Si OnePlus puede actualizar durante tres años, ¿por qué el resto de firmas no?

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Actualizaciones, el mal endémico de Android. Los fabricantes buscan mil y una excusas para no actualizar o implementar novedades en los dispositivos, para centrarse en el siguiente modelo, dejando de lado a los de años pasados. La propia OnePlus puso como excusa que el OnePlus 5 no podía recibir Project Treble por riesgo de brickeo pero, mágicamente ante el aluvión de críticas, lograron incorporarlo sin menor problema, ¿casualidad?

Actualizar supone a los fabricantes una gran dedicación en tiempo y dinero, por lo que es comprensible que minimicen los esfuerzos. Sin embargo, siempre nos planteamos la duda de por qué unas firmas actualizan bien y otras no, y hoy, toca abrir el debate de nuevo.

Actualizar es complicado, pero solo hay que ponerle ganas

Actualizar a una nueva versión de Android es relativamente complejo. En primer lugar Google libera el código de la versión, así como el Platform Developer Kit para que los fabricantes de los procesadores puedan trabajar sobre la misma. Una vez que los fabricantes de SoCs han modificado las partes propietarias a las que no tienen acceso los propios fabricantes de teléfonos, el código se envía de nuevo. Como podemos leer en Hipertextual, los fabricantes valoran si les merece la pena actualizar o no, algo que puede resultar tremendamente subjetivo, ya que nada que ver tiene algo que sea o no rentable para una empresa con lo que merecen los usuarios.

Una vez dada luz verde para con la actualización, los fabricantes empiezan a trabajar en los updates, adaptando el framework de Android para que sus terminales funcionen correctamente. Tras unas semanas de trabajo, y solo cuando la versión es relativamente estable, se empiezan a probar versiones test internas, y en el caso de otras firmas, se abren programas beta para los propios usuarios, en búsqueda de errores.

Corregido todo, la actualización final debe pasar la certificación de Google, ya que de lo contrario, no se pueden obtener las Google Apps ni tener compatibilidad con todas las APIs de Google. Un proceso largo y tedioso que se minimiza con Project Treble, que viene precisamente para acabar con estas esperas.

Como te decíamos, antes de Treble el código debía pasar por los fabricantes hasta que adaptasen todo correctamente, pero con esta nueva función, la base de AOSP cambia, creando un punto en común desde el cual los desarrolladores pueden trabajar sin depender de los fabricantes de chipsets. Como siempre, cuanto más limpia sea la capa y menos modifique el framework, más rápida será la update. Si la capa es pesada, por más base común que haya, el trabajo ha de hacerse prácticamente desde cero, por lo que nos encontraremos de nuevo con esas firmas que tardan medio año o más en actualizar sus gamas altas.

Una vez entendido el proceso, siguen sin entenderse varias cosas. Son muchos los que plantean que marcas como Samsung, Huawei o LG tienen muchos móviles en el mercado, y que por ello no pueden actualizar rápido. Sin embargo, como sabrás, el desarrollo de la última versión de Android se centra siempre primero en la gama alta, por lo que la excusa de que hay muchos terminales empieza a disiparse.

Samsung debe centrar sus esfuerzos en los S9, S9 Plus y Note 9, Huawei en los P20, P20 Pro y Mate 20, LG en el V30 y V35… Nunca más de 3 o 4 modelos, que perfectamente podrían actualizar en tiempos mucho menores a los que estamos acostumbrados. OnePlus es una compañía muy pequeña, con recursos muy inferiores a los del resto de firmas.

¡Pero es que la ROM de OnePlus es más limpia! Aligeremos las capas, pues. La diversidad en Android es excelente, pero firmas como OnePlus demuestran que no hace falta una ROM llena de bloatware y que no respeta demasiado el diseño de Google para tener funciones extra. Siempre se pueden añadir ajustes extra, aplicaciones útiles para notas, funciones en el launcher, lectores de documentos… Todo esto es compatible con una ROM limpia, aunque nos hayan hecho pensar que no, hasta la llegada de OxygenOS.

Fabricantes como la propia BQ, una marca que cuenta con bastantes terminales en su haber, y todos de gama media, tiene un mejor ritmo de actualizaciones que muchas marcas que venden gamas altas de 1.000 euros. ¿El secreto? Apostar por Qualcomm y por el soporte, sabiendo que un móvil longevo prácticamente garantiza que el usuario vuelva a repetir con la marca.

Al final, como todo en esta vida, es una cuestión de ganas y esfuerzo. Un fabricante se encuentra cómodo dedicando muchísimo tiempo a una actualización. Este es el punto donde, popularmente, los usuarios andan resignados y sin apenas exigir al OEM. El usuario medio quiere un móvil rápido, bonito y funcional, y seguramente ni siquiera actualice cuando le llegue la OTA, por si funciona peor que antes.

Esperemos que Project Treble reduzca al mínimo los tiempos de actualización, ya que actualmente son demasiado elevados y no hacen justicia a un sistema operativo tan funcional como es Android.

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Archivado en Actualizaciones Android, OnePlus, Opinión
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