Samsung Galaxy S20, análisis: un pequeño gran móvil

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Galaxy S20 azul

La manera en que Samsung ha decidido bifurcar su serie Galaxy S20 este año, es radicalmente distinta a la forma en la que lo hizo el año pasado: en lugar del pequeñín de la familia, el Samsung Galaxy S10e, este año la compañía lo apostó todo al gigantesco Samsung Galaxy S20 Ultra, que desafortunadamente no llegó a cumplir las expectativas.

Entonces, ¿quién ocupa el hueco que deja el Galaxy S10e? Me temo que esta tarea recae en manos del Samsung Galaxy S20, el modelo más pequeño –y asequible– de esta familia, con el que al fin hemos podido pasar un tiempo, el suficiente para determinar si está a la altura de lo que se espera de un modelo de la serie Galaxy S en pleno 2020.

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Índice de contenidos:

Samsung Galaxy S20, características y especificaciones

Samsung Galaxy S20
EspecificacionesSamsung Galaxy S20
Dimensiones151,7 x 69,1 x 7,9 mm,
164 gramos
PantallaInfinity-O Dynamic AMOLED de 6,2 pulgadas
Tasa de refresco de 120 Hz
ResoluciónWQHD+ (3.200 x 1.440 píxeles) 563 ppi
ProcesadorSamsung Exynos 990
RAM8/12 GB LPDDR5
Sistema operativoOne UI 2.0 basado en Android 10
Almacenamiento128 GB UFS 3.0 ampliables por micro SD de hasta 1 TB
CámarasTrasera 12 MP (principal) ƒ/1.8, OIS. 12 MP (gran angular) ƒ/2.2. 64 MP (telefoto) ƒ/2.0, zoom híbrido óptico 3X, digital 30X, OIS.
Frontal de 10 MP ƒ/2.2,
Batería4.000 mAh con carga rápida de 25W
Carga inalámbrica
Carga inalámbrica inversa Wireless PowerShare
OtrosProtección IP68, 5G, altavoces estéreo Dolby Atmos Stereo Speaker by AKG, lector de huellas ultrasónico en pantalla
ColoresGris Cósmico, Azul Nube, Rosa Nube
PrecioDesde 909 euros

Lo mejor del Samsung Galaxy S20

Su diseño y pantalla

La última vez que utilicé un teléfono con unas dimensiones semejantes a las de este Galaxy S20 fue, precisamente, el año pasado cuando pude analizar el Galaxy s10e. Y he de reconocer que, por un tiempo, había pasado por alto lo absurdamente grandes que son los teléfonos de hoy en día.

Usar este Galaxy S20 ha sido todo un alivio para mis muñecas, que después de mucho tiempo han vuelto a sostener un teléfono que solamente pesa 164 gramos –eso son casi 60 gramos menos que el S20 Ultra–, y con una altura de solo 15 centímetros. Vale que no son los 14 centímetros de altura y los 150 gramos del Galaxy S10e, pero teniendo en cuenta cómo está el panorama, el S20 es un oasis en un desierto repleto de móviles enormes, y se agradece que, incluso al usar una funda –algo casi obligatorio con este móvil: es uno de los más resbaladizos que haya probado– sus dimensiones no pasen a ser simplemente ridículas.

Samsung Galaxy S20, parte delantera

Y, a pesar de las diferencias en cuanto a tamaño, el Galaxy S20 es un móvil tan premium como el resto de modelos de esta familia. Mantiene el chasis de aluminio pulido en sus laterales, y el vidrio curvo en su parte trasera que lo hace un dispositivo aún más cómodo de sostener. En ese sentido, además, Samsung parece haber escuchado nuestras plegarias y ha decidido deshacerse en gran medida –aunque no en su totalidad– de las curvas laterales de la pantalla del terminal, dotando al S20 de un frontal más plano, del una forma similar a la del Galaxy S10e del año pasado. Sigue sin ser perfecto, pero sin duda es un gran avance en este sentido, y resulta en un buen equilibrio entre estética moderna y usabilidad.

Samsung parece haber escuchado nuestras plegarias y ha decidido deshacerse en gran medida de las curvas laterales de la pantalla.

Y precisamente la pantalla es uno de los puntos fuertes de este terminal. Ni siquiera el hecho de ser el terminal más pequeño o más barato de la familia han llevado a Samsung a recortar en este aspecto. Todo lo contrario.

Hablamos del mismo panel Dynamic AMOLED con resolución Quad HD+ y tasa de refresco de 120 Hz con el que ya contábamos en el S20 Ultra, si bien en este caso la diagonal se reduce hasta las 6,3 pulgadas. No obstante, se mantiene el formato de márgenes reducidos y agujero en pantalla situado en la parte superior frontal, que alberga la cámara delantera del dispositivo.

