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Mi primer Android: recuerdos y sensaciones con un HTC Desire HD

Última actualización el 26/05/2014 a las 19:25

Imagen trasera del HTC Desire HD

Dentro de unos pocos meses hará 4 años desde que llegó a mis manos el primer terminal Android que me compré. No recuerdo exactamente el día en que lo recibí, pero teniendo en cuenta que fue presentado en septiembre de 2010, pues calculo que debería ser a finales de año más o menos.

¿De dónde venía?

En ese momento tenía un fantástico Nokia 5800 XpressMusic, una de las primeras propuestas pre-smartphone y que realmente ofrecía unas características bastante aceptables para su tiempo. Había oído hablar de Android ya con bastante asiduidad e incluso un muy buen amigo ya tenía el Samsung Galaxy S desde hacía unas semanas, por lo que había tenido la oportunidad de probarlo y sentir las sensaciones que transmitía el novedoso sistema operativo.

Imagen del Nokia 5800 Xpress Music

Todo sea dicho de paso, esta primera prueba con el Samsung Galaxy S también fue el inicio del desagrado general hacia los teléfonos coreanos, pues transmitía unas sensaciones que no me agradaban lo más mínimo. Por otra parte, un tiempo atrás había compartido clases de contrabajo con un mexicano que tenía un teléfono de una marca que no había escuchado en mi vida… HTC. Si bien es cierto que tenía Windows Phone, quedé encantado con él, pero como aquí era muy complicado encontrarlo, ya me olvidé de ello.

El inicio

Como decía, por aquel entonces tenía el Nokia y como vencía el contrato con mi operadora, pues decidí que era momento de prestarse al consumismo más básico y renovar el teléfono. El Samsung Galaxy S ya se empezaba a presentar como una opción que quería triunfar en el mercado con millones de ventas, pero entonces fue cuando lo vi… allí estaba, un terminal HTC en el catálogo de Vodafone. Como podéis imaginar, el terminal en cuestión era el HTC Desire HD, el primero que recuerdo con cuerpo unibody y metálico.

Imagen del HTC Desire HD y del Samsung Galaxy S desde arriba

La decisión fue rápida y al cabo de unos pocos días ya lo recibía en casa. Si bien mi anterior Nokia me cubría todas mis necesidades, cuando terminé de configurar esa maravilla llegada de Taiwan, vi que lo que realmente pasaba era que no había imaginado la posibilidad de que existiera algo mejor. Los diferentes escritorios, los widgets y el menú de aplicaciones mucho más accesible fueron las primeras cosas en las que me fijé. Solo le faltaba un post-it que pusiera: “Bienvenido al futuro, ¡esto es Android!“.

En el Nokia, uno de los peores aspectos era sin duda la pantalla. En ese momento la las más baratas eran del tipo resistivo y funcionaban a partir de varias capas de plástico que al ser apretadas entraban en contacto entre ellas. Actualmente, todos los paneles táctiles que están saliendo al mercado son del tipo capacitivo y funcionan detectando las pulsaciones gracias a la electricidad de nuestros dedos. Si alguien ha podido probar ambas, no creo que tenga buenas palabras para las primeras, las cuales eran mucho más imprecisas y pesadas de usar.

htc-desire-hd-frente

Así pues, con una pantalla mil veces mejor, un sonido que no estaba nada mal, una cámara que cumplía con lo esperado de 8 megapíxeles y, en general, un rendimiento muy bueno, fue como me dispuse a aprender cómo funcionaba esto de Android y que era lo que realmente me iba a poder ofrecer.

Desde aquel entonces, las aplicaciones de la compañía del buscador como son GMail, Maps y tantas otras, han sido un obligado en todos mis teléfonos, convenciéndome, junto con todo el resto de aplicaciones de Google Play, de que Android es la mejor opción a día de hoy para aquellos que no se conformen con llamar y enviar “wasaps”.

Al poco de estar usando el teléfono y gracias a comunidades como HTCMania o XDA-Developers, empecé a descubrir un segundo mundo que se desarrollaba en paralelo al oficial. Mejoras en la velocidad y prestaciones del terminal, mayor personalización, versiones de Android más nuevas… era como estar entrando al paraíso. Desde aquel momento, mi HTC Desire HD dejó de ser un “simple” teléfono más para convertirse realmente en el mío y ser tal y como a mi me gustaba que fuera.

El final

htc-desire-hd-arriba

Con él he estado más de un año y medio, vaya, lo que duraba la permanencia que firmé a la hora de adquirirlo, momento en que lo sustituí por el aún más impresionante HTC One S. Con la salida de nuevos terminales al mercado, el HTC Desire HD se había ido convirtiendo a marchas forzadas en una piedra tanto en peso como en tamaño y casi me había permitido sustituir el martillo en el bricolaje casero. Tener en mis manos el HTC One S fue como tener un papel con pantalla. Sin duda del HTC Desire HD guardaré siempre un muy buen recuerdo, pero el HTC One S creo que será el mejor teléfono que haya tenido nunca pese a sus carencias (incluso mejor que el HTC One o mi actual HTC One (M8)).

Gracias al HTC Desire HD pude conocer y empezar a disfrutar de Android y desde aquel entonces, el trío entre Android, HTC y yo, ya se ha convertido en inseparable. Las opciones que ofrece el sistema operativo a la hora de poder elegir lo que cada uno quiere son realmente excepcionales, mientras que Windows Phone siempre lo he recomendado para gente que no quiera complicarse y iOS… bueno, prefiero que el artículo quede en un tono solemne y melancólico. No voy a decir que, especialmente la última versión, me recuerda más a lo que podríamos encontrar en un juego para niños que a un teléfono super premium.

En menos de 4 años he pasado por todas las versiones de Android publicadas entre la 2.2 y la actual 4.4.2. El cambio que el sistema operativo ha experimentado es realmente bueno y cada vez se van puliendo más los detalles, haciendo que la experiencia sea muy satisfactoria.

Imagen del HTC One y el HTC One (M8)

En lo que a HTC se refiere, es cierto que hay muchas cosas que se le pueden criticar, pero también lo es que a veces se ha llevado palos que no merecía (muchas otras, sí). Como ya he dicho, el HTC One S para mi ha sido un teléfono que me transmitía “perfección”, aunque luego han llegado el HTC One y el HTC One (M8) con todo su arsenal de especificaciones.

Y aunque el HTC Desire HD ya no sea mi terminal habitual, ha continuado funcionando diariamente en casa hasta hoy sin ningún problema importante más allá de la diferencia esperable entre los actuales y él. Sin duda, un gran teléfono en todos los aspectos.

Como siempre, nos gustaría saber vuestra opinión sobre estos terminales. ¿Habéis tenido un HTC Desire HD?

Imágenes | Kote Puerto

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