Hasta 30.000 euros de multa por estar en uno de estos grupos de WhatsApp: el aviso de la DGT que deberías tener en cuenta
La administración endurece la vigilancia sobre los chivatazos digitales en carretera, una práctica que deja de ser un favor entre conductores para convertirse en una infracción grave
La tecnología ha digitalizado el viejo código de luces entre conductores, pero ahora el "favor" de avisar sobre un control de alcoholemia sale más caro que cualquier avería. La Dirección General de Tráfico arranca este 2026 apretando las tuercas a los grupos de WhatsApp y Telegram que funcionan como radares sociales en tiempo real por toda la península.
En Galicia ya operan las primeras unidades de investigación dedicadas a cazar a los administradores de estos chats. El problema no es solo informativo; revelar la ubicación exacta de un operativo policial permite que conductores que han bebido o consumido drogas sigan circulando, convirtiendo un mensaje de móvil en una herramienta de colaboración para eludir la ley.
El fin del anonimato en el chat de carretera
Desde Hipertextual advierten que la policía ya no se conforma con multar al que lleva el móvil en la mano. Ahora buscan la trazabilidad del chivatazo —reconstruyendo quién avisó y cuándo— para vincularlo con infracciones graves contra la seguridad ciudadana. Si el radar avisa de un control de drogas, el administrador del grupo se convierte automáticamente en el principal objetivo.
Avisar sobre un radar fijo es legal porque la propia administración lo publica para que levantes el pie del acelerador, pero chivarse de un control móvil es jugar con fuego. La ley castiga el uso del terminal mientras conduces con 200 euros y la correspondiente sangría de puntos, un dato que puedes revisar desde tu smartphone para ver qué te queda de saldo tras una imprudencia así.
La situación se complica si un conductor ebrio causa un accidente tras esquivar un control gracias a estos avisos. En esos casos, la policía judicial interviene los terminales de todo el grupo para incluirlos en el atestado policial como cómplices. La vigilancia digital es el nuevo estándar de una administración que ya te obliga a llevar balizas V16 conectadas.
Curiosamente, mientras las balizas envían tu posición para salvarte la vida en caso de avería, estos chats de WhatsApp te ponen una diana legal en la espalda. La policía cruza los números de teléfono con sus bases de datos con una facilidad pasmosa, eliminando cualquier rastro de esa falsa privacidad que muchos usuarios creen tener en aplicaciones de mensajería instantánea.
La sanción máxima por obstaculizar estas labores policiales llega a los 30.000 euros. Es el precio de gestionar redes organizadas que permiten a los infractores eludir la vigilancia y seguir poniendo en peligro al resto de conductores en las carreteras españolas, una cifra que sitúa la responsabilidad de los administradores al mismo nivel que las infracciones de tráfico más peligrosas del código actual.