La marca de los Roomba cambia de dueño y seguirá operando
La compañía creadora de los Roomba cierra su venta a la china Picea y crea una filial independiente para proteger los datos de usuarios estadounidenses
iRobot Corporation ha cerrado su venta completa a la china Shenzhen Picea Robotics, fabricante que ya era su principal socio industrial y prestamista. La operación cierra la bancarrota bajo el Capítulo 11 y deja a Picea con el 100% del capital social. La compañía mantiene su sede en Bedford (Massachusetts) y las funciones de ingeniería y desarrollo de producto en Estados Unidos, al menos sobre el papel.
La venta cierra un proceso que arrancó con el abandono de Amazon a principios de 2024 y derivó en la bancarrota declarada a finales del año pasado. Picea llevaba años como fabricante por contrato y durante la reestructuración puso liquidez sobre la mesa para que iRobot no se hundiera del todo.
Una filial estadounidense para tranquilizar a los reguladores
El cambio de dueño trae consigo un mecanismo de protección de datos que iRobot vende como garantía frente a reguladores y usuarios. La compañía ha creado iRobot Safe Corporation, una filial independiente con sede en Estados Unidos encargada de proteger los datos de usuarios estadounidenses y de otros mercados, al margen de la propiedad china.
Esta entidad tendrá una junta de ciudadanos estadounidenses, un responsable de seguridad de datos independiente con autoridad real y un director ejecutivo sometido a requisitos de elegibilidad estrictos. ¿En qué se traduce esto? En que los datos de navegación, mapas de viviendas y patrones de uso quedan bajo control estadounidense, separados de Picea.
Es un modelo similar al que otras empresas han adoptado ante presiones regulatorias, pero aquí la urgencia venía por el origen del comprador y la sensibilidad de los datos que manejan robots conectados en hogares. La promesa es transparencia y control, aunque iRobot ha seguido desarrollando su gama incluso en bancarrota.
iRobot deja de cotizar en bolsa y queda bajo control total de Picea, con sede en Bedford y funciones de ingeniería, desarrollo y marketing ancladas en Estados Unidos. Los Roomba tienen millones de usuarios en todo el mundo, y Picea tendrá que convencerles de que sus datos no van a acabar en manos del gobierno chino.