Mi primer Android: recuerdos y sensaciones con un HTC Desire

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HTC Desire

Corría el año 2010 y yo estaba desgraciadamente sin trabajo. Como vuestro seguro servidor no sabe estar quieto aunque esté parado, mientras buscaba trabajo hice varios cursos de formación: administrativo, reparación de ordenadores, creación y gestión de redes…

En este último, durante el descanso, nos pusimos a hablar de teléfonos. Yo había terminado mi permanencia con mi compañía y no sabía qué teléfono elegir (en aquella época no podía permitirme un teléfono libre, además de que la oferta era muy reducida). El profesor me preguntó si había visto el nuevo teléfono de Google y yo, como Geek empedernido, hice la pregunta más acorde a mis vastos conocimientos: “¿Google tiene un teléfono?

Os podéis imaginar lo primero que hice al entrar en clase. Efectivamente: no atender al profesor y buscar enloquecidamente información sobre ese “Googlephone”. Empezaron a desfilar ante mis ojos palabras como Android, Nexus, etc. En seguida me convertí a esta secta y busqué en mi operadora (Orange) el smartphone Android más adecuado. Y el ganador fue el HTC Desire.

Android para Dummies

Una vez tuve en mis manos mi primer smartphone, mi primer Android, hice lo que supongo hace todo el mundo ¡saquear la tienda de aplicaciones! Juegos, chorradas varias (radar de fantasmas), aplicaciones inútiles pero graciosas (“¡mira lo que hace mi teléfono!”) y, por supuesto, un buen puñado de apps que aún siguen conmigo.

Pero, claro, ese amor incondicional no podía durar. Un terminal con 576 MB de RAM no podía soportar tal cantidad de tonterías y muy pronto me apareció el fatídico mensaje de “no ha espacio disponible”. ¿No hay espacio? ¿Cómo que no hay espacio? ¡Si le he insertado una microSD de no-sé-cuántos-gigas!

Vuelta a San Google para informarme de qué le pasaba a mi nueva y flamante Desire. Rápidamente conocí el foro de HTCManía y pude comprobar que la solución a mis penurias era simple, pero no sencilla: rootear el terminal.

Rootear como única opción

Después de leer varios tutoriales, aprender algunos términos nuevos y, sobre todo, de intentar quitarme el miedo a un posible brickeo, me decidí a rootear mi adorada Desire… La operación resultó un éxito total y, a partir de ahí, instalar una ROM y darle varios GB de almacenamiento desde la microSD fue coser y cantar.

HTC Desire

Durante varios meses fui cambiando compulsivamente de ROM, más por curiosidad que por necesidad, y nunca me arrepentí de haberlo rooteado, aunque no hubiera sido nada más que por conocer el excelente Titanium Backup, que tantas horas de instalación me ha ahorrado.

Hasta el infinito… ¡y más allá!

Por fin, como buen tecnófilo, decidí cambiar de smartphone a pesar de que mi Desire funcionaba perfectamente. Mi siguiente elección fue el Samsung Galaxy S II, pero esa es otra historia…

HTC, Samsung, ZTE, Sony

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Archivado en HTC Desire, Mi Primer Android, Samsung Galaxy, Samsung Galaxy S II
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