Utilizar esta pantalla es simplemente una delicia. La frecuencia de actualización, que dobla la cifra que Samsung ofrecía el año pasado en los modelos de la serie Galaxy S10, implica una suavidad y fluidez extremas a la hora de moverse por la interfaz del sistema, cambiar entre aplicaciones o hacer scroll en listas y páginas web.

Aunque no es eso lo único que hace que la del Galaxy S20 sea una muy buena pantalla. La representación de los colores es correcta –siempre y cuando se configure el modo de color “Natural”, y no el “Vivo” que viene por defecto–, los ángulos de visión y los niveles de brillo son excelentes, y este año Samsung ofrece una frecuencia de muestreo de 240 Hz, que se traduce en una menor latencia de pantalla y, por tanto, una mayor velocidad de respuesta.

Eso sí, no todo es perfecto: pese a ofrecer una pantalla con características del más alto nivel, Samsung impide sacarle todo el partido, y no es posible utilizar la combinación de 120 Hz de tasa de refresco con la máxima resolución que ofrece el panel de forma nativa. Por tanto, a diferencia de lo que sucede con otros modelos como el OnePlus 8 Pro, el S20 te hace elegir entre una mayor fluidez o la máxima resolución.

Rendimiento y experiencia general

Samsung Galaxy S20, software

Como todo buen gama alta lanzado en 2020, el Galaxy S20 cuenta con un repertorio de especificaciones formado por alguno de los componentes más punteros. Entre ellos se encuentran el procesador Exynos 990 5G, un primo hermano del Snapdragon 855 de Qualcomm —aunque bastante diferentes si comparamos su desempeño real–, sumado a 8 o 12 GB de memoria RAM LPDDR5 y un almacenamiento interno de 128 UFS 3.0.

La combinación de todos estos componentes confluyen en un rendimiento excelente en la inmensa mayoría de situaciones, y el terminal ofrece una de las experiencias más rápidas con un móvil Android que haya probado hasta la fecha. Además, suma algunos puntos el hecho de contar con conectividad 5G, si bien dado que la gran mayoría de usuarios de smartphones aún residen en zonas carentes de cobertura, o que son clientes de operadoras que aún no han dado el salto a este tipo de redes, quizá la versión 4G del Galaxy S20, más asequible aunque con algo menos de autonomía, puede llegar a ser una opción más interesante.

El software de Samsung se encuentra en su punto más maduro hasta la fecha.

A este buen rendimiento ayuda que el software de Samsung, One UI, se encuentre en su punto más maduro hasta la fecha. En esta versión 2.1, el funcionamiento es mejor que nunca, situándose al fin al nivel de otras capas de personalización ofrecidas por la competencia en cuanto a coherencia de diseño, funcionalidad y estabilidad.

Prácticamente todas las novedades que introduce One UI 2.1 ya estaban presentes en el Galaxy S20 Ultra, de modo que no veo la necesidad de repetir todo aquello de lo que ya hablamos en el modelo Ultra. Sí es interesante mencionar que, al fin, Samsung implementa un sistema de gestos usable, heredado directamente de Android 10, que hace que manejar un móvil de este tamaño sea aún más cómodo.

Ahora bien, como ya dije en mi análisis al modelo más caro de esta familia, y seguiré repitiendo, al menos, hasta que Samsung decida modificar su política de actualizaciones, considero simplemente inadmisible que un terminal de 909 euros lanzado en pleno 2020 solo tenga dos años de actualizaciones del sistema operativo aseguradas, por mucho que Samsung haya mejorado la frecuencia con la que actualiza sus terminales en los últimos años.

Lo peor del Samsung Galaxy S20

Su autonomía

Puede que las diferencias entre el Snapdragon 865 que monta la edición estadounidense –y algunas otras– del Galaxy S20, y el Exynos 990 del modelo que he podido probar, no sean tan relevantes en cuanto a rendimiento o experiencia general. Pero sí lo son, y bastante, al hablar de eficiencia.

Echando un vistazo a otras reviews del terminal como las de The Verge o Android Police, no puedo sino sorprenderme al ver cómo la autonomía es mencionada como uno de los puntos fuertes del terminal. En mi experiencia, me temo que esto no es así, ni de lejos.

Dejando a un lado el hecho de que la autonomía es un apartado que puede llegar a variar en gran medida dependiendo de los hábitos de uso de cada persona, he de decir que el Galaxy S20 es uno de los modelos con peor duración de batería que he probado este año, siendo incapaz de alcanzar la jornada completa de uso con más de 4 horas de pantalla encendida.

