Europa da marcha atrás, pero Noruega ya vive en el futuro: Tesla arrasa en un país donde el motor de combustión ha muerto
Mientras la UE debate si retrasar la prohibición de los motores térmicos, en Noruega ya son historia: casi el 98% de los coches vendidos en diciembre fueron eléctricos
Es la paradoja europea llevada al extremo. Mientras en Bruselas, Berlín y Madrid seguimos discutiendo si 2035 es una fecha demasiado agresiva para prohibir la venta de coches de gasolina y diésel (e incluso la UE se plantea dar marcha atrás), hay un país que nos mira desde el norte con cara de incredulidad.
En Noruega, el futuro ya ha llegado. Y los datos oficiales de 2025 son, sencillamente, demoledores.
El año pasado, el 95,9% de todos los coches nuevos matriculados en el país nórdico fueron 100% eléctricos. Si hacemos zoom al mes de diciembre, la cifra roza lo absurdo: el 97,6%. Básicamente, comprarse un coche de combustión en Noruega hoy en día es una excentricidad estadística, algo reservado para coleccionistas o necesidades muy específicas.
Tesla reina (otra vez) y China acecha

Parte frontal del BYD Seal U DMi, uno de los coches más vendidos de la firma china
En este escenario donde la gasolina ha muerto, hay un rey indiscutible: Tesla. Por quinto año consecutivo, la compañía de Elon Musk ha sido la marca más vendida del país, acaparando un 19,1% de la cuota de mercado.
Ni las polémicas de Musk, ni su apoyo a Trump, ni la competencia han podido frenar al Model Y, que sigue siendo el coche favorito de los noruegos. Por detrás, Volkswagen (13,3%) y Volvo (7,8%) intentan seguir el ritmo, pero la verdadera amenaza viene de Oriente.
Las marcas chinas ya controlan el 13,7% del mercado noruego, con BYD a la cabeza, que ha logrado duplicar sus ventas en solo un año (y que, curiosamente, en el resto del mundo ya ha logrado superar a la compañía de Elon Musk)
El secreto: no es solo la zanahoria, es el látigo
¿Cómo ha logrado un país productor de petróleo eliminar los coches de combustión tan rápido? Christina Bu, de la asociación noruega de vehículos eléctricos, lo tiene claro: "Los coches de combustión están siendo eliminados a impuestos".
No se trata solo de dar ayudas (que las hay, aunque se están reduciendo), sino de hacer que comprar un coche de gasolina sea financieramente doloroso. Es la estrategia del palo y la zanahoria.
De hecho, el récord de ventas de este año (casi 180.000 coches, un 40% más que en 2024) tiene truco. El gobierno noruego anunció una subida de impuestos para los eléctricos a partir del 1 de enero de 2026, lo que provocó una carrera frenética en los concesionarios durante los últimos meses para comprar antes del "hachazo" fiscal.
Marcas como Ford tuvieron que desviar barcos enteros de coches destinados a otros países para satisfacer la demanda noruega antes de las campanadas.
La lección es clara: mientras el resto de Europa duda, Noruega ha demostrado que la transición total es posible. Solo hace falta voluntad política... y una política fiscal que no deje otra opción.