Es fácil decirlo cuando eres el hombre más rico del mundo: Musk pide que dejes de ahorrar porque la IA traerá una "abundancia infinita"
El magnate sudafricano vuelve a agitar el avispero económico asegurando que la "economía de la abundancia" hará irrelevante el dinero tal y como lo conocemos. ¿Visión de futuro o delirio de grandeza?
Elon Musk nunca da puntada sin hilo, aunque a veces el hilo sea de un material que solo él parece ver. En una de sus últimas intervenciones, recogida por medios como Fast Company, el CEO de Tesla y SpaceX ha soltado una de esas bombas que hacen temblar los cimientos de la economía de mercado a la vez que congratula a los expertos en marketing: ahorrar para la jubilación podría ser una pérdida de tiempo.
No es que Musk quiera que vivamos al día por capricho. Su teoría se basa en un concepto económico radical impulsado por la tecnología: la deflación benigna. Según Musk, nos dirigimos a un futuro inminente donde la Inteligencia Artificial y la robótica (con proyectos como el robot Optimus a la cabeza) reducirán el coste de los bienes y servicios hasta casi cero.
El fin de la escasez
La lógica de Musk es, sobre el papel, algo sin fallo alguno: el dinero es esencialmente una herramienta para gestionar la escasez de recursos. Si los robots y la IA pueden producir comida, construir casas y ofrecer servicios médicos de forma masiva y casi gratuita, la escasez desaparece. Y sin escasez, acumular billetes para el futuro deja de tener sentido porque tendremos acceso a una "renta alta universal" en forma de bienes y servicios gratuitos.
Sin embargo, para que este futuro de ciencia ficción se cumpla, los plazos de Musk deben ser exactos, y aquí es donde resulta imposible no ser escéptico. Sobre todo si tenemos en cuenta que Musk se ha inventado muchas veces cosas por puro marketing. El empresario es famoso por sus calendarios optimistas. De hecho, hace poco tuvimos que ajustar nuestras expectativas cuando Elon Musk aseguró que una IA capaz de superar a los humanos llegará en 2026, a pesar de que el año pasado prometió que lo haría en 2025. Si su predicción sobre la "jubilación obsoleta" depende de una cronología que él mismo va retrasando, quizás no sea buena idea cancelar tu plan de pensiones todavía. También ibamos a llegar a Marte en 2026 y su nave a duras penas ha logrado despegar.
¿Salvador o arquitecto del caos?
Para Musk, este cambio de paradigma no es solo una posibilidad económica, es una misión personal. Él no se ve como un espectador pasivo, sino como el ingeniero que debe asegurar que esta transición no acabe con nosotros. Esta visión mesiánica no es nueva, recordemos que Elon Musk fundó una empresa de IA según él porque "intenté asegurarme de que la IA no mate a todos los humanos".
Bajo su prisma, la creación de una superinteligencia no solo es inevitable, sino que es la llave para ese paraíso donde trabajar será opcional y el ahorro, un concepto vintage. ¿Está en lo cierto? La verdad es que cuesta pensar en ello.
En resumen, la apuesta de Musk es clara: en 10 o 20 años viviremos en una utopía de abundancia. La pregunta que nos queda a los mortales es si estamos dispuestos a apostar nuestra vejez a la carta de un visionario que, aunque ha revolucionado el coche eléctrico y los cohetes, todavía nos debe la conducción autónoma total que prometió hace casi una década. Yo, por si acaso, seguiré guardando algo bajo el colchón.