El proyecto descontinuado de Google que más ilusión me hizo y que me gustaría volver a ver

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Project Ara

11 de septiembre de 2013. Phoneblock, la primera idea de teléfono modular del mundo, vio la luz. En un contexto en que la obsolescencia programada empezaba a estar en boca de todos, la idea de poder fabricar tu propio smartphone ilusionó a la comunidad más geek, que acusaba –y acusa– a muchas empresas de abandonar sus dispositivos y obligar a los usuarios a comprar el modelo más reciente.

29 de octubre de 2013. Motorola, amparada por la división Advanced Technology & Projects (ATAP) de Google, anunciaba Project Ara, su apuesta por los dispositivos modulares inspirada en Phoneblock. La cosa se ponía seria. Google, una de las tecnológicas más grandes del mundo, estaba detrás de este proyecto, y eso siempre son buenas noticias. No faltarían cabezas pensantes, ni recursos ni dinero. Project Ara apuntaba a convertirse en toda una revolución de la industria, una revolución que permitiría elevar la palabra “personalización” a la enésima potencia.

Marzo de 2014. Se conocen los primeros prototipos de Project Ara y se ven las primeras imágenes de lo que este dispositivo sería en cuestión de unos años. 13 de agosto de 2015. Project Ara anuncia una “nueva ruta” en Puerto Rico, poco después de la creación de Alphabet y del MWC 2015. 26 de mayo de 2016. ATAP publica un vídeo mostrando el dispositivo y lo que podemos esperar de él. Y silencio absoluto. 2 de septiembre de 2016. Exclusiva de Reuters, Google abandona el desarrollo de Project Ara. De nuevo, silencio.

Esta es la cronología de uno de los proyectos más interesantes jamás creado por la industria de los smartphones y la telefonía móvil. Project Ara llegó, nos puso la miel en los labios y, sin previo aviso, se esfumó. Posteriormente veríamos los Google Pixel, sí, una buena noticia, pero el smartphone modular, el que sería tal y como tú quisieras, jamas vería la luz. Y eso, para la comunidad geek, significó una jarra de agua fría.

Project Ara v2, ¿por qué no ahora?

Módulos CPU, GPU, RAM, etc. en Project Ara

Project Ara tuvo una serie de problemas, destacando dos. Por un lado, los imanes que enganchaban los módulos al cuerpo del dispositivo no eran tan resistentes y eficaces como se pensó en un primer momento. Una buena tecnología de anclaje magnético era de vital importancia en un dispositivo cuya idiosincrasia se basaba en la modularidad, pero parece que no se encontró una solución viable.

Por otro lado, la modularidad era relativa. Si bien es cierto que se planteó la posibilidad de que el usuario pudiese comprar módulos en una tienda similar a Google Play, el procesador y la memoria RAM no podrían cambiarse. De una forma u otra, la obsolescencia programada seguía estando presente. Tarde o temprano, como ocurre en la actualidad, tendrías que comprar una versión superior para seguir ejecutando tus apps y juegos a la perfección.

El mercado, simple y llanamente, no estaba preparado para este proyecto. Las empresas empezaban a “innovar”, añadiendo pantallas curvas, cámaras dobles y sensores biométricos, pero esa innovación parece haberse acabado. Ahora, si lo miras con perspectiva, todos los smartphones son iguales. Cambia el nombre de la marca, cómo están dispuestos los botones y la localización de la cámara, pero, a efectos prácticos, todos son exactamente iguales. ¿Y si dejamos que sean los usuarios los que decidan cómo quieren que sean sus móviles?

Mi vida, mis necesidades, mi smartphone

Las marcas se empeñan en meternos con calzador un sinfín de funciones que puedes no usar, sacrificando otras que puede que sí uses. Se me ocurre, por ejemplo, el jack de auriculares, la radio FM o el NFC. Al final, no son las marcas las que se adaptan al usuario, sino el usuario el que se adapta a lo que las marcas quieran hacer en sus móviles. He ahí el notch. A mucha gente no le gusta el notch, ¿por qué incluirlo sí o sí? ¿Por qué no dejar que el usuario decida?

Ante esto, una solución interesante sería una mezcla perfecta entre el Project Ara y Phoneblock. Phoneblock constaba de una base interconectada a la que se le añadían unos módulos con diferentes funciones: batería, Bluetooth, jack de auriculares, GPS, giroscopio, etc. ¿Quieres más batería y no usas el NFC? Pues compras un módulo de batería más grande y quitas el del NFC, listo. ¿Quieres jack y el Bluetooth no lo usas para nada? Quitas un módulo y pones otro, así de sencillo. Como si de un juguete de LEGO se tratase, el usuario podría crear su propio terminal, 100% adaptado a sus gustos y preferencias. En un Phoneblock se podía modificar absolutamente todo.

Project Ara, por su parte, contaba con el apoyo de Google, sus ingenieros, su equipo de software y hardware y recursos casi ilimitados, justo lo que le faltaba a Phoneblock. ¿Por qué no unir ambos conceptos? El usuario compraría una placa base estándar y el resto sería al gusto: una pantalla más grande pero con notch, una pantalla más pequeña, pero con marcos; un procesador Qualcomm de la gama 6XX, más barato, o uno de la gama 8XX, más caro; una cámara doble o una cámara de una lente, según presupuesto; más o menos batería. Creo que se entiende.

sennheiser_project_ARA

El usuario no compraría un móvil, compraría “el” móvil. Las marcas no dejarían de ganar dinero porque alguien tiene que fabricar los módulos, ¿no? La competencia estaría en ver qué firma los hace mejor, qué ofrecen y cómo se distinguen las unas de las otras. Podrías comprar un panel Edge de Samsung, un procesador Qualcomm y los altavoces de HTC, por ejemplo. Cuando salga algo mejor, simplemente tendrías que actualizar el módulo comprando el nuevo.

Cuando salgan nuevas versiones de Android, los móviles más antiguos podrían recibirlo reemplazando algunos módulos, como el procesador, la CPU y la GPU, y listo. ¿Para qué comprar el pack completo, cuando puedes comprar solo las piezas esenciales, gastando menos dinero y generando menos residuos? Si te paras a pensarlo, los dispositivos modulares supondrían una verdadera revolución en la industria, quizá la revolución que se necesita para que la innovación vuelva al sector.

¿Que el usuario no quiere comerse la cabeza con módulos? Sin problema, las empresas podrían seguir fabricando móviles preconfigurados para el usuario menos geek y menos exigente, al que no le interesa tener que estar pendiente de actualizar.

Esta es, por supuesto, una bonita utopía. Hay muchos intereses en juego, mucho dinero de por medio y mucha investigación que llevar a cabo. Los dispositivos modulares fueron un proyecto interesante que nos ilusionó a todos. ¿Puede que sea ahora, cuando la innovación brilla por su ausencia, cuando deban volver? De momento, la página web de Project Ara ha expirado.

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Archivado en Opinión, Project Ara
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