Es cierto que, desde que recibí el terminal, he mantenido los 120 Hz activos en todo momento, pero teniendo en cuenta que esto implica reducir la resolución del panel automáticamente, y que incluso el OnePlus 8 Pro pudo ofrecerme una autonomía superior, considero que los resultados son lo suficientemente mediocres como para mencionar la autonomía como uno de los pocos puntos débiles de este dispositivo.

Muy probablemente, aquellas personas que decidan mantener los 120 Hz desactivados –perdiendo, en mi opinión, uno de los detalles que hacen especial a este modelo frente a otros de la competencia–, podrán disfrutar de una autonomía correcta. Me temo que será cada uno quien deba valorar qué es más importante.

Así son las cámaras del Samsung Galaxy S20

Más allá del tamaño, la gran diferencia entre el Galaxy S20 Ultra y este modelo la encontramos en su apartado fotográfico. Y lo cierto es que no tengo demasiado claro que los cambios llevados a cabo por Samsung beneficien al modelo más caro.

Liderando la configuración se encuentra una cámara principal de 12 megapíxeles de resolución, cifra muy inferior a los 108 megapíxeles del modelo con apellido Ultra. Se trata de un sensor con apertura ƒ/1.8 y estabilizador óptico de imagen, al que acompañan un gran angular de 12 megapíxeles ƒ/2.2., y un “telefoto”… que en realidad no es tal.

Según pudo descubrirse hace ya algún tiempo, el sensor de 64 megapíxeles y apertura ƒ/2.0 que Samsung utiliza en este S20 –y en el S20 Plus– para permitir capturar imágenes con zoom “híbrido” de 3 aumentos y digital de 30, es en realidad un sensor con un ángulo de visión ligeramente inferior al de la cámara principal –76º frente a 79º–, pero de mayor resolución que el sensor principal, sobre el que se aplican distintos algoritmos para obtener lo que Samsung denomina “zoom óptico híbrido”, si bien la parte “óptica” es de tan solo 1,06 aumentos.

Camara del Galaxy S20

Más allá de las diferencias técnicas, se mantienen prácticamente las mismas funciones que ya encontrábamos en el Galaxy S20 Ultra como el nuevo modo “Captura Única”, que permite tomar imágenes usando varios de los distintos modos integrados en la cámara. También se incluye la grabación de vídeo 8K –una de las razones por las que el sensor de 64 megapíxeles era necesario– a 24 frames por segundo, y por supuesto la capacidad de utilizar el tercer sensor para capturar imágenes a la máxima resolución de 64 megapíxeles, aunque eso sí, con un campo de visión algo inferior que si se utilizase la cámara principal.

En cuanto al frontal, también aparecen cambios con respecto al S20 Ultra, pues pasamos a contar con la misma cámara de 10 megapíxeles que ya estaba presente en los modelos de la serie Galaxy S10 del año pasado.

Comportamiento de día, modo retrato y de noche

Basta con echar un vistazo a su ficha técnica para darse cuenta de que Samsung ha optado por una fórmula bastante más conservadora a la hora de construir el sistema fotográfico de este Galaxy S20. Y como ya adelantaba, lo cierto es que los resultados no son tan diferentes como cabría esperar teniendo en cuenta las diferencias entre ambas configuraciones.

El sensor principal de 12 megapíxeles, de mayor tamaño que el del año pasado, permite capturar imágenes luminosas y bien detalladas, tanto de día como en las escenas con menos luz. Como es lógico, el sensor de 108 megapíxeles del Galaxy S20 Ultra genera capturas con más detalle cuando las circunstancias están de su lado, pero los problemas de enfoque y ciertas inconsistencias en cuanto a rango dinámico hacen que la cámara del Galaxy S20 sea más predecible, y por tanto más fácil de controlar.

De noche es cuando más se agradece el mayor tamaño de este sensor, pues su capacidad para extraer luz de la escena es muy superior a la de otras cámaras de la competencia. Además, se incluye un “modo noche” que, sin llegar al nivel de los mejores exponentes en este sentido, cumple bien su función.

Su gran problema sigue siendo precisamente el mismo que ya tenía el Galaxy S20 Ultra, y el Note10+, y el Galaxy S10, y prácticamente todos los smartphones creados por Samsung en los últimos años: en cuanto un rostro entra en la escena a capturar, el software pone toda su maquinaria a funcionar para suavizar los rasgos faciales, generando imágenes finales demasiado “planas” y carentes de contraste. Eso se suma a la tendencia de Samsung a sobreexponer las capturas, levantar las sombras y llevar el balance de blancos hacia el lado más cálido.

