He pasado de un phablet a un móvil de 5 pulgadas, y no ha sido ningún drama

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Xiaomi REdmi Note 4X, frontal

Echa la vista atrás unos años, seguro que recuerdas aquella época en la que terminales como el Sony Xperia Z de 5 pulgadas eran considerados móviles de gran tamaño. Cosa que, ahora, sonaría a chiste.

Con el paso de los años, el tamaño de los smartphones ha ido creciendo, y, las 5,5 pulgadas parecen haberse impuesto como el tamaño por excelencia en muchos buques insignia. Además, mucha gente cree firmemente que, cuando pasas a un smartphone más grande, no hay vuelta atrás.

A pesar de esto, como ya te contamos hace un tiempo, hay muchos motivos para comprarse un smartphone compacto. Hoy, te voy a contar cómo he afrontado yo esa transición, y por qué pasar a un smartphone más pequeño no ha sido nada difícil.

Sony Xperia Z imagen frontal

Así ha sido mi experiencia al pasar a un smartphone más pequeño

Allá por febrero de 2016 vendí mi Sony Xperia SP para poder comprarme otro móvil. Este, era un gama alta de Sony que tenía ya unos tres años, y cuyas 4,6 pulgadas se me quedaban pequeñas.

Con la gran proyección con la que contaban los smartphones de gama media venidos desde China, no lo dudé ni un segundo y me lancé a por el Xiaomi Redmi Note 3, un phablet de 5,5 pulgadas. El modelo de MediaTek, por desgracia, pero, de los errores se aprende.

Como suele pasar al cambiar a un terminal de casi una pulgada más, al principio se me hizo enorme. Sin embargo, dada mi afición a la lectura y a ver series y películas, esa pulgada extra me vino de fábula, y me habitué a las grandes dimensiones del terminal de Xiaomi enseguida.

rendimiento-sony-xperia-x-compact

Pasado algo más de un año desde este suceso, por circunstancias ajenas a mí, tuve que cambiar de smartphone. Pero, esta vez, decidí irme a por un terminal algo más compacto, de unas 5 pulgadas.

Mis opciones, en principio, eran el Xiaomi Redmi 4 Pro, el Xiaomi Mi 5 y el Moto G5. Pero, al final, me acabé decidiendo por el Redmi 4 Pro, debido a la escasez de la batería del Mi 5 y al gran grosor de casi un centímetro del Moto G5.

Tras unos meses de uso, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que el mito tan repetido que dice que, cuando pruebas un phablet no puedes volver a pantallas más pequeñas, no deja de ser eso, un mito.

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Y es que, además de notar un incremento en la duración de la batería –que en el Redmi Note 3 estaba lastrada por el procesador MediaTek– también he notado una mejora considerable en la comodidad a la hora de usar el teléfono.

Si te compras un phablet, al final vas a agradecer esa pantalla grande para consumir multimedia, pero, por ejemplo, a la hora de salir en pantalón corto en verano, sin duda, te vas a arrepentir, ya que el móvil se acaba convirtiendo en un lastre que, inevitablemente, llevas junto a ti allá donde vas.

Sin embargo, a no ser que te pases el día entero consumiendo multimedia, sólo notarás el cambio al principio, luego, volverás a acordarte de lo que era usar el móvil con una sola mano, y de la comodidad que te da un móvil compacto, y te acostumbrarás sin problema.

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