Qué es la tasa de refresco de la pantalla de tu móvil, y por qué es importante

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OnePlus 7 Pro, parte inferior

Además de convertirse en uno de los mejores móviles de 2019, el OnePlus 7 Pro que hemos podido analizar ha sido el smartphone encargado de introducir una mayor tasa de refresco de pantalla en la primera línea de los smartphones de gama alta, popularizando así este concepto que, hasta ahora, parecía ser exclusivo de los conocidos “teléfonos para gamers”.

Modelos como el Razer Phone –en sus dos generaciones–, Sharp Aquos R3, ASUS ROG Phone o el Red Magic 3 de Nubia estuvieron entre los primeros terminales que vieron cómo la frecuencia de actualización de sus pantallas se multiplicaba con respecto a los 60 Hz a los que estábamos acostumbrados. Ahora, todo apunta a que esta será una tendencia en alza a partir de 2019. Pero, ¿qué significa realmente?

Tasa de refresco de la pantalla: qué es y cómo saber la de tu móvil

Razer Phone

Tal y como sugiere su nombre, el término “tasa de refresco” hace referencia a la velocidad con la que el contenido de la pantalla se actualiza. Esta velocidad se mide en imágenes por segundo, de modo que la unidad de medida que se utiliza para determinar la frecuencia de refresco de un panel es el Hercio –Hz–.

Teniendo esto en cuenta, es fácil deducir que, cuanta mayor sea la tasa de refresco de una pantalla, mayor será la “fluidez” con la que se muestren las animaciones y los movimientos que aparezcan en ella, pues el tiempo que pasa entre cada actualización se reducirá significativamente –no obstante, esto también conlleva algunas desventajas que abordaremos más adelante–. En el vídeo bajo estas líneas se puede observar más claramente la diferencia.

Actualmente, la gran mayoría de las pantallas de televisores, smartphones y monitores es de 60 Hz. Es en esta última categoría, sin embargo, donde han proliferado en mayor medida los paneles que alcanzan frecuencias de refresco de hasta 144 Hz, gracias sobre todo al sector del gaming. Al fin y al cabo, todos querríamos disfrutar de la mayor suavidad posible a la hora de jugar a nuestros títulos favoritos.

Con el auge de los juegos para móvil, los fabricantes vieron una interesante manera de desmarcarse del resto integrando pantallas con mayores tasas de refresco en sus nuevos terminales. Así nacieron dispositivos como el mencionado Razer Phone, ASUS ROG Phone o Nubia Red Magic 3, principalmente destinados a un público que utilizará el móvil para jugar por encima de todo.

No obstante, smartphones como el OnePlus 7 Pro, o tablets como las últimas generaciones de iPad Pro y su tecnología Pro Motion, han implementado paneles con tasas de refresco de 90 y 120 Hz respectivamente, pese a no estar enfocados al gaming como sí sucede con los dispositivos antes comentados. Resulta que no solo los más jugones buscan la mayor suavidad a la hora de interactuar con la pantalla.

Y realmente, se nota. Nuestra experiencia con la pantalla del OnePlus 7 Pro ha sido excelente, y mucha culpa de ello lo tiene la combinación de la resolución Quad HD+ con la tasa de refresco de 90 Hz. Y la diferencia es aún más evidente en terminales como el Razer Phone, pues el aumento en la velocidad de refresco de la pantalla es del doble, y la fluidez es simplemente incomparable.

Comprueba la tasa de refresco de la pantalla de tu móvil

Dejando a un lado el hecho de que si tu móvil tuviera una pantalla a 90 o 120 Hz hace tiempo que te hubieras dado cuenta, es necesario comentar que se puede comprobar la frecuencia de actualización del panel de un smartphone de forma sencilla. Para ello, tan solo hay que recurrir a una de las muchas apps que permiten ver la información sobre los componentes del móvil y dirigirse al apartado correspondiente a la pantalla.

¿Qué ventajas e inconvenientes aporta una mayor tasa de refresco?

OnePlus 7 Pro, pantalla encendida con lector de huellas

Habiendo visto ya lo que significa contar con una mayor frecuencia de refresco de pantalla, una de las principales ventajas que aporta este concepto está clara: la fluidez y la suavidad de las animaciones son claramente superiores a las de una pantalla con una menor tasa de refresco. Esto, además, será notable en la mayoría de acciones que realizamos con el móvil a lo largo del día, desde hacer scroll en cualquier aplicación o página web, hasta moverse por la interfaz del sistema o las apps instaladas en el móvil.

Claro que, a su vez, surgen otro tipo de ventajas. Algunas que quizá no hubieras imaginado. Tal y como señala el equipo de expertos en pantallas de DisplayMate, dado que algunas personas exhiben problemas como fatiga visual y ocular, o hasta dolor de cabeza a causa del parpadeo de las pantallas de los smartphones, una mayor frecuencia de refresco, y por tanto un menor parpadeo, puede reducir o eliminar por completo estos inconvenientes.

Ahora bien, que la pantalla aumente la frecuencia de refresco en un 50% –en caso de un panel a 90 Hz– o hasta un 100% –si hablamos de una pantalla a 120 Hz–, también se traduce en un mayor consumo energético, que se verá traducido en una menor autonomía –de ahí que no muchos fabricantes se hayan atrevido a introducir esta característica en sus terminales aún–. Y así lo pudimos comprobar por nosotros mismos al probar el OnePlus 7 Pro

El mayor consumo energético es uno de los motivos por los que solo algunos fabricantes han decidido introducir pantallas con tasas de refresco superiores a los 60 Hz en sus móviles.

También hay que tener en mente que no todo el contenido está preparado para ser mostrado a 120 Hz. Tras la llegada del Razer Phone en 2018, un buen número de juegos tuvieron que actualizarse para dar soporte a esta peculiaridad en la pantalla del terminal, y aún así, firmas como OnePlus han confirmado que en algunas ocasiones no tiene demasiado sentido mantener la tasa de actualización de la pantalla a la mayor frecuencia posible, por ejemplo al reproducir vídeos o mientras se usa la aplicación de cámara. Para ello, la gran mayoría de dispositivos cuyas pantallas superan los 60 Hz, cuentan con tasas de refresco variables que permiten modificar la frecuencia automáticamente dependiendo del contenido.

En definitiva, viendo que tan solo el mayor consumo energético es un problema difícil de solucionar de cara a los fabricantes, no es de extrañar que, a partir de este año, veamos cada vez más smartphones cuyas tasas de refresco cruzan la barrera de los 60 Hz. Puede que, incluso, dentro de no demasiado, los 144 Hz dejen de ser característicos de los monitores gaming y acaben haciendo su paso por los dispositivos que todos llevamos en el bolsillo.

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Archivado en OnePlus 7 Pro, Razer Phone
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