Todo lo que pierdes si compras un Pixel 4a en lugar de un Pixel 4

Comparamos las diferencias más importantes entre el Google Pixel 4 y el nuevo Pixel 4a.

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Ahora que el Pixel 4a ya está aquí, muchos barajan la posibilidad de comprarse el nuevo terminal asequible de Google, que hereda algunos de los mejores rasgos de la serie Pixel 4, y los ofrece en un formato más pequeño y asequible.

Y aunque haya pasado ya más de medio año desde la presentación de los Pixel 4 y su precio haya caído en picado a lo largo de estos últimos meses, la diferencia de precio entre ambos modelos aún es notable. Por ello, no es de extrañar que el Pixel 4a sea visto como una opción más atractiva. Pero, ¿qué pierdes realmente si te compras un Pixel 4a en lugar de un Pixel 4?

Google Pixel 4 vs Pixel 4a

El Pixel 4a en color negro, junto a un Pixel 4 de color blanco.

Adiós a la pantalla fluida

Probablemente, la mayor diferencia entre ambos modelos –dejando de lado el procesador– resida en su pantalla. Con el Pixel 4a, toca decir adiós al fantástico panel AMOLED con tasa de refresco de 90 Hz que montan los Pixel 4, y en su lugar habrá que conformarse con una pantalla de la misma tecnología y resolución Full HD+, pero con una tasa de refresco de 60 Hz.

En el día a día, la diferencia es notable: la suavidad de la pantalla de los Pixel 4 suma muchos puntos a la experiencia con el terminal, y cuesta volver a acostumbrarse a los 60 Hz una vez toca volver atrás.

Sin carga inalámbrica ni resistencia al agua

Otros dos detalles que se caen por el camino son el soporte para carga inalámbrica y la resistencia al agua respaldada por algún tipo de certificación IP. En ese sentido, además, es necesario mencionar que el Pixel 4a está construido en plástico, y no en aluminio y vidrio como los Pixel 4 y 4 XL.

Nada de radar ni reconocimiento facial

Con el Pixel 4a, Google regresa a los orígenes de la serie Pixel en términos de biometría, integrando un lector de huellas capacitivo a la espalda del teléfono. Este lector de huellas es el encargado de sustituir al sistema de desbloqueo facial basado en radar e infrarrojos de los Pixel 4, que no hace acto de presencia en el modelo más barato.

Por tanto, tampoco está presente el sistema Motion Sense que permite controlar el dispositivo sin tocarlo.

Pixel 4a y Pixel 4 XL

La pantalla de 6,3 pulgadas del Pixel 4 XL, junto a la de 5,81 pulgadas del Pixel 4a.

Se acabaron los “estrujones”

Por primera vez desde la llegada del Pixel 2, Google ha decidido prescindir del sistema Active Edge que permitía invocar al asistente virtual “estrujando” los laterales del teléfono.

El Pixel 4a carece de esta función, aunque todo apunta que tarde o temprano Google suplirá su carencia con un nuevo gesto de doble toque sobre la espalda del móvil.

El regreso a la cámara única

Con los Pixel 4, Google introdujo por primera vez una segunda cámara junto al sensor principal de 12 megapíxeles de los Pixel. Sensor que, en esta ocasión, desaparece.

Por tanto, no contamos con un telefoto en el Pixel 4a, y las capacidades del terminal en cuanto a zoom recaen en manos de los sistemas de fotografía computacional de la compañía.

Está claro que, para muchos, estos recortes están más que justificados con la reducción de precio que suponen los 389 euros del Pixel 4a con respecto a los 659 euros que cuesta hoy por hoy el Pixel 4.

No obstante, el Pixel 4a también trae consigo algunas ventajas, como un formato aún más compacto que el del Pixel 4 más pequeño, o una autonomía superior a la de este modelo. Puede que no sea tan potente como sus hermanos mayores, pero sin duda es uno de los móviles más completos y equilibrados de su segmento en 2020.

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