Cómo me “timaron” con mi primer smartphone Android

Última actualización el 18/05/2020 a las 15:13

Siendo sinceros, no todo el mundo tiene que saber de tecnología. Seguramente todos los que leéis Andro4all así como otros medios de similar temática, lo hacéis porque os gustan los smartphones pero lo cierto es que apenas somos una minoría.

Existen muchísimas personas a las que la tecnología no les interesa, que se compran un teléfono móvil porque se lo tienen que comprar para usar WhatsApp y que no saben qué es un Snapdragon 865 o cuál es la versión de Android más actual.

Algo así me sucedió cuando adquirí mi primer smartphone Android. Por aquel entonces no tenía ni la más remota idea de todo esto y mi único objetivo era tener un teléfono Android para poder usar WhatsApp y jugar al Angry Birds, y si podía ser al menor precio mejor que mejor. ¿Resultado? Una operadora que me “timo” (lo pongo entre comillas porque la culpa fue solo mía) por no haberme informado antes.

No es que tu teléfono Android funcione mal, es que no te has informado antes de comprar

Facepalm

Todo comenzó en 2011. Las BlackBerry dominaban el mercado en España pero poco a poco se veían a las primeras personas con dispositivos Android. Uno de mis amigos en una cafetería me enseñó un móvil llamado Samsung Galaxy S, del cual me enamoré a primera vista.

No solo podía enviar mensajes de texto de manera gratuita con su pareja mediante una app llamada WhatsApp sino que también podía descargarse juegos que tenían muy buena pinta, como uno de un tirachinas que lanzaba pájaros a unos cerdos verdes.

Desde ese momento mi intención fue conseguir uno de sus dispositivos. Me daba igual, yo quería un Samsung Galaxy S fuese como fuese y empecé a maquinar un plan con el que conseguiría uno. Noches sin dormir y de mucho café para lograrlo, un plan que pasaría a la historia.

Bueno tampoco exageramos. Todo fue mucho más sencillo. Yo estaba por aquel entonces en Movistar, hice portabilidad a Orange y Movistar me llamó para hacerme una contraoferta. La conversación que tuve con la operadora fue algo así:

  • Operadora: Carlos, no queremos que te vayas a Orange, vamos a mejorarte la tarifa que tienes por el mismo precio.
  • Carlos: Ya, pero es que además en Orange me han ofrecido un Samsung Galaxy S (mentira cochina, no solo la tarifa que me estaba ofreciendo la chica de Movistar era mejor a la que yo había elegido a la hora de hacer la portabilidad en Orange, sino que lo único que me ofrecían era una BlackBerry 9300).
  • Operadora: Bueno Carlos, además de la mejora en la tarifa, podemos ofrecerte un Samsung Galaxy SL. Que es igual que el Galaxy S pero la única diferencia es que en vez de tener 8 GB de almacenamiento interno tiene 4 GB.
  • Carlos: (Yo desconocía por completo ese dispositivo y en mi cabeza solo se escuchaba Samsung y Galaxy). Trato hecho.

Samsung Galaxy S

Por supuesto las diferencias iban mucho más allá de su almacenamiento y es que además la pantalla, el procesador y la GPU también eran diferentes, por lo que el rendimiento de uno (el SL) no tenía nada que ver con el otro (S). Para colmo, la cocina y las ROMs por aquella época era algo vital y el soporte que se le dio al primo tonto del Galaxy S fue nulo.

En definitiva: no, el Samsung Galaxy SL no tenía nada que ver con el Galaxy S y mientras este último ha pasado por mérito propio a ser uno de los teléfonos más recordados, al SL solo los recordamos quienes los padecimos y no precisamente para bien.

¿Y todo este rollo que os estoy metiendo? La moraleja es que es importantísimo informarse antes de realizar cualquier compra. A lo largo de los años he escuchado y leído muchas opiniones acerca de que Android funciona fatal, que si “Forzar cierre” y demás tonterías; y no, Android no es que funcione mal, es que a la hora de comprar un smartphone no hemos visto las mejores opciones y hemos decidido adquirir el primer smartphone que un comercial nos ha querido vender y que posiblemente sea alguna versión recortada o lite que a los pocos meses de usarlo, comenzará a arrastrarse.

Por suerte todos los que estaréis leyendo este pequeño tocho hasta el final no os compraréis el primer teléfono que os ofrezcan e investigaréis si existen mejores alternativas, pero si tenéis conocidos que en pleno 2020 siguen siendo “timados”, haced que piensen y se informen antes de comprar nada.

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