos a lo importante. ¿Cómo se ve? La resolución 6K (6144 x 3456) en 32 pulgadas es un sueño húmedo para cualquier usuario de macOS.
El sistema operativo escala de forma nativa (2x), lo que significa que tienes el mismo espacio de trabajo que en un monitor 1440p, pero con una nitidez cuatro veces superior. El texto es cristalino, las curvas son perfectas y editar fotos en Lightroom es una gozada porque ves detalles que antes ni intuías.
No obstante, en 2026, usar una pantalla de 60 Hz se siente extraño. Lo sé, mover 6K a 120 Hz requiere un ancho de banda descomunal y paneles muy caros. Pero cuando vienes de usar un smartphone, una tablet o un portátil con panel de 120 Hz, volver a los 60 Hz en tu monitor principal duele.
El cursor deja rastro, las animaciones de macOS no son tan fluidas y el scroll en webs se siente pesado. Te acostumbras a los dos días, sí, pero es un paso atrás evidente en la experiencia de usuario que no podemos ignorar en un producto de gama alta.
El panel es Nano IPS Black. No es OLED, y eso se nota en los negros si apagas la luz, pero es lo mejor que vas a encontrar en tecnología IPS. Aun así, es fundamental señalar un aspecto inherente a esta tecnología: la uniformidad. Como ocurre en prácticamente todo panel IPS del mercado, este modelo no está exento de ciertos problemas de homogeneidad en la iluminación.

Primer plano del panel del LG Ultrafine evo 6K / Fotografía de Christian Collado
Al visualizar contenidos con fondos de un color uniforme (especialmente en grises oscuros o negros en una habitación con poca luz), se pueden apreciar claramente:
- Zonas más luminosas: generalmente en las esquinas o bordes de la pantalla (fugas de luz o backlight bleeding).
- Variaciones de temperatura de color: ligeros cambios de tonalidad o tintes en áreas específicas del panel cuando se muestra un color sólido completo.
Si bien esto no suele afectar durante el juego o la visualización de contenido multimedia colorido, es un factor a considerar para diseñadores que trabajan con fondos planos o usuarios muy sensibles a la uniformidad del negro.
Por lo demás, el contraste es muy superior al de un IPS convencional y la calibración de color de fábrica es exquisita. Además, el brillo máximo es notable; en mi despacho, rodeado de ventanas y luz natural, el monitor combate los reflejos con fuerza bruta sin problemas.
Y aquí viene mi mayor dolor. LG ha optado por un recubrimiento antirreflejos mate muy agresivo. Cumple su función: no verás tu cara reflejada ni aunque tengas un foco detrás.
Pero este acabado tiene un precio: mata parte de la magia del 6K. Al colocar una capa rugosa sobre los píxeles, se genera un ligero "ruido" o granulado, especialmente visible en fondos blancos. Esa sensación de "cristal líquido" y nitidez rabiosa que tienes en un panel glossy (como el de los iMac o el Studio Display) aquí se pierde ligeramente. Es una pena tener tanta resolución para luego "emborronarla" con un acabado mate.
Sonido

La parte trasera del monitor, con los puertos dispuestos en vertical, y la peana ajustable en altura y profundidad / Fotografía de Christian Collado
Sorpresa mayúscula con el audio. Normalmente, los altavoces de monitor son testimoniales, puro trámite. Los del LG UltraFine evo suenan realmente bien. Tienen cuerpo, volumen alto y claridad. No sustituyen a unos monitores de estudio dedicados, pero para ver YouTube, conferencias o escuchar música mientras trabajas, cumplen con nota muy alta.
Conclusión: ¿vale la pena el LG Ultrafine evo 6K?

Detalle del LG Ultrafine Evo 6K / Fotografía de Christian Collado
Volver al 4K va a ser duro. Mi escritorio se sentirá un poco más borroso.
Este monitor es un producto único en su especie. Es la respuesta para el profesional que necesita espacio de pantalla y nitidez absoluta, y que no quiere pagar el "impuesto Apple" del Pro Display XDR. Su integración con el Mac mini M2 vía Thunderbolt ha sido impecable: un solo cable para todo, sin fallos de despertar ni problemas de parpadeos.
¿Es perfecto? No. El recubrimiento mate le resta espectacularidad, la peana podría ser más flexible y los 60 Hz son una losa en la era de la fluidez.
Sin embargo, si me preguntas qué monitor compraría hoy para trabajar con un Mac, la respuesta es este LG. Su único rival real es el Asus ProArt PA32QC, pero el modelo de LG gana la partida en diseño, integración con el ecosistema y esa conectividad Thunderbolt 5 preparada para el futuro.
Si tus ojos piden píxeles y tu trabajo exige precisión, este monitor no es un gasto, es una herramienta. Una herramienta con un transformador gigante, sí, pero una herramienta maravillosa al fin y al cabo.
Este dispositivo ha sido analizado de forma independiente gracias a una cesión por parte de la marca. El artículo contiene enlaces de compra por los que Andro4all podría percibir una comisión. Únete al canal de chollos de Andro4all para enterarte de las mejores ofertas antes que nadie.