Que no te engañen: por qué tu móvil no es 100% sumergible aunque lo diga el fabricante

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Movil resistente al agua

Que tu móvil sea resistente al agua significa que el dispositivo ha pasado diversas pruebas muy concretas en un laboratorio, de modo que la compañía certificadora le ha otorgado un nivel de protección determinado. Por lo general, este nivel de protección asegura que tu móvil va a poder resistir una caída a accidental en el agua, o salpicaduras con una presión no demasiado elevada.

No obstante, a lo largo de los años hemos visto cómo algunos fabricantes usan el concepto “waterproof” o “sumergible” para promocionar la resistencia al agua de sus terminales. Es el caso de Samsung, que recientemente se ha visto inmersa en una polémica por llevar a cabo campañas promocionales de este tipo, y por ello ha sido acusada de publicidad engañosa por parte de algunas organizaciones de consumidores.

Y es que, aunque en ocasiones los fabricantes nos hagan ver que sus móviles con protección IP67 o 68 están preparados para venir con nosotros a la piscina y convertirnos así en las nueva estrellas de Instagram a través de espectaculares fotos bajo el agua, la realidad es otra muy distinta.

LG G6 resistente al agua

Antes de ver por qué tu smartphone no es sumergible, es necesario entender cómo funciona la resistencia al agua, y qué es lo que hace que un móvil pueda pasar las pruebas antes mencionadas. Para obtener un nivel de protección determinado, los fabricantes utilizan materiales capaces de aislar el agua en el exterior del teléfono, e impedir así su ingreso en el interior del dispositivo, un incidente que, como vimos al hablar de la famosa “solución del arroz” –que realmente no es tal– para salvar móviles mojados puede acarrear consecuencias desastrosas por culpa de la corrosión.

Normalmente, el elemento que dota a los smartphones actuales de un cierto nivel de resistencia al agua es el adhesivo que une su chasis y algunos de los componentes, y los mantiene fijos en su posición. Este adhesivo crea una junta de estanqueidad que impide que el líquido penetre. Es por ello que normalmente podemos encontrar estos materiales en todos los orificios del dispositivo por los que el agua podría llegar a colarse, como los puertos, alrededor de los botones o en la ranura para tarjeta SIM/microSD.

Teniendo esto en cuenta, no es difícil deducir que muy probablemente, cualquier móvil que haya sido manipulado con anterioridad –por ejemplo, para ser reparado–, habrá perdido parte de ese aislamiento, y por tanto su capacidad de resistir inmersiones o salpicaduras se habrá reducido significativamente, si es que no ha desaparecido por completo.

Pero aún estando completamente seguros de que el dispositivo no ha sido manipulado, el nivel de protección IP no asegura que el teléfono vaya a ser resistente al agua –y mucho menos sumergible–. Tal y como especifican en iFixit, una de las mayores referencias en lo relativo a reparación y desmontaje de dispositivos electrónicos, los adhesivos y las siliconas que los fabricantes utilizan para evitar que el agua se introduzca en el interior de los dispositivos, se va desgastando con el paso del tiempo por fenómenos como los cambios de temperatura, la exposición a químicos como el cloro que hay en el agua de una piscina, o algo tan simple como golpes, caídas, o los daños que puede causar la suciedad que puede haber en nuestro bolsillo –y que tantos arañazos en las pantallas ha causado a lo largo de los años–, pueden acelerar este desgaste.

“Después de un año o dos, tu teléfono probablemente ha perdido gran parte de su capacidad para repeler líquidos.” – Jeff Suovanen, ingeniero de iFixit

En definitiva, sí, es posible que tu móvil pueda resistir una caída al agua o un breve baño en la piscina. Pero eso no significa que el dispositivo esté preparado para ello. Lo que sí representa el nivel de protección IP, en cambio, es que bajo unas circunstancias concretas, y en caso de que el dispositivo no haya sido manipulado ni su aislamiento haya sufrido ningún tipo de desgaste, podrá atravesar sin sufrir daños situaciones semejantes a las ensayadas en el laboratorio, en un entorno más habitual. Así que quizá sea buena idea que te pienses dos veces si merece la pena llevarte el móvil a la playa o a la piscina este verano.

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