Lo más llamativo es que, como ya sucedía con el Galaxy S20 Ultra, estas particularidades desaparecen en gran medida al activar el modo “Pro” y hacer las fotos sin recurrir al modo automático. Una pena que la gran mayoría de usuarios del dispositivo jamás vayan a usar esta opción.

El sensor Ultra Wide de 12 megapíxeles permite capturar imágenes de buena calidad, al nivel de las del Galaxy S20 Ultra. No es así en el caso de las imágenes con zoom, pues al no existir un “telefoto” real, la pérdida de detalle es notable al sobrepasar la barrera de los tres aumentos. Aún así, los resultados que se pueden obtener hasta ese rango son correctos.

También es bueno el modo retrato, y no se echa en falta el sensor de profundidad con el que cuenta el Galaxy S20+ y del que carece esta variante más pequeña; el recorte es preciso y el desenfoque de fondo más o menos natural, aunque de nuevo entra en juego el suavizado de rostro ya característico de la marca.

Cámara delantera

La cámara delantera de 10 megapíxeles frontal arrastra los mismos problemas que la trasera en términos de procesado, pero aún así es posible obtener unos buenos resultados. No con tanto detalle como en el caso del Galaxy S20 Ultra, pero sí lo suficientemente buenos, sobre todo en el exterior o cuando la iluminación es buena.

Grabación de vídeo

Donde Samsung sí saca pecho frente a otros modelos de la competencia es en el apartado del vídeo. No solo por capacidades, pues al fin y al cabo es uno de los pocos móviles del mercado capaces de capturar vídeo a resolución 8K, sino también por cualidades.

La calidad de imagen es excelente, y el sistema de estabilización cumple su cometido a la perfección –también se incluye un modo “superestable”, aunque el terminal es capaz de reducir las vibraciones lo suficientemente bien por defecto–. También es buena la calidad del audio capturado, y se incluye el modo de “audio zoom” que Samsung estrenaba junto a sus modelos estrella del año pasado.

Samsung Galaxy S20, opinión y reflexiones finales de Andro4all

Pantalla del Samsung Galaxy S20

Este año, Samsung ha intentado atraer todas las miradas con el Galaxy S20 Ultra, cuando la verdadera joya de la familia S20 es una mucho más pequeña, y que cuesta 450 euros menos. El Samsung Galaxy S20 es, en mi opinión, el modelo más recomendable de todos los que forman la última generación de teléfonos estrella de Samsung, tanto por tamaño, equilibrio entre hardware y precio, y por ofrecer un sistema fotográfico más predecible y sin los problemas de primera generación que aportan todas las tecnologías incluidas en el modelo más mayor de esta familia.

Precio y dónde comprar el Samsung Galaxy S20

Samsung Galaxy S20 en su caja

Los modelos de la serie Galaxy S20 se pueden comprar desde el mismo día de su presentación. Es posible hacerse con él a través de las principales operadoras españolas, así como en comercios como Amazon, donde su variante sin conectividad 5G –en mi opinión, la más recomendable–, ya se puede encontrar con interesantes descuentos que lo hacen un dispositivo aún más atractivo de lo que ya es.

Samsung Galaxy S20, opinión y nota de Andro4all
¿Debería comprar el Samsung Galaxy S20?
A favor
  • Un móvil compacto y ligero en un mundo de gigantes
  • La mejor pantalla vista en un móvil de este tamaño (y una de las mejores del mercado, en general)
  • Excelente rendimiento gracias a una ficha técnica abultada
  • Las curvas en la pantalla son mucho menos pronunciadas (y, por tanto, mucho menos molestas)
  • Sistema fotográfico versátil y competente
En contra
  • One UI sigue siendo One UI, con todo lo que eso conlleva
  • La cámara mantiene los mismos problemas de las anteriores generaciones
  • Autonomía muy mejorable
  • El lector de huellas ultrasónico sigue sin ser tan rápido ni preciso como cabría esperar
Conclusiones Que la sombra del Galaxy S20 Ultra no te impida ver los atractivos del resto de modelos de la serie. El Galaxy S20, aún con sus defectos, es probablemente el modelo más atractivo y equilibrado de los tres que forman esta familia por su tamaño, relación hardware / precio y desempeño fotográfico.
Puntuación

8.7Samsung Galaxy S20

El hermano pequeño se rebela.

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Archivado en Análisis de móviles, Móviles, Opinión, Samsung
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