Los nada halagüeños resultados financieros de Samsung

Última actualización el 24/01/2014 a las 13:32

Que Samsung es una de las compañías líderes hoy día cuando de tecnología de todo tipo se refiere, nadie ni nada lo puede poner en duda y mucho menos es el objetivo de este artículo.

Sin embargo no es menos cierto que el ritmo, la progresión en el crecimiento del gigante surcoreano era algo que no se podía prolongar mucho más en el tiempo.

Samsung

Reza el saber popular, que todo lo que sube, tarde o temprano tiene que bajar y esto se puede aplicar a Samsung. Tras ver como en los últimos dos años sus ventas y beneficios no paraban de ascender paralelamente a la forma en que crecía su catálogo, ha llegado el momento de presentar los resultados financieros del último trimestre del año 2013, unos datos que, como desvelan en Bloomberg, por primer a vez arrojan una bajada en las cifras.

Que Samsung vende más que nadie es obvio, pero al parecer no lo han hecho de la forma que ellos mismos esperaban, logrando unos ingresos netos de 6.700 millones de dólares, cantidad que se sitúa por debajo de lo esperado por parte de la empresa.

¿Es este el principio del fin?

No hay que se agoreros con estas cifras. La bajada al parecer puede deberse a varios factores como es el ligero repunte de Apple o la cada vez mayor competencia en la gama Android, con terminales punteros de grandes fabricantes como LG, HTC o Sony y otros nuevos que provenientes de China están ofreciendo calidad a menor precio.

Además y por si esto fuese poco, la penúltima joya de la corona de Samsung, el Samsung Galaxy S4, ha mostrado una debilidad en las ventas inaudita, logrando “tan solo” colocar en el mercado 9 millones de unidades en el último trimestre, cuando esperaban llegar a los 13 millones de unidades.

Esta bajada de las ventas puede deberse en la opinión de muchos al hartazgo que provoca Samsung entre los usuarios, con una gran cantidad de dispositivos, muchos de ellos calcados entre sí, y no solo hablamos en el apartado estético y con pocas innovaciones de un año para otro, o al menos con pocas innovaciones útiles.

Si a todo esto unimos unos precios elevados podemos ver estos resultados más como una alarma, un síntoma, de una enfermedad que si no se ataja a tiempo puede presentar mayores complicaciones.

La alerta ya está dada y solo queda que desde la empresa se pongan las pilas y vuelvan a la senda del éxito.