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Seguimos un domingo más con nuestro especial de "Mi primer Android", una secuencia de artículos donde los editores de Andro4all os contamos los recuerdos y sensaciones que nos dejaron nuestros primeros smartphones con Android. Hace ya cerca de 4 años que llegue a casa de mis suegros y me encontré sobre la mesa del salón una caja blanca serigrafiada con un smartphone de tonos marrones, con el nombre HTC Wildfire justo por encima y acompañado de unos emoticonos simulando una caras alegres. Justo en la parte inferior de la caja salía el logo de HTC con el emblema ya extinto: Quietly Brilliant.

Fue un "regalo" que le hizo Vodafone a mi suegra a cambio de renovar permanencia -nada nuevo por esos lares- y que ella me dio a mí porque ya tenía bastante con su Nokia Navigator 6210 -a ver quien le quita ahora el HTC One y las mil funciones que hace con su smartphone.- Ahí empezó mi aventura Android y gran parte de que escriba estas lineas en Andro4all es culpa de HTC y su Wildfire.

De donde venía

En aquel momento tenía una fantástica BlackBerry Bold 9700 de color blanca -la heredó mi mujer- y el que fue mi primer teléfono inteligente, la HTC P3600 con Windows Mobile que tanto bombo causo entre mis amigos por aquel entonces y que aún guardo en un rincón de mi casa. Las diferencias con la BlackBerry eran notables, la tienda de aplicaciones Android era infinitamente mayor a la de la RIM y rápidamente empezó a crecer una aplicación multiplataforma llamada WhatsApp que hizo que olvidara definitivamente mi BlacBerry Bold 9700 y su fantástico BlackBerry Messenger.

Blacberry Bold 9700

El inicio

El inicio podría llamarlo ilusionante, si bien es cierto que el primer Android que vi era un Samsung Galaxy S de uno de mis mejores amigos, sí fue el primero que pude trastear y toquetear más a fondo, algo que no me permitía hacer la BlackBerry y que reabría nuevos horizontes para mi. Y digo reabría porque con mi querida HTC P3600 si me dejaba toquetearla y modificarla, aunque no a los niveles que llega Android.

Mi pequeña HTC Wildfire salió al mercado con Android 2.1 Eclair que iba con un poco de lag pero en cierta manera se solucionó gracias a la actualización a Android 2.2 Froyo, un cambio bastante notable sobretodo en rendimiento. Recuerdo como anécdota que en la parte trasera ponía with HTC Sense y yo no hacía mas que preguntarme ¿qué es eso del Sense? el launcher que incorpora HTC a sus dispositivos leí en foros como el de HTCmanía. Siguiente pregunta, ¿qué es un launcher? y así cada vez que iba conociendo más a fondo el ecosistema Android.

El excelente GPS, las opciones de edición fotográfica que ofrecían aplicaciones de terceros y los fantásticos widgets de HTC Sense -sí, ya sabía que era- me tenían adicto a Android y a mi smartphone, poder navegar por la web de manera fácil, rápida e intuitiva, ver vídeos en YouTube, poder jugar a mil y un juegos en pantalla completa y mantener conversaciones en tiempo real a través de WhatsApp con mi pareja y amigos hacían que cualquier viaje se convirtiera en un rato de infinita diversión.

HTC Wildfire Sense

El final

Su SoC Qualcomm MSM7225 mononúcleo a 528 MHz acompañado de 384 MB de memoria RAM se me empezaban a quedar cortos debido a las múltiples aplicaciones que tenía instaladas a pesar de sus escasos 512 MB de memoria interna, -el root y la opción de mover aplicaciones a la tarjeta de memoria hacían el resto- pero lo cierto es que la nueva hornada de smartphones me llamaban mucho la atención, necesitaba un cambio y probar nuevos teléfonos. Si bien es cierto que mi primera opción era adquirir un Samsung Galaxy S2, la salida del HTC One S con unos materiales y acabados premium al alcance de muy pocos me hizo decantarme rápidamente por él.

HTC One S frontal

El procesador Snapdragon S4 de doble núcleo que equipaba, que acompañado por 1 GB de RAM y 16 GB de memoria interna movían al nuevo HTC Sense de manera increíble, con una fluidez y velocidad inigualables. La excelente cámara que traía y la opción de grabar en slow motion eran una autentica maravilla, además, escuchar música en ese móvil era una experiencia inmejorable. Aunque debo decir que en menos de 6 meses lo cambié por su hermano mayor, el HTC One X y de ahí a un incesable cambio de dispositivos buscando el smartphone perfecto.

Tras probar el iPhone 5 y los miembros más importantes de las familias Galaxy S de Samsung y Xperia de Sony encontré la -casi- perfección en el HTC One, aunque mi alma inquieta me hizo probar a finales del año pasado el Google Nexus 5 y el LG G2 -que también me cautivó- para acabar actualmente con el HTC One (M8). Todo un trotamundos de los smartphones.

¿Qué os parece mi experiencia en el mundo de los smartphones en general y con la HTC Wildfire en particular? Desde aquí os animo a que nos contéis vuestra experiencia con vuestro primer móvil con Android en sus entrañas